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Fecha de emisión de correo de lector: 11 de Septiembre de 2021

CÓMO INFLUYE EL PERIODISMO TÓXICO EN LOS PROCESOS ELECTORALES

Escrito por:
Ricardo Monetta

Es indudable, que en el periodismo como en todas las profesiones, existen diversas formas de traicionar la ética, la objetividad, la neutralidad a la hora de transformar la noticia en información para que el ciudadano común pueda interpretar los hechos de manera fidedigna, y hacer un juicio de valor sobre lo que está "consumiendo".

Dejando de lado las dictaduras, donde estaba censurada le libertad de expresión, fue en los gobiernos neoliberales, desde el advenimiento de la democracia donde en muchos casos se abusó del tratamiento de la información hasta convertirlo en determinados casos en un ejercicio "prostibulario" de la profesión.

Este indeseable manejo de la profesión, fue descrito con admirable precisión por el poeta español Francisco Villaespesa (1877-1936), que cuenta de un ejemplo de escritor de esta manera: ‘‘Pasó las artes revista, y al final de la jornada, no sirviendo para nada, se ha metido a periodista’’...

A su vez el gran narrador mexicano y afilado cronista que es Juan Villoro, cuenta que se formó como Sociólogo con la certeza de que, para ser escritor, esa disciplina le iba a servir más que estudiar Letras. Y contaba que un profesor los aleccionaba con esta frase: ‘‘¡Estudien muchachos o van a acabar de periodistas!’’ (sic)

Pero hubo un "culposo" integrante de la misma tribu de periodistas, quien diera un latigazo. Y lo dio el Checo Karl Krauss quien decía: "No tener una idea y saber expresarla: eso hace al periodista".

Esto representa una frase que desnuda a la cantidad de "chantas" que circulan por los medios del país. Quizá parezca una definición injusta, porque hay una gran mayoría que tiene un compromiso ético de la profesión. Y muchos brillos literarios encendidos por prosa de prensa valiente en todos los idiomas. Caso en nuestro país Juan Gelman y Rodolfo Walsh. Sin embargo, una parte importante de los periodistas (que el gremio con más anti-intelectuales por metro cuadrado) se sentirían humillados si se les recuerda que el oficio de periodista tuvo su gran salto formal como vertiente de la literatura que reinaba en la segunda mitad del Siglo XIX, a través de su género más popular: la Narrativa realista. Los jefes de redacción de los distintos medios, se enojaban cuando alguno de sus empleados o subordinados, escribía un cuento o ensayo. Y eso se trasladó hasta nuestros días, al convertir a las redacciones, tanto en Radio, TV o Diarios, en una central de información canallesca les permitió a las empresas líderes "reclutar" a los más desalmados del "barrio". O sea, lo que se hace "amigo" y comparte el negocio con él con el visto bueno de la Corporación.

Por eso hoy tenemos al exmilitante de izquierda que hoy "curte" el macartismo.

El que escribía sobre críticas sociales y ahora escupe sobre las etnias originarias. Profesores que daban clases clandestinas durante la dictadura militar y hoy se aplican al peor terrorismo ideológico. También está el filósofo humanista que celebra a la posverdad. El que habla de la ética, y fue captado pidiendo coimas a un empresario para hacerle nota en su diario.

En las juventudes de clase media a partir de la segunda posguerra del siglo XX, tenían un fuego de rebelión y querían expresarlo en un periodismo incipiente. Pero el deseo conservador hizo que el humo rebelde no ascendiera como ascendió hacia las barricadas de los 60 y 70.

Es muy probable que nadie nazca con una idea política determinada para siempre. Pero las ‘‘conversiones’’, no religiosas, sino de pensamiento crítico, de una pléyade de hombres embarcados en el periodismo, que sacrificaron la verdad como bien supremo, en el altar de los Dioses de la corrupción, nos abochorna, porque casi todos ellos (y nosotros) padecieron la mordaza dictatorial de Videla, y algunos padecieron hasta el exilio. También están los que acompañaron con una sonrisa cómplice con los genocidas en los mismos centros de detención y tortura. Y muchos de los que hoy sienten devoción por funcionarios que se disfrazan con uniformes verde oliva, caminaron con las Madres de Plaza de Mayo y acompañaron las marchas de los Derechos Humanos. Todos estos "amarillistas", en lo político y en lo periodístico, aunque luzcan títulos de posgrado, hicieron sus primeros pasos en el periodismo político con los valores que despuntaron en la posdictadura, con el clima del "alfonsinismo" con epicentro en el Juicio a las Juntas, o la trunca renovación peronista que intentó Antonio Cafiero. O sea que hacer periodismo hoy, más que nunca es vivir en estado de tensión y cuestionamiento con la práctica del mismo.

Nadie desconoce el dominio histórico de la derecha en la "urbe liberal metropolitana", desde donde se bajan "líneas" para mantener la hegemonía de los intereses corporativos de la clase dominante.

La socióloga neerlandesa, Saskia Sassen, advirtió que desde las altas moles espejadas de las ciudades, se cocina la "sopa corporativa" que le amarga el sabor al mundo.

Para estas elecciones y para otras también, los ejemplos sobran.

¡Al que le quepa el sayo, que se lo ponga!

                                 

ricardomonetta@hotmail.com