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Fecha de emisión de correo de lector: 7 de Enero de 2022

La explotación de las canteras en Concordia

Escrito por:
Darío Garayalde

La explotación de las canteras en Concordia.

El uso de explosivos

por Darío Garayalde para El Heraldo

La abundancia de canteras de piedra en Concordia trajo algunos litigios entre vecinos por la propiedad de las mismas. Su explotación era muy rentable dado el intenso uso que se les daba a las mismas.

 Las piedras o rocas de las canteras que se utilizaba no eran las existentes en Salto Chico o Playa Nebel. Esas rocas los geólogos las denominan basaltos, que son rocas ígneas producto del vulcanismo submarino y que es utilizada por el ferrocarril para afirmar las vías a los terraplenes. Las otras, que son las que nos interesan, se denominan areniscas y se clasifican como sedimentarias y su contenido mineralógico es distinto.

Está compuesta por cuarzo y feldespatos y se forma bajo los océanos, lagos y ríos. Es arena que se hunde en la corteza terrestre, por lo general presionada por los sedimentos sobrecargados, se calienta y se comprime. Estos minerales se cristalizan alrededor de los granos de arena y los cementan juntos en una piedra arenisca. El adoquín es roca arenisca a la que un picapedrero le dio forma.

Hace unos 12.000.000 de años hubo un ingreso marino que cubrió buena parte de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Chaco, Formosa, hasta Paraguay y parte de Bolivia. Mar poco profundo de tipo subtropical y permaneció unos 6.000.000 millones de años. Aún hoy se encuentran fósiles de ballenas, delfines y moluscos en las barrancas del Paraná y en las costas del río Feliciano. Al retirarse ese mar, nacieron el río Paraná y luego el Uruguay y todo el centro de la provincia era una zona palustre. Igual que Santa Fe. La laguna Setubal es un remanente de ese mar y la laguna Mar Chiquita en Córdoba también

Los Esteros del Iberá en Corrientes, eran parte del río Paraná primitivo. El agua de las perforaciones en el centro de la provincia será invariablemente salobre.

Decía al principio de esta nota que había gran demanda de piedra arenisca trabajada como adoquín para obras de cunetas.

Era obligatoria la construcción de cordones cuneta ya que el Reglamento Municipal del 12.7.1885 disponía con claridad por Resolución del Departamento Ejecutivo, “que dentro del perímetro formado por las calles Sarmiento y A. del Valle) hasta (Alem-Sáenz Peña), por San Luis, desde Estrada-Saavedra) hasta Carriego); por hoy Pellegrini desde Corrientes hasta Carriego y por Mitre- San Martín hasta Ituzaingó, desde La Rioja.

También señalaba que los vecinos que tengan sus casa sobre las calles que la Municipalidad nivela, deberán construir veredas de piedra o adoquín y efectuar la construcción de Cunetas hechas con piedras de canteras, con dos hileras de cordones, uno al centro y el otro a 50 centímetros hacia la calle, con una profundidad de 30 centímetros, estos cordones y el piso de la cuneta serán de piedra, medio adoquín de un decímetro asentado sobre arena y bien apisonado.

Las Veredas serán de 1,42 mts de ancho. Las ya existentes deberán estar a un nivel uniforme de las que se construyan, para guardar una línea pareja del mismo nivel. Los que así no las tienen, deberán ser removidas y niveladas. Todo propietario debe cumplir esta Ordenanza y quien no la cumpla será sancionado”.

En las actuales calles Sarmiento, desde A del Valle hasta Vélez Sarsfield era toda una cantera de piedra. Era de propiedad del señor Juan Zabala toda esa enorme veta que afloraba. Zabala había solicitado (1886) un permiso para alambrar su propiedad, pero no se le concede porque estaba muy cerca de la parte poblada de la localidad y él había manifestado su intención de hacer algunas voladuras (explosiones). Una parte de ese sitio sería después el Mercado Central de Concordia y en el otro sector se construiría la Iglesia de los Padres Capuchinos. Sitio conocido desde antes como el “Cerro de las Piedras”.

También en las actuales calles Saavedra y Alvear en 1899 el Sr Nicolás Hederdhal solicita permiso para explotar esa cantera. Sin embargo la Oficina Municipal le niega ese permiso “porque la Municipalidad necesita esas piedras para obras públicas y las canteras cercanas a la ciudad o dentro de la ciudad son pocas” Sin embargo un señor llamado Francisco Bardín explotaba una cantera en la calle Rivadavia esquina Montevideo (expediente con fecha 3 de enero de 1893) sin objeción municipal.

La venta de pólvora y otros explosivos era una actividad lícita y había varios comercios que los vendían. Uno de ellos era la Casa Arcioni. El señor Roberto Arena investigador de los archivos de la ciudad informa que el 7-9-1900 la firma Juan B. Arcioni & Cía que tenía un negocio en la esquina de la calle Entre Ríos y Alberdi y su depósito de material explosivo instalado en la calle 25 de Mayo entre A. del Valle y Urdinarrain. Los vecinos del depósito de pólvora y dinamita le exigieron al Intendente que levante ese depósito por temor a explosiones.

Poco después sancionaron una Ordenanza que reglamentaba ese almacenamiento peligroso “no debiendo pasar de 40 cajones, o sea 400 kilos en total”. La pólvora y la dinamita eran usadas para extraer piedras de las canteras existentes en la ciudad. Don Augusto Niez también lo hizo en San Carlos. Esas piedras eran muy usadas para los cimientos de las casas, brocales de pozos y relleno de zanjas y construcciones varias. Otro de los negocios vendedores de explosivos fue “La Entrerriana” de J. Piratte Hnos que eran fabricantes de explosivos para canteras y pirotecnia.

Este negocio funcionó casi hasta los años 60, aunque solo con pirotecnia. Además eran fabricantes de hormiguicidas, raticidas y mata vizcacheras.

La dirección era D.P. Garat 1106. En la antigüedad existieron polvorines de uso militar, pero por cierto no son estos y alguna vez me referiré a ellos.