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Fecha de emisión de correo de lector: 18 de Junio de 2022

Jornada de recuerdo y gratitud

Escrito por:
Pablo Sánchez

Es el hombre que mucho nos ha dado.

Él tiene puesta en sus hijos su esperanza.

Son ellos la fuente de su amor que alimenta su vida.

Yo soy hijo, padre y abuelo de tanto amor dado y recibido yo vivo son los hijos los que ha nuestra vida dan sentido.

Alguno entregó su vida a ellos, sus tesoros más queridos.

Otros lo hicieron a su modo o como pudieron…

¿Quién es padre? Hoy muchos se preguntan:

Es quien cambia los pañales, el que te baña, el que sabe el nombre de tu seño, de tu pediatra;

no son solo ellos, es también aquel que trabaja todo el día para llevar el plato de comida a sus hijos, y el esfuerzo no le dejó tiempo, ni fuerza

para atenderlo de ese modo.

Papá es también aquel que sonríe.

Cuando das tus primeros pasos o cuando sus lágrimas enturbian su mirada al escuchar que le decías por primera vez “papá”.

El domingo es el Día del Padre que estará compartiendo esta fiesta desde el cielo o del que tenés al lado tuyo compartiendo la mesa.

No es día de reproches, ni de enojos es para compartir la alegría, regalarnos el perdón si hace falta, si hay algo que nos separa.

Es día para mirarlo a los ojos y descubrir en ellos

El amor que te dio de mil formas distintas.

O el que quizás te retaceó por timidez, o porque es el modo que aprendió a ser padre; no acunar a los hijos, no acompañarlo a la escuela o al médico, porque esas son cosas de la madre pero que ansioso esperaba tu regreso, ansiando verte llegar bien y contento a casa.

Como decía un poema de Gagliardi: “El sentimiento del padre no se nota

Porque el brillo de la madre es tan fuerte

Que lo eclipsa”.

Por eso este domingo no lo juzgues, si no fue como vos querías, abrazalo nada más y

verás que él con sus lágrimas de emoción te pedirá perdón por sus defectos, por sus errores.

Porque sabe que en algo te falló.

No lo pienses más, este día es el día de ese hombre

humano, frágil, que te dio la vida junto a mamá.

O ese otro que abrió sus brazos y su corazón bien grande, para amarte como hijo, porque así te da el derecho esa palabra hermosa, adopción, que ya ni recuerdo, pero que me hizo papá y el más feliz de los hombres, desde que te recibí en mis brazos, con ese amor que cada día crece más.

Andá abrazalo fuerte, que aunque sea un grandulón necesita un gesto de cariño… de amor.

Acercate bien cerquita.

Él no necesita de regalos, te lo digo por experiencia, alcanza con que le regales la caricia de tu alma. Y te acerques lo suficiente para que sienta latir tu corazón, cuando le digas:

¡FELIZ DÍA VIEJO!

TE QUIERO MUCHO Y ESTOY ORGULLOSO DE TENER UN PAPÁ COMO VOS.