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Fecha de emisión de correo de lector: 18 de Octubre de 2021

URQUIZA: EL CONSTRUCTOR DE LA ARGENTINA MODERNA

Escrito por:
Bernardo I. Salduna

Justo José de Urquiza, sin duda la figura más importante de la historia entrerriana nació en Arroyo del Talar, cerca de la actual Concepción del Uruguay el 18 de octubre de 1801.

Todavía eran tiempos de la colonia española.

Es decir que hoy 18 de octubre de 2021, se cumplen exactamente doscientos veinte años de su natalicio.

Hijo de Joseph de Urquiza, vasco vizcaíno, y de Cándida García, de origen portugués, establecido el matrimonio en un predio rural de propiedad del primero, como era propio de aquellos tiempos, tuvieron cerca de una decena de hijos, Justo José era de los menores.

INFANCIA Y FORMACIÓN

De niño lo mandaron sus padres a estudiar a Buenos Aires, donde lo sorprendieron los acontecimientos de Mayo de 1810.

A causa de las convulsiones políticas, tuvo que volverse a Entre Ríos.

Nunca pudo cursar estudios regulares, se formó como autodidacta, con gran habilidad para las tareas de campo y transacciones comerciales.

Con poco más de veinte años en hábiles negocios realizados en su pago natal y en Corrientes, donde puso una pulpería, llegó a hacerse de un sólido patrimonio, compuesto de campos, haciendas e incluso emprendimientos industriales.

No pudo sustraerse a las turbulencias políticas de la época: en 1827 lo eligieron diputado en la legislatura provincial.

Se destacó por iniciativas progresistas tal como proponer una ley implantando el entonces avanzado método lancasteriano inglés en educación.

“UNITARIOS” Y “FEDERALES”

El país se hallaba envuelto entonces en cruenta guerra civil entre unitarios y federales.

El joven Justo José adhirió a esta última tendencia que consideraba más acorde a la realidad y deseos de los pueblos.

Se sumó a don Pascual Echagüe, gobernador de Entre Ríos, que respondía a don Juan Manuel de Rosas.

Las diferencias se dirimían por entonces a lanza y cuchillo.

EL JEFE MILITAR

Había que pelear y Justo José, sin haber acudido a ninguna academia reveló innatas condiciones de jefe militar.

Tanto en lo que hace a tácticas y estrategia en el campo de batalla, como en la organización logística de los precarios ejércitos a los que supo dotar de disciplina, armamento, sanidad, administración y eficacia.

Ello hizo que sus comprovincianos, escarmentados de la demostrada inoperancia de don Pascual Echagüe en estas lides, elevaran a Urquiza a gobernador de Entre Ríos en 1840.

Donde, y pese a tener que vivir en escenario de continua guerra civil, manifestó su espíritu progresista y realizador: creó escuelas en casi todos los departamentos y, en 1849 fundó el histórico Colegio del Uruguay, primer establecimiento secundario del interior, donde se forjaron cientos de jóvenes de destacada actuación pública.

Como jefe militar nunca perdió una batalla que le tocara dirigir, sea en Entre Ríos, Corrientes o la misma Banda Oriental, siempre defendiendo la divisa federal.

FEDERALISMO

Que por aquellos años parecía encarnar el gobernador de Buenos Aires y encargado de las Relaciones Exteriores argentinas don Juan Manuel de Rosas.

Hasta que Urquiza advirtiera la grave distorsión del ideal federal que decía defender el dictador porteño.

En la práctica, don Juan Manuel llevaba más de veinte años sin cumplir el pacto federal de 1831, que ordenaba convocar a un Congreso Constituyente para organizar el país bajo el sistema federativo.

Manejaba el mayor recurso del país, las rentas de la Aduana y puerto de Buenos Aires a su antojo, sin repartirlas equitativamente con las provincias del interior.

Comerciaba con el extranjero -Inglaterra, Francia, Estados Unidos- que pagaban en oro las transacciones de productos del interior.

Rosas se quedaba con el oro y a las provincias mandaba papel pintado sin valor.

