APPS de El Heraldo

Servicios

Actualidad

Secciones

CORREO DE LECTORES

Fecha de emisión de correo de lector: 17 de Octubre de 2020

CRISTÓFORO COLÓN Y EL PASO DEL FEUDALISMO EUROPEO AL COLONIALISMO AMERICANO (Segunda Parte)

Escrito por:
Ricardo Monetta

El descubrimiento de América le sirvió a España como concepto doctrinal, siglos después, para el desarrollo de una política contra las ideas republicanas.

Este concepto de Hispanidad, fue un elemento ideológico base del “franquismo” contra las banderas republicanas y progresistas. El texto doctrinal donde la extrema derecha española del siglo pasado, sentó las bases de un nacionalismo reaccionario y colonialista, sostiene que: “Los pueblos hispánicos de ambos lados del Atlántico, no hallarán sosiego sino en su centro, que es la Hispanidad”. Toda una doctrina. Esta doctrina alimentó todos los movimientos reaccionarios que desembocaron en el Franquismo, el golpe de Estado de 1936, la Guerra Civil y la Dictadura posterior.

La pérdida de las últimas colonias españolas de América es el punto clave para entender la evolución de la idea de España. Ya en 1912 Rafael María de Labra, en el Tratado de París afirmaba: ‘‘España perdió su carácter de Nación Americana’’.

España se veía a sí misma como una Nación que había evolucionado a partir de ser un Imperio, y no se concebía como una nación solamente europea. Hay una frase que define el espíritu de esa concepción: “La Nación Española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios”. Eso era el resultado de la obsesión y el complejo de no ser considerada como verdaderamente europea por los demás europeos. Por eso cuando España, menos de un siglo después de proclamarse constitucionalmente un pueblo en dos hemisferios, es derrotada en Cuba y pierde por lo tanto la condición de nación americana. Muy pronto aparecerán los movimientos que marcarán profundamente hasta hoy: como el colonialismo compensatorio de Marruecos, de donde saldrá de manera directa el Franquismo y el intento de reconstrucción de la “España Americana” a partir de la Hispanidad.

Contra esta tesis intenta emerger una visión alternativa progresista y sensata que intentó e intenta construir un proyecto multilateral, al considerar por igual la España europea y las repúblicas americanas. Este, y no el de la hispanidad racial y nacionalista, es el proyecto de la Segunda República Española del gobierno de Azaña y de Luis de Zulueta.

La Nación española creía tener como misión de proyección universal del Catolicismo, contra la España Luterana y la recuperación de los valores asociados al imperio, con un concepto arraigado del “honor macho”, repudiando al liberalismo, y la razón ilustrada. Básicamente es lo que vemos hoy expresado en el Tribunal Supremo y el Poder Judicial. Fue en ese contexto donde los movimientos reaccionarios católicos, pero sobre todo el “falangismo”, o fascismo español, apoyados en la idea de “La unidad del destino universal” acabarían de dar forma al engendro salido de la guerra civil.

El régimen se esforzó en construir con este concepto sobre qué es España: Los Reyes Católicos, Colón descubriendo América, la reconquista y la gloria imperial, que aunque parezca increíble, forma parte hoy del contenido escolar que se imparte en muchas zonas de la España Profunda.

Se inculcó la idea de que la Historia de España, y en particular la llamada Hispanidad, eran una sucesión de hechos gloriosos y milagrosos, únicos, al servicio del Catolicismo y alimentados casi por Dios en persona, que conferían a España una misión Universal ante la cual las “particularidades” regionales eran algo antinatural y ridículo. Todo se puede resumir en una sola frase, recogida de una “soflama”, de Isabel la Católica: ‘‘Una sola Fe, en una sola lengua”.

Todo esto es un repaso histórico que explica el porqué en la España de hoy aparece VOX, movimiento de ultra derecha, que se alimenta de una raíz reaccionaria que ningún espacio político ha querido extirpar. Por eso las Cortes Supremas deciden que la fiesta nacional española siga siendo el Día de la Hispanidad, el mismo día que se quiso instaurar precisamente contra la República de 1931 y para destruirla.

Nada es inocente.

La Historia es un profeta con la mirada vuelta atrás, por lo que fue, y contra lo que fue, la diferencia anuncia lo que será...