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Fecha de emisión de correo de lector: 5 de Abril de 2021

PASCUA: LA VIDA TIENE LA ÚLTIMA PALABRA

Escrito por:
Pablo Sánchez

Dice el Evangelio que los amigos y discípulos estaban reunidos en una casa, escondidos, por miedo a quienes habían crucificado a su Maestro. Temían correr la misma suerte. Pero era la esperanza de que se cumpliera su promesa “Al tercer día resucitaré”, lo que los mantenía unidos, fuertes. La oración presidida por una mujer, María, la madre del crucificado era lo que los mantenía en pie. A pesar de todo, sentían la presencia de Dios compartiendo su tristeza, sus miedos. Y esa fe, esa confianza tuvo su premio, al tercer día, la fuerza incontenible de la vida, hizo estallar en mil pedazos la piedra que tapaba la entrada al sepulcro. La misma piedra con que los poderosos, los militares, los sacerdotes del templo habían pretendido matar la esperanza del pueblo, que esperaba la resurrección de JESÚS. Quien les había prometido un mundo nuevo, más humano.

La vida venció a la muerte, la verdad a la mentira. Y a los que estaban encerrados, con miedo se les apareció Cristo Resucitado. El no pudo esperar más para encontrarse nuevamente con sus amigos y llegó al lugar donde se encontraban.

Nosotros, en cierto modo nos encontramos en una situación parecida, debemos quedarnos en casa el mayor tiempo posible, por miedo a eso desconocido que amenaza nuestra salud, nuestra vida.

Los que acostumbrábamos ir a las celebraciones a los templos, o recorrer iglesias, o simplemente buscar en la naturaleza la presencia de Aquel que nos amó hasta el colmo, no podemos hacerlo. Por eso los invito quedémonos en casa, hagamos de nuestro hogar un lugar de oración, de encuentro familiar en el amor. Abramos nuestro corazón y como aquel primer domingo de Pascua El Resucitado entrará a nuestro hogar, nos abrazará con su amor infinito y nos dará la paz interior que necesitamos.

Así nos cuenta el Evangelio lo que ocurrió: Los discípulos estaban a puertas cerradas con miedo. Jesús se presentó allí, de pie, en medio de ellos, diciéndoles “La Paz sea con ustedes”.

“Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor”.

Esta es la alegría que vivimos este Domingo de Pascua. El Resucitado vino a nuestro encuentro, asegurándonos así, que el amor vence al odio, que podemos vivir la alegría de un Dios que nos acompaña, que camina junto a nosotros, compartiendo nuestras angustias y esperanzas.

El mensaje más hermoso y verdadero que podemos vivir y celebrar es que “LA VIDA TIENE SIEMPRE LA ÚLTIMA PALABRA”. Con esa seguridad que nos da El Señor, y desde mi fe, les deseo a todos, más allá de la religión que profesen, “FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN”.