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Fecha de emisión de correo de lector: 29 de Junio de 2020

LA INDEPENDENCIA PATRIA

Escrito por:
Bernardo I. Salduna

Hoy 29 de JUNIO, es el aniversario de la Declaración de la Independencia.

¿Cómo? Me preguntará alguno, ¿no es el 9 de Julio?

Pues no. No exactamente.

Después del 25 de Mayo de 1810 y la formación de la Primera Junta de gobierno patrio en Buenos Aires, las provincias del interior recibieron con enorme alegría el acontecimiento.

Que señalaba que ante la ausencia del rey de España -preso por Napoleón- los pueblos reasumían su soberanía y podían darse su propio gobierno.

Ahora bien ¿qué pueblo?. Porque ocurría que ahora Buenos Aires pretendía sustituir a Madrid: igual que lo hacía el Virrey seguir nombrando los Intendentes - gobernadores de las Provincias.

Continuar -Buenos Aires- manteniendo el sistema de puerto único habilitado al comercio y cobrar jugosas rentas de aduana a la entrada y salida de mercaderías.

Y, lo peor del caso es que el gobierno porteño pretendía tener derechos y disponer la soberanía de sus hermanos del interior.

Por ejemplo, cuando negociaron en 1811 con el Virrey de Montevideo y la Corona portuguesa la entrega de la Banda Oriental y parte del territorio entrerriano.

No, indudablemente que esto no era la libertad anunciada, sino la sustitución de un poder por otro, aunque este se proclamara más “libertario”.

Esa y no otra fue la causa principal de la rebeldía de los pueblos contra el centralismo porteño.

Encarnada en jefes y caudillos que fueron surgiendo al calor de la lucha.

Que muchas veces no tenían en claro el objetivo a perseguir pero sabían muy bien lo que no querían.

Yo creo que quien mejor encarnó e interpretó estos ideales fue don José Gervasio Artigas.

Que no era un “procer uruguayo” como se dice.

En aquellos tiempos a los habitantes de una y otra orilla del Río de la Plata se los llamaba “argentinos” (plata en latin, se dice “Argentus”).

Artigas era un “argentino de la Banda Oriental”.

Fue de los primeros que adhirió al pronunciamiento de Mayo.

Los primeros triunfos del “brazo argentino”, según el Himno de López y Planes, fueron San José, las Piedras, la Colonia y las “muralllas del Tirano” (Montevideo), gestas protagonizadas por Artigas.

José Artigas se opuso al pacto de la Junta porteña con los españoles y encabezó el gigantesco éxodo del pueblo oriental, que culminó en el Campamento del Ayuí, en suelo entrerriano.

Cuando los porteños convocaron a un Congreso el año 13, Artigas mandó sus representantes con precisas instrucciones de que la soberanía popular fuese asumida por cada pueblo, confluyendo en una Federación.

Y que se habilitasen como puertos libres los de Colonia, Montevideo y Maldonado, quitando el monopolio a Buenos Aires.

De paso, que la capital de la Federación se fijase en otra ciudad.

Fue demasiado: los jefes porteños rechazaron los diputados orientales, a alguno lo metieron preso.

A don José Gervasio trataron de asesinarlo, lo pusieron fuera de la ley.

Artigas en protesta abandonó su campamento en Montevideo, y, seguido por su ejército y la mayoría de su pueblo, se instaló en el Cuartel y poblado de la Purificación, 30 km. al norte de Salto (actual Meseta de Artigas).

Desde allí se declaró “Protector de los Pueblos Libres”.

Y los convocó a un Congreso que se reunió fuera de la Banda Oriental.

Participaron diputados de la Banda Oriental; Entre Ríos; Corrientes; Santa Fé; Córdoba.

Incluso una delegación de “pueblos originarios”, guaraníes de las Misiones, encabezados por Andrés Guazurary el célebre “Andresito Artigas”, hijo adoptivo del jefe oriental.

A diferencia del porteño de 1813, y también del Congreso de Tucumán, por lo común nominados a “dedo” estos diputados surgían de elecciones a través de asambleas populares en los respectivos pueblos.

Reunidos en el “Congreso de los Pueblos”, en Arroyo de la China -actual Concepción del Uruguay- declararon formalmente su independencia del Rey de España y de todo poder extranjero.

No sólo eso: a diferencia de quienes buscaban un rey en Europa, proclamaron su adhesión al sistema republicano, federal representativo, la libertad de comerciar por los puertos fluviales y marítimos.

De yapa, también un reparto de tierras entre los paisanos más pobres.

Un paso trascedente: cuando el Director Pueyrredón lo invitó a participar del Congreso de Tucumán, Artigas le contestó que “nosotros ya declaramos la Independencia un año antes”.

Y, si de Independencia se trata, que lo ayudasen a mantener la de la provincia Oriental, invadida en el Norte por los portugueses con anuencia, por no decir complicidad porteña.

Los ingleses le ofrecieron a Artigas que separara la Banda Oriental y se proclamara presidente bajo su protección.

Pero pese a las agachadas y traiciones porteñas, nunca quiso Artigas dejar de entenderse con los “argentinos” de esta orilla.

Fracasó su proyecto de la Patria Grande, organizada en Federación, siguiendo a grandes rasgos el modelo norteamericano.

Queda el recuerdo de la gesta independiente, protagonizada por los pueblos libres, que se adelantó al histórico pronunciamiento de Tucumán.

Y que como entrerrianos en cuyo suelo se escuchó ese grito libertario, debiéramos recordar con orgullo.

 Asociación “Justo J. de Urquiza”

Concordia (E.R.)