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Fecha de emisión de correo de lector: 21 de Marzo de 2020

EL ESTADO, LA POLÍTICA Y LA EMERGENCIA EN TIEMPOