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Fecha de emisión de correo de lector: 15 de Septiembre de 2020

LA PARTIDA DE UN SER ESENCIAL DE LA POLÍTICA

Escrito por:
Ricardo Monetta

El amanecer del domingo fue con un sabor amargo, al enterarme de la muerte de un viejo amigo cobijado en los pliegues del periodismo.




Ha muerto Mario Cafiero, viejo luchador por los Derechos Humanos, pero a la vez un valiente investigador de motivos y personajes que entregaron al país desde la vuelta de la Democracia. Mario tenía “apenas” 64 años. Lo conocí trajinando los pasillos del Congreso cuando la Alianza gobernaba el país. Gratamente se prestó a un intercambio de opiniones y enseguida me di cuenta que estaba frente a una “rara avis” de la política. Profundo, sincero, sin ambages, con un amplio saber de los acontecimientos de la política y sus entramados

que se ocultan detrás de los grandes intereses.

Tuve la satisfacción de que me regalara un libro de su autoría, cuando vino una de las dos veces que visitó nuestra ciudad para dar una conferencia en la UNER.

El texto se ilustraba con el título “LA ARGENTINA ROBADA,” donde explicaba con lujo de detalle los nombres, las circunstancias y los números de la corrupción Menemista y de la Alianza.

En su labor legislativa a cuestiones inherentes a los Derechos Humanos, autor del proyecto de Ley del Derecho a la Verdad, organizaciones sociales, comercio exterior y exportaciones, regulación de la renta petrolera y el oligopolio de los combustibles, condena al abuso de los peajes en las rutas y contra la usura financiera. Su trabajo lo fue involucrando con la problemática de la Deuda Externa. Fue Diputado Nacional dos veces, e implacable luchador para difundir la verdad económica y política que desangraba el país. Denunció a los Bancos, a los personajes de la Economía Política que estuvieron en ese ciclo tenebroso, y presidió la Comisión de Lavado de Dinero.

Fue uno de los hombres íntegros de la política. Por suerte pude abrevar de sus fuentes de investigación periodística para mis exposiciones tanto en la TV, como en las radios y en el papel escrito de Diarios en los que trabajé.

Por eso siento un gran pesar porque la república pierde, una vez más, a un hombre sumamente valioso en toda su dimensión humana:

Hasta siempre Mario:

 “Prometeo nunca dijo cómo se roba el fuego;

  ni tampoco cómo la muerte al muerto.

 Llega el momento, nadie les da un pañuelo

  para que lloren, hasta que el tiempo

 petrifique las lágrimas de tu recuerdo...’’