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Fecha de emisión de correo de lector: 20 de Noviembre de 2021

¿VOLVEREMOS A LA NORMALIDAD?

Escrito por:
Adolfo Daniel Badaracco

La respuesta a la pregunta no es tan simple, varía según el país y el estatus de este, el cual va cambiando día tras día y cada semana.

La palabra “Normalidad” representa aquella vida que teníamos previamente al brote de la Pandemia probablemente no se vuelva a ver en un buen tiempo. Dicen que los recuerdos ayudan, por eso son las fotos.

Se acuerdan, bueno, no sé qué, pero algo debemos hacer para recuperar, por lo menos algo de aquello primero porque no sé hasta cuándo podremos aguantar; segundo, porque las autoridades responsables que se supone son quienes saben, hacen Protocolos que no ayudan en nada, como cuando obligan a cerrar los comercios y el contagio viene de afuera, lo que significa que si abre con ese Protocolo tampoco sirve.

El distanciamiento choca brutalmente con nuestro instinto de conectarnos con otros, la soledad y el aislamiento social empeoran los efectos del estrés, y aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares, inmunes, psiquiátricas y neurológicas.

Nuestra manera de vivir, trabajar e interactuar con las personas ha cambiado, estamos reajustando nuestra vida para entrar en lo que los expertos llaman “una nueva normalidad” que aún no la comprendemos del todo y estamos tratando de definirla de la mejor manera posible.

La “nueva normalidad” es, o debería ser, un tiempo en el que las personas aplican una serie de medidas, fundamentalmente sanitarias, para evitar contagiarse o contagiar, mientras se realizan algunas actividades diarias, particularmente las esenciales.

Por lo tanto, esta nueva normalidad es, lamentablemente, restrictiva. Aún no se avizora un momento más o menos cierto que nos señale una vuelta a una normalidad similar a como la vivíamos antes. Sin embargo, existen dos condiciones centrales que deberían cumplirse para que esto ocurra y -ojalá- en un corto plazo.

El distanciamiento físico, el uso de mascarillas y la aplicación de cuarentenas han sido medidas que han afectado fuertemente nuestra manera de vivir y han provocado cansancio en la población.

Es un compromiso con la región aportar de la mejor manera posible lo necesario para el manejo de esta crisis que ha cambiado por completo nuestras vidas.

Debemos adaptamos y reinventar nuestro accionar para estar cerca de nuestros vecinos y poder atender sus necesidades, en pro de una nueva normalidad que se está anunciando.

Por eso es que hay que hacer algo que aunque sea ayude a superar lo que se está viviendo y que aliente la posibilidad de revivir la normalidad hasta hoy perdida, ¿o no?