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Fecha de emisión de correo de lector: 17 de Octubre de 2020

A LAS MAMÁS EN SU DÍA

Escrito por:
Pablo Sánchez

Me dirijo a Ustedes con el amor que nace en mi corazón de hijo agradecido.

Sé que para ustedes (porque lo veía en la sonrisa de mi mamá cuando yo estaba contento), que lo más importante es la felicidad de sus hijos.

Hacen todo por ellos, no importa la edad que tengan, a veces hasta meterse un poquito en su vida, más de lo debido.

Lo hacen por amor y en ese amor está su perdón. Por eso les escribo esta carta, para decirles con toda la fuerza de mi corazón y de mi voz ¡Gracias, gracias, gracias mamá! Gracias a todas:

A las mamás biológicas que los dieron a luz, respetando su derecho a la vida.

A las mamás del corazón que tomaron en sus brazos con inmensa ternura, ese bebé o niño que Dios les confió y al que ella le entregó todo su amor… su vida.

A las madres que con coraje y sin violencia, reclamaron que le devolvieran con vida, a sus hijos, torturados, desaparecidos o las que reclaman justicia por sus hijos víctima de la inseguridad, de la delincuencia o de la perversión.

A las que sufren porque no tienen un plato de comida, para compartir con sus hijos en la mesa familiar.

A las madres que trabajan dentro y fuera del hogar, para que sus hijos puedan estudiar, tener un buen presente y mejor futuro.

A las mujeres que renunciando a algunos de sus proyectos o sueños, eligieron ser mamás las 24 horas del día, a veces sin más reconocimiento y alegría que el beso o un triunfo de su hijo. Dejan de ser Rosa, Ana, Mirta, para ser simplemente “la mamá de…”

No hay ser que la iguale, no hay fuerza comparable con la suya cuando sus hijos están en peligro o enfermos. Su amor es incomparable, la luz que irradia eclipsa todo lo demás. Porque ella es Mamá.

Por último, le dirijo esta carta llena de gratitud y amor a las madres “sanitaristas” que hoy se han convertido en las “mamás’’ de todos, porque cuidan nuestra salud, protegen nuestra vida, con coraje, sin horarios, casi sin descanso y arriesgando su propia vida. Alguna de ellas, madres heroínas, por cuidarnos de una enfermedad tan cruel, ya están junto a Dios.

A las mamás les escribo porque no hay caricias más suaves, que las que nos brindan sus manos y el abrazo más protector que alguien pueda brindarnos, aun siendo ya adultos.

Les escribo porque me recuerdan a mi mamá que me enseñó a caminar, a dar mis primeros pasos, y la que yo ayudé a dar los últimos, caminando juntos lentamente, tomados del brazo, disfrutando esas 3 cuadras que separaban mi casa de la suya.

Mañana es el día de ustedes, y termino esta carta deseándoles toda la felicidad que a puro amor se ganaron y que el cariño de sus hijos premie todos sus esfuerzos, su paciencia, su amor.

Para la que están en el cielo, una flor, una oración y el recuerdo más lindo que guardamos en la memoria de nuestro corazón, diciéndoles una vez más “TE QUIERO MUCHO MAMÁ”.