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Fecha de emisión de correo de lector: 15 de Octubre de 2020

LOS VERDADEROS USURPADORES DEL PENSAMIENTO SOCIAL, POLÍTICO E INMOBILIARIO

Escrito por:
Ricardo Monetta

A través de la Historia, los instrumentos de dominación de los pueblos fueron variando según los avances en el estudio de la correlación de fuerzas entre el poder real y el poder circunstancial de dominio político.

En nuestro país, como en toda América Latina, los medios de comunicación hegemónicos son el caso emblemático de este fenómeno. Son además, una parte fundamental de la estrategia de la derecha neoliberal, que para sostener sus privilegios buscan destruir cualquier resistencia. Porque de eso trata “el periodismo de guerra”.

Los grupos económicos tradicionales y las grandes fortunas de la Argentina suelen llenarse la boca con bellas palabras, como República, diálogo, libertad y crecimiento. Sin embargo muchos han sido históricamente beneficiarios del capitalismo de “amigos” y la usurpación de bienes públicos, sobre todo tierras fiscales. Cuando pensamos en la decadencia de la Argentina habría que mirar en el factor constante de quienes crecían en sus patrimonios mientras el resto sufría de impotencia. Así son “ellos”. Así quiebran el brazo a gran parte de la política y la Justicia. Los gobiernos pasan y el Estado se debilita, ellos quedan y se fortalecen. Por ese motivo la cobardía a la hora de enfrentarlos es una claudicación inaceptable. Muchos hemos transitados distintos períodos signados tanto por las dictaduras, como de gobiernos de signo democrático y pertenecemos a generaciones forjadas en las luchas contra la miseria neoliberal. Así hemos visto que cada avance social obtenido en los gobiernos populares, era destruido por una restauración liberal jalonada y auspiciada por esos mismos grandes grupos empresarios, agazapados tras las más “nobles consignas”, porque solo defendían sus privilegios.

No se trata de como nos quieren hacer creer, de ataques a la libertad de expresión, la propiedad privada o la iniciativa empresarial. Y cuando un gobierno intenta terminar con esos privilegios, esas corporaciones recurren a los “usurpadores” de la memoria social y colectiva que son los grandes holdings de medios de comunicación.

Por eso los casos de Clarín y La Nación son una demostración palmaria del “periodismo de guerra”. No vamos a hacer un raconto histórico de los “favores” obtenidos de las dictaduras cívico-militares que los mencionados grupos empresarios apoyaron e integraron (Papel Prensa por ej.), las estafas con las AFJP, las maniobras financieras especulativas, el incumplimiento grosero de la Ley de Medios Audiovisuales.

Sus principales funciones son: demonizar con falsas interpretaciones de la realidad con las fake news, o con las insinuaciones en tiempo potencial, para dejar instalada la duda del lector o telespectador acerca de la responsabilidad que se les imputa. Pero lo más grosero es cuando invisibilizan las maniobras delictuales del poder político de quienes abrevan tanto los periodistas y los dueños de esos medios.

Vaya un ejemplo: en el caso de La Nación, se trata de un edificio en Vicente López donde tiene sus oficinas el multimedio y la empresa de Mercado Libre, de Marcos Galperín, principal aportante a la campaña de Macri. El negociado consistió en la construcción del edificio de oficinas en el complejo “Al Río”, e involucró al empresario Carlos De Narváez (el “Colorado”, dueño del Cronista Comercial). Este negociado consistía en la utilización de terrenos públicos, o sea del Estado, para la construcción de oficinas y edificios de lujo. Fue una verdadera ocupación “de facto” sobre 30.000 m2 fiscales, ¿legalizada por quién? Jorge Macri intendente de Vicente López. Esta decisión fue revocada por la Administración de Bienes del Estado este año. El caso Clarín, se trata de un predio de 8.700m2 sobre la Avenida 9 de Julio nada menos. El caso logró cierta resonancia a partir de protestas de movimientos populares y medios de comunicación comunitaria en 2018. La acción de protesta fue presentada mediáticamente como una violenta usurpación de una propiedad privada. Lo cierto que la protesta era pacífica en un terreno público y los verdaderos usurpadores eran ellos. Esto fue ratificado por la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas Nº 12 y puso las cosas en su lugar. La historia del predio es ilustrativa del modus operandi de estas corporaciones: Canal 13 TV, que es la nave insignia del Grupo Clarín, había ocupado terrenos públicos a partir de una concesión de la última dictadura militar en forma de concesión gratuita con una vigencia de 28 años. Una vez vencido ese plazo en 2006, el grupo se siguió beneficiando con prórrogas y extensiones a precio vil. El 12 de octubre de 2017, la cesión quedó revocada como consta en el acta suscripta por el Director de Administración de Bienes del Estado y la Firma Arte Radio Televisivo Argentino SA. Sin embargo el Grupo sigue ocupando ilegalmente el predio con oficinas y estacionamiento para sus ejecutivos en franca violación a la Ley establecida.

Esta situación de contubernio político-privado, se continúa por dos razones: primero por el terror de Rodríguez Larreta a que el Grupo Clarín pueda poner en evidencia los inmensos negocios inmobiliarios que el Jefe de Gobierno de CABA no cesa de realizar.

                                                                                                                                                                     Segundo, el Fiscal Federico Tropea pretendió archivarla, pero la fiscalía de Cámara revocó su decisión. En ese escenario entre gallos y medianoche, el Grupo Clarín y los Funcionarios de la Ciudad de Bs. As., realizaron una maniobra del blanqueo tan escandalosa que solo se explica por la tremenda impunidad y el blindaje mediático ¿qué hicieron? Subastaron la concesión por 30 años. Por supuesto la subasta tuvo UN SOLO oferente, ¿adivinen quién? El Grupo Clarín.

Tuvo un precio de base ridículo, y un canon de solo $265 mil pesos. Es en ese escenario fantasmagórico escenario que los Grupos Concentrados Monopólicos, hacen todo tipo de negocios, y que actúan con el “paraguas de protección neoliberal”, actuando como si el país fuese un supermercado gigantesco, y que con el “changuito” de sus alforjas eligen a gusto y piacere qué porción del estado les queda mejor.

Por eso estos grupos monopólicos que manejan a su antojo la información y la desinformación, pertenecen a una supuesta clase superior que tiene el monopolio de la sensibilidad social y en su fase superior de acumulación feroz de ganancias a cualquier precio, es como un tigre de neurosis que hace ver enemigos en cualquier parte y en dos lados para que no puedan visualizarlo a él.