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Fecha de emisión de correo de lector: 1 de Abril de 2021

VIERNES SANTO, PASIÓN DE DIOS Y DEL HOMBRE

Escrito por:
Pablo Sánchez

El pasado Domingo de Ramos, el Papa Francisco dijo: “Muchos admiran a Jesús, pero sus vidas no cambian”. Recordó el cambio de actitud de la gente en Jerusalén, que, pocos días después de aclamarlo con hosanas condenaba a Jesús gritando ¡crucifícalo!. Es que en realidad seguían una imagen del Mesías que ellos mismos se habían hecho, no el que proponía Dios.

Hoy, Semana Santa de 2021, nos deberíamos preguntar, si el Dios que imaginamos nosotros, coincide con el verdadero; aquel que fue asesinado; no tanto porque se decía Hijo de Dios, sino porque predicaba y luchaba por un reino de Verdad y Justicia, porque se identificó con los pobres, con los mas pequeños, por eso condenaba a los que se aprovechaban y explotaban a su pueblo llamándolos hipócritas, cínicos, sepulcros blanqueados; con su actitud serena y sus pocas palabras, camino al calvario, puso en evidencia los falsos jueces, un inventado juicio y “testigos” comprados por los sumos sacerdotes, incluso un entregador (Judas Iscariote).

Rechazaba la exclusión de los más pobres, de los que más sufrían, por eso curaba a los leprosos, perdonaba a una prostituta y a los llamados “endemoniados”, personas que sufrían convulsiones y también eran considerados “impuros” y condenados por la sociedad a vivir excluidos y olvidados.

Jesús buscaba un mundo más justo, donde nadie acapare los bienes y otros sufran hambre; por eso compadecido porque la multitud que lo seguía no tenía nada para comer, multiplicó los panes, y les mandó a sus discípulos mas cercanos “denle ustedes mismos de comer”.

Es un mandato que está casi olvidado. Nos golpeamos el pecho mirando al Crucificado pero no vemos al crucificado que pasa a nuestro lado; por eso el Papa Francisco nos dice “A LO LARGO DEL VÍA CRUCIS COTIDIANO, NOS ENCONTRAMOS CON LOS ROSTROS DE TANTOS HERMANOS Y HERMANAS EN DIFICULTAD: NO PASEMOS DE LARGO, DEJEMOS QUE NUESTRO CORAZÓN SE MUEVA A COMPASIÓN Y ACERQUÉMONOS”.

A veces caemos en la tentación de hacer un relato romántico de aquel primer Vía Crucis, pero este Viernes Santo, elevemos nuestra mirada al Señor en la Cruz, sin olvidar al hermano sufriente que pasa a nuestro lado, sin olvidar que Él nos pide que cambiemos este mundo egoísta e injusto donde las naciones poderosas, ricas, acaparan la mayor parte de las vacunas y dejan sin esa protección que evitaría la muerte de millones de hombres y mujeres de los países más pobres. Países que ya sufren la pandemia más cruel y larga que sufre la humanidad que es el egoísmo, que provoca pobreza, hambre, guerras y dolor en todo el mundo.

Este Viernes Santo no olvidemos que conmemoramos la Pasión de Dios y también la pasión del hombre. Un vía crucis que terminará cuando cambiemos nuestra vida.

 Y sigamos a Aquel que murió en la Cruz por nosotros, comprometiéndonos a construir el reino de Justicia, de Paz y Amor, que Él inició.