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Fecha de emisión de correo de lector: 11 de Enero de 2022

Profesores de Danzas Concordia de duelo

Escrito por:
Teresita Miñones de García

    Si, así lo veo, por la repercusión enorme en las redes sociales de todos los artistas de danzas, con el reconocimiento y tristeza que, de todos, ha surgido la noticia de que Juan Araujo se nos ha ido. Nos dejó sin luz y música en el escenario del teatro Auditorium. Con él se fue un ser amable con todos los artistas, siempre dispuesto a ayudar, con su simpleza y su buena disposición. Cuántos años tuvimos su presencia en el teatro que era su segunda casa, pues lo veíamos a toda hora. Tanto en los ensayos como en las funciones.

Pasaron por allí todos los jardines de infantes, las compañías teatrales porteñas, y... qué profesor no pasó con sus alumnos, presentando sus festivales de fin de año. Su luz se fue con él, pero para todos su luz siempre será recordado como un amigo y colaborador de nuestros proyectos. Hablamos de años de dedicación y cariño por su teatro, que en realidad decir Auditorium era decir Juancito. Siempre listo y pronto con total entrega a su trabajo, que lo ponía en evidencia siempre. Su trabajo con esmerado empeño, pasión y cariño era su cotidiana labor.

Más, doy testimonio cuando fui Directora de Cultura durante cuatro años (2003-2007) y comprobaba no solo su labor incansable en el teatro, sino en todos los espectáculos que se hacían en todos los barrios de nuestra ciudad, y en distintas escuelas, y distintos eventos deportivos y culturales en los diferentes museos y en acción social.

Para documentar quiero destacar y fundamentar una ESTADÍSTICA DE SOLO UN AÑO 2005.

Se contabilizó 141 eventos en el teatro y 253 espectáculos al aire libre, que se utilizó el sonido e iluminación del teatro, que manejaba el personal del teatro y como jefe de dicho personal estaba Juan, dirigiendo y supervisando todo. Podrán con estos concretos datos comprobar la tarea enorme en que trabajaba nuestro amigo Juancito.

Toda una vida allí en el teatro pequeño, pero de corazón ameno. Allí cabían todas las grandes funciones, como las funciones de talleres barriales, en los aniversarios patrios donde por primera vez nuestros gurises subían a un escenario con sus alpargatas humildes y descubrían la magia del escenario, donde ellos recibían aplausos y se llenaban de admiración por sus danzas folclóricas. Al finalizar gritaban "viva la patria".

Entre tantos recuerdos debemos destacar la época de los años que el teatro Gran Odeón permaneció cerrado sus puertas y abandonado. El chiquito teatro Auditorium cubría todas las necesidades de la gran ciudad de Concordia; y vivía a pleno su tarea de abrir sus puertas a todos, con Juancito a la cabeza. Ayudar estoicamente en las 14 funciones de ballet continuados en distintos horarios de cuatro funciones por día, del ballet teatralizados de la Sirenita, Aladino, Volver al futuro, Annie, El mago de Oz, funciones presentadas por mi hija Teresita.

Pasaron los años y el Gran Odeón reabrió sus puertas gracias a la Fundación Odeón de un grupo de integrantes, soñadores, artistas y empresarios que hicieron realidad de volver a darle a Concordia un Patrimonio Cultural de excelencia, que costó mucho sacrificio de esos pioneros, pero se logró recuperar para el beneficio Cultural que representó, y que representa, ser el mejor teatro y acústica del litoral.

A la vez del gran teatro recuperado, nuestro pequeño teatro Auditórium siguió cumpliendo su tarea de albergar a todos los artistas que querían actuar, y tenía una agenda amplia durante todo el año de espectáculos que siempre estaba cubierta y Juan le buscaba la vuelta para que el teatrito se agrandara y ponía dobles funciones.

Recordemos este teatro pertenece a la Catedral, no es Municipal, es alquilado y Juan era un reconocido cuando se arreglaba, y cómo se alegraba, ver las mejoras que recibía en cambios estructurales y equipamiento necesarios para dejarlo en condiciones óptimas.

Quedará siempre dentro de la historia y en el recuerdo de tantos artistas que por allí pasaron y sintieron el corazón afable de Juan. En mi caso personal pasamos tres generaciones. Primero mis funciones, luego las funciones de mi hija, y después de mi nieta María Victoria. Además es de resaltar que mis alumnas crecieron y ya ellas también presentaron sus alumnas y así fueron creciendo y creciendo los niños y jóvenes que desde la danza conocieron a Juan y tendrán su respetuoso recuerdo. Por eso pienso oportuno entre todos llegar nuestras condolencias a su familia por quien fue y quien era un artista, que apasionadamente se brindó y nosotros todos le rendimos un emotivo y merecido "homenaje de recuerdos". Lleno de malambos ruidosos y vibrantes delicados bailes clásicos, emotivas danzas contemporáneas de pies descalzos y ritmos modernos, plenos de alegría como a él le gustaban, musicalizándolos e iluminando y poniendo en cada escena los telones o decorados correspondientes y luego sacarlos para dejar pronto para otra función. Y así en resumida síntesis deseo recordarlo, pero sé que cada artista que por allí pasó tendrá sus propios recuerdos y lo sentirá a su manera, pero coincidiendo fue un personaje especial.

Termino diciendo GRACIAS JUANCITO POR TANTAS ALEGRÍAS COMPARTIDAS, y que tu luz nunca se apague en el más allá, por todo lo que nos brindaste, y que Dios te bendiga.