APPS de El Heraldo

Servicios

Actualidad

Secciones

CORREO DE LECTORES

Fecha de emisión de correo de lector: 20 de Noviembre de 2020

LA PATRIA GAUCHA Y EL DERECHO NATURAL A LA RENTA AGRARIA (Primera Parte)

Escrito por:
Ricardo Monetta

Desde los orígenes de nuestra historia, nuestro país se concibió como una nación productora y agroexportadora de productos primarios del sector agrario.-

Desde sus propias raigambres oligárquicas de los terratenientes que supimos conseguir, surgieron los funcionarios que, desde los Presidentes para abajo eran funcionales a las políticas, que desde Bs. As. y de espalda al resto del país Federal, consolidaban una “aristocracia” que hasta mediados del Siglo XX se quedaban con la mayor renta del país, sobre todo siguiendo el intercambio a nivel de “semi-colonia” con el Imperio Británico.-

Quienes a su vez ayudaron a construir los ferrocarriles para que el Puerto de Bs As sea la terminal ferroviaria desde el resto del país para sus exportaciones.-

Con el advenimiento de los gobiernos democráticos empezó a cambiar algo la redistribución de la riqueza.- Pero no cambió la territorialidad en manos de los siempre influyente estancieros, que a través de su “nave insigne”, la Sociedad Rural, creada a fines de los 80 del Siglo XIX, fueron siempre factores de poder real, detrás del Poder Político.-

Así en el tiempo, y en forma reiterada se escucha que los únicos generadores de riqueza genuina del país son los productores agropecuarios.- Y que las demás actividades solo sirven para hacer circular esa riqueza generada en la economía, en el mejor de los casos, o para quedarse inapropiadamente de una parte de la misma por parte del Estado.- En esta concepción, además del egocentrismo de un sector de la sociedad, parece haber también un sustento ideológico anacrónico largamente superado por la evolución de la ciencia económica.- Este sustento ideológico proviene de una mezcla del pensamiento fisiocrático de mediados del Siglo XVIII, que consideraba que la única fuente de riqueza era la Naturaleza, y de las ideas de los Mercantilistas de los Siglos XVI y XVII, que propugnaban que la única acumulación de riqueza real eran los metales preciosos (reemplazados hoy por las divisas) que se obtienen a través del comercio con otros países.-

Al margen de estas concepciones anacrónicas, incapaces de explicar la evolución del capitalismo, el simple análisis de la información estadística sobre la generación del valor agregado y empleo en la Argentina, muestra claramente que los sectores productivos vinculados a la explotación de recursos naturales, especialmente el agropecuario, NO es ni de lejos el principal generador de puestos de trabajo, ni de acumulación de riqueza, y sí en cambio es el que genera los puestos de menor cantidad de empleo y la mayor tasa de explotación de la mano de obra, medida por la relación entre el excedente bruto y el costo salarial.-

Para el mercantilismo de las conquistas imperiales, la clave de la riqueza económica estaba en la acumulación de metales preciosos, o del comercio, o del “pillaje” de las tierras conquistadas, como América por los Españoles y Portugueses, o de la India y China por los Británicos.- Ahora bien, qué relación hay entre la concepción mercantilista y la de muchos dirigentes agrarios actuales? La idea de que la otra prueba de que la única generación de riqueza es el “campo”, es porque se trata de la actividad cuya producción permite obtener la mayor parte de las divisas que necesita el país, a través de las exportaciones y que los demás sectores “parasitarios”, según ellos, las gastan sin producirlas.-

O sea que sería genuina toda aquella actividad económica que genere y permita acumular divisas.- Lo que si es cierto es que Argentina tiene una dotación particular de factores naturales de producción, dada por la gran extensión de su territorio fértil con clima templado, junto con el adelanto tecnológico, y muchas veces con el latrocinio ambiental de la deforestación indiscriminada, la utilización de agrotóxico de mayor proporción en el mundo, y los incendios intencionales para aumentar la frontera agropecuaria, hace que ocurran dos cosas: 1) Que se pueda producir el equivalente calórico para la alimentación de 400 millones de personas, aunque la forma final del alimento se procese en su mayor parte fuera del país.- Y 2) Que pueda atender esa inmensa demanda mundial con un valor del dólar mucho mas ventajoso, gracias a sus menores costos internos en pesos, dando lugar a lo que se conoce en Economía Política como “Estructura Productiva Desequilibrada”.

Continuará