APPS de El Heraldo

Servicios

Actualidad

Secciones

CORREO DE LECTORES

Fecha de emisión de correo de lector: 16 de Febrero de 2021

Carlos Menem UN CAUDILLO FEUDAL PROVINCIAL QUE GOBERNÓ AL PAÍS COMO UN JEQUE ÁRABE (Primera Parte)

Escrito por:
Ricardo Monetta

Muchas veces se ha considerado a la Argentina como una Nación antropófaga que se devoró varias generaciones, la de los desparecidos, la de los chicos de Malvinas, y las que les siguieron con sucesivos gobiernos a partir de la recuperación de la democracia, condenándolos a la desesperanza sin proyectos futuros, al desempleo o al exilio forzoso, cruel como siempre, pero inevitable ante tanta crisis recurrente.

Desde 1983 hasta el 2003, parece que nos habíamos convertidos en una Nación paria, en un Estado fracasado, donde los gobernantes habían perdido todo vestigio de dignidad política, y con un único plan de gobierno era acordar con el FMI o las Corporaciones financieras, rogando como mendigos por el mundo, recibiendo algunas dádivas no exentas de condiciones de difícil cumplimiento.

Cuando Sócrates despotricaba contra Pericles diciendo: ‘‘!Ay de la Democracia que depende de un solo hombre!’’ Qué visionario era aquel filósofo, trasladando su axioma a nuestro país donde sucesivamente el protagonismo vertical de un presidente convirtió en una década, una nación vaciada, extranjerizada, extraviada, por sus políticas de servilismo político al establishment nacional y extranjero. Porque eso fue el gobierno de Carlos S. Menem.

Que se animó a confesar que si hubiese contado lo que se proponía hacer, no lo hubiesen votado. Primera traición al partido político que lo contenía cuyas bases de naturaleza popular se vieron defraudadas. Y la segunda traición, dentro de muchas en su legajo, fue la política de entrega a través de ignominiosas privatizaciones de las Empresas del Estado, con el cuento a través de medios cómplices, que el Estado era deficitario y que la inversión privada iba a mejorar la calidad de vida de los argentinos. Se asistió entonces a un festival indecoroso de entrega del fruto de años de políticas precedentes, malas, regulares y buenas, pero argentinas a manos de esquilmadores profesionales, que no se conformaron con esas transferencias del patrimonio, sino que les hizo entrega también del "manejo" de la Economía a través de la designación como ministro de Economía a un hombre de Bunge y Born, que se murió a los cincos días de asumir, al que lo sucedió otro hombre de Bunge, Rapanelli, encargado de llevar a cabo el plan designado por los Born, ya que Menem no tenían ningún plan económico.

Esto era una continuidad de lo que había iniciado José Martínez de Hoz, y del consenso de Washington. Cuando las fuerzas armadas fueron "utilizadas" por los sectores políticos y económicos, entrelazadas con los intereses extranjeros, preferentemente de EEUU e ingleses, para abortar cualquier intento popular democratizador.

Por eso lo usaron a Menem, y se dejó usar por su condición servil, para implementar un plan de "solución final", aplicando un modelo disciplinador en lo político y en lo social mediante la guerra sucia", a través del "neoliberalismo" que habían resucitado Ronald Reagan y Margaret Tacher, al basarse en un determinismo económico afincado en seis o siete ideas fuerzas, parecido al implementado por la generación del 80, con alineamiento internacional, en el cual empezó a jugar un elemento copiado por Menem, De la Rúa-Cavallo y Mauricio Macri, que fue el endeudamiento externo que generó y que genera más dependencia.

Para su instauración se usó una estratagema parecida al régimen de 1880. La cúpula de las FFAA, utilizó como pretexto la lucha antisubversiva, que había sido magnificado, como lo hizo Julio Argentino Roca contra los malones indios, sino incluso financiado por los sectores económicos se privilegió, como los dudosos secuestros de los hermanos Born, dueños de la legendaria ‘‘Bunge y Born’’, que nació al calor de la deuda externa fraudulenta del siglo XIX, y que terminaron con su secuestrador, Rodolfo Galimberti y el de Samuelson, el gerente de la ESSO, y que con dinero de los primeros se financiaron los Montoneros y con el del segundo el ERP, pero cuyo verdadero objetivo era la toma del poder para favorecer a esos mismos sectores, produciéndose una estrecha relación entre ‘‘los capitanes de la industria’’ y los capitanes militares. Era lógico que para hacer esto tenían que contar con la ayuda indispensables de los medios de comunicación, ligados a esos mismos sectores de privilegios quienes crearon el clima necesario para que la sociedad aceptara pasivamente, no sólo el golpe de Estado, sino las atrocidades que siguieron después.

Como retribución a los ‘‘servicios prestados’’, los grandes medios de comunicación adquirieron las características de Grupos Concentrados que hoy detentan, al asociarse con el Estado en la fábrica de Papel Prensa (manchada con sangre). De esta forma el grupo Clarín-La Nación, que a su vez están emparentados políticamente entre los Noble y los Mitre se apoderaron del monopolio de la información.

Dicho esto, volvemos con Menem, y los Born, que le tenían desconfianza, le ‘‘fabrican’’ una hiperinflación en 1990, sin explicación política racional, y terminan de asustar a Menem y le proponen la maravillosa salida de la ‘‘Convertilidad’’, que le permitirá ser relegido por la ficción económica de que 1 peso, equivalía a 1 dólar. Lo que se omitió fue que una forma de mentir, es que esa paridad se mantenía con endeudamiento externo y como será de cierto que en 1991 la deuda externa era de U$ 58.400 millones y en 1997 ya trepaba a 108.100 millones de dólares.

O sea que luego de vender el patrimonio del Estado (petróleo, gas del Estado, Ferrocarriles, carbón, minería, electricidad, telefonía agua potable, etc.) luego de la maravillosa negociación del Plan Brady, y no hablemos de la entrega del patrimonio de los jubilados, a pesar de toda esa entrega que dejó a centenares de miles de trabajadores en la calle, la Deuda Externa se duplicó: Por supuesto ¡Menem lo hizo!

}Continuará