Cuando algún gobernador protestaba, lo silenciaba con plata o le promovía una revolución.

O incluso lo asesinaban como pasó con Facundo Quiroga en la Rioja; Marco Avellaneda en Tucumán o Cullen en Santa Fe.

El gobernador de Entre Ríos protestó por este sistema: como Rosas dio largas al asunto, en 1851 , los gobernadores Urquiza y Virasoro de Corrientes anunciaron su histórico Pronunciamiento.

Se armó una alianza entre los ejércitos de estas dos provincias, más los exiliados porteños de Montevideo, una fuerte división de la Banda Oriental, el apoyo de Paraguay y el Brasil.

EL “EJERCITO GRANDE”

Con esta confluencia se formó el Ejército Grande que enfrentó a las fuerzas de Rosas y las derrotó fulminantemente en la batalla de Caseros el 3 de febrero de 1852.

Consecuencia de ello fue la reunión del histórico Congreso Constituyente de Santa Fe, que en 1853 dio forma al Estado Nacional al dictar la Constitución bajo el sistema republicano, representativo y federal.

EL PRESIDENTE

Urquiza fue elegido en 1854 Presidente de la primera Confederación Argentina, cuya capital funcionó en Paraná, donde también residía el Congreso y la Corte Suprema.

No terminaron allí las visicitudes: la Provincia de Buenos Aires no aceptó que se nacionalizaran sus jugosas rentas de aduana, se separó del resto, hubo batallas Cepeda y Pavón, con triunfos y derrotas de un lado y de otro.

¿CON O SIN BUENOS AIRES?

Algunos caudillos del interior, en Cuyo o la Rioja, pretendían un acercamiento con Chile.

En el Litoral, sucesivamente una especie de alianza con el Paraguay o una suerte de “Protectorado” del Imperio del Brasil.

Justo José de Urquiza, por el contrario, entendía que la Argentina no tenía futuro separada de Buenos Aires, lo que significaba también perder todo el Sur patagónico.

De ahí su acuerdo con Bartolomé Mitre, gobernador de Buenos Aires, y el retiro de sus tropas tras un resultado indeciso, en la batalla de Pavón en setiembre de 1861.

Alguno de sus propios comprovincianos, caso de López Jordán o los hermanos Querencio no lo comprendieron.

LA REVUELTA JORDANISTA

Y ejecutaron una revuelta que culminó con el aleve asesinato de Justo José de Urquiza en su residencia del palacio San José el 11 de abril de 1870.

Simultáneamente eran asesinados en Concordia sus hijos Justo Carmelo y Waldino y se ensangrentaba la provincia en una insensata guerra que duró varios años.

 LUGAR EN LA HISTORIA

Tenía al morir don Justo 69 años, estaba casado con doña Dolores Costa, con la cual tuvo diez hijos.

Además de otros once hijos extramatrimoniales, a los cuales, siendo presidente, reconoció por ley, otorgando a todos los mismos derechos.

Incomprendido por muchos en su momento, los acontecimientos posteriores dieron razón a su política.

Despues de Pavón, reincorporado Buenos Aires, desapareció la Confederación y se transformó en la Nación Argentina, un Estado Federal, con instituciones sólidas, que funcionaron con eficacia hasta 1930.

El país atrajo millones de inmigrantes que cuadruplicaron la población, en poco más de treinta años Argentina era el primer exportador de carne y trigo, la sexta economía mundial y poseía el sistema educativo -ley 1420- más avanzado de América Latina.

En una palabra, un país integrado al mundo, superado los resabios feudales, e ingresado de pleno en la modernidad.

Ese fue el legado de don Justo José de Urquiza, el indiscutido jefe militar que prefería obras de progreso a triunfos en batalla; el gobernante con atributos propios de autoritario que declinó de los mismos en aras del respecto a la ley y las instituciones. El hombre sin estudios sistemáticos regulares que advirtió en época temprana el valor de la educación y la cultura.

Sin duda alguna: el más grande de los entrerrianos.


Asociación “Justo J. de Urquiza”

Concordia (E.R.)