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Fecha de emisión de correo de lector: 22 de Mayo de 2020

ALGUIEN TIENE QUE PARAR ESTO

Escrito por:
Adolfo Daniel Badaracco

A pesar de la cuarentena, los desmontes no se detienen. Mientras la mayoría de los ciudadanos se quedan en sus casas para frenar el ataque del Coronavirus, la ambición de algunos empresarios agropecuarios no tiene freno y las topadoras siguen arrasando impunemente con los últimos bosques nativos, manifestó Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace. En Salta ya se registraron 839 hectáreas desmontadas; en Santiago del Estero 734 hectáreas desmontadas; Formosa llegó a las 520 hectáreas desmontadas; Chaco 79 hectáreas desmontadas. Entre esas regiones se concentra el 80% de la deforestación del país.

“Es suicida que, frente a la crisis sanitaria, climática y de biodiversidad que estamos sufriendo, se siga deforestando”, advirtió Giardini, que por el monitoreo de la deforestación en el norte del país que realizó la ONG, por la comparación de imágenes satelitales, se descubrió que entre el 15 y 31 de marzo desmontaron 2.172 hectáreas, lo que equivale a la pérdida de 128 hectáreas por día.

La agrupación ecologista detectó el desmonte de 130 hectáreas en la finca San Francisco, ubicada en el departamento San Martín de la provincia de Salta, en el límite con Bolivia.

Según informaron el dueño de aquel territorio es el dirigente agropecuario Ignacio García del Río, presidente de la Sociedad Rural de Salta y miembro de PROGRANO. Los desmontes en dicha estancia ya habían sido denunciados por Greenpeace en 2013.

La llegada de la pandemia y el aislamiento complica la problemática de la comunidad Wichi en Salta, una de las provincias con más desmontes del país, los cuales continúan y destruye fuentes de alimentación de esta población. Son tan malvados que ni la Pandemia los para, ¿o no?