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Fecha de emisión de correo de lector: 29 de Junio de 2020

UN IMPORTANTÍSIMO SERVIDOR PÚBLICO

Escrito por:
María Rosario Echeverría

El médico rural

En tiempos como los que vivimos ahora, de devastadora pandemia, la profesión de médico se ha agigantado, cobró especialísima importancia. Algunos hasta han pagado con su vida esa dedicación, que mucho aplaudimos de brindarse tanto como lo están haciendo a sus semejantes.

Quiero referirme a una de las que no se habla lo suficiente. Es la de médico rural. No creo equivocarme al sostener que la del médico rural es una de las mayores labores humanitarias que existen.

Lo haré en la figura de uno de ellos, el doctor Esteban Laureano Maradona, que nació en Esperanza, provincia de Santa Fe, en el año 1895.

Se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires luego de haber sido alumno de profesionales de la talla de Bernardo Houssay y Pedro de Elizalde.

En 1932, cuando comenzó la Guerra del Chaco Boreal entre Bolivia y Paraguay, ofreció su trabajo en este último país, aunque con la condición de no someterse a ninguna bandera “sólo con el fin humano y cristiano de restañar las heridas de quienes caen en el campo de batalla por desinteligencias de los que gobiernan”.

La finalización de la guerra coincidió con la muerte, víctima de la fiebre tifoidea, de su novia Aurora Ebaly, y para escapar de la tristeza -también de los honores que le querían brindar por su desempeño- partió rumbo a Tucumán para visitar a un hermano residente allí. Así llegó a Estanislao del Campo, donde pasó más de 50 años ayudando a los más desposeídos. Sólo accedió a alejarse de la selva en 1986, ya nonagenario, para ir a pasar sus últimos años en Rosario con un sobrino y su familia.

Murió en febrero de 1995, pocos meses antes de cumplir los 100 años.

Recibió el “Premio al Médico Rural Iberoamericano” y la “Estrella de Medicina para la Paz” que otorga Naciones Unidas. Fue nominado en dos oportunidades para el Premio Nóbel de la Paz y en 2001 se declaró el 4 de julio fecha de su nacimiento, como el “Día Nacional del Médico Rural”. Cabe señalar también que el doctor Esteban Laureano Maradona cultivó su otra vocación, o sea, la de naturalista. Recorrió montes y selvas de Chaco, Formosa y Salta y dedicó todo su tiempo libre a la observación de la fauna y la flora de estas regiones. Supo ver su belleza y también aprendió sobre las propiedades de muchas plantas medicinales. Sobre todo esto tomó nota con letra minúscula en cuanto papel llegaba a sus manos y luego volcó -gracias a su propiedad más valiosa, una máquina de escribir portátil que le había regalado su hermano- en una veintena de libros que completó con hábiles ilustraciones. Sin embargo, sólo algunos de ellos llegaron a ser publicados, en parte por la Universidad de Kentucky, en Estados Unidos de Norteamérica y una búsqueda bigliográfica realizada en marzo de 2011 da como resultado que solamente queda un libro suyo editado. Se trata de “Recuerdos campesinos”. Del mismo hay dos ejemplares en la Biblioteca del Congreso de la Nación.

Creo merece señalarse también que la Asociación Formoseña “Doctor Esteban Laureano Maradona” brinda alojamiento y comida a enfermos de aquella región que deben atenderse en Buenos Aires. A no dudar, este médico rural argentino, con su meritoria labor, honra enormemente a su nacionalidad.

En el mes de nuestra magnífica bandera nacional me proporciona placer hablar de un médico tan brillante, uno de los muchos grandes exponentes de mi Patria que la enaltecen.