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Fecha de emisión de correo de lector: 11 de Octubre de 2021

DIMENSIÓN SOCIAL DE LA FE

Escrito por:
Grupo de Peregrinos a Pie de Parroquia Ntra. Sra. del Santísimo Rosario de Pompeya.

El bien común

El destino universal de los bienes

Entre las múltiples implicaciones del bien común, adquiere inmediato relieve el principio del destino universal de los bienes: “Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos.

En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la égida de la justicia y con la compañía de la caridad”. Este principio se basa en el hecho de que “el origen primigenio de todo lo que es un bien es el acto mismo de Dios que ha creado al mundo y al hombre, y que ha dado a éste la tierra para que la domine con su trabajo y goce de sus frutos’’. (cf.Gn 1,28-29).

Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno. He aquí, pues la raíz primera del destino universal de los bienes de la tierra. Ésta, por su misma fecundidad y capacidad de satisfacer las necesidades del hombre, es el primer don de Dios para el sustento de la vida humana”.

La persona, en efecto, no puede prescindir de los bienes materiales que responden a sus necesidades primarias y constituyen las condiciones básicas para su existencia; estos bienes le son absolutamente indispensables para alimentarse y crecer, para comunicarse, para asociarse y para poder conseguir las más altas finalidades a que está llamada.

El principio del destino universal de los bienes de la tierra está en la base del derecho universal al uso de los bienes.

Todo hombre debe tener la posibilidad de gozar del bienestar necesario para su pleno desarrollo: el principio del uso común de los bienes, es el primer principio de todo el ordenamiento ético-social.

Se trata ante todo de un derecho natural, inscrito en la naturaleza del hombre.

El destino universal de los bienes implica una responsabilidad para cada persona, para la sociedad y para la comunidad política.


Bibliografía: Conferencia Episcopal Argentina, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 2005, Argentina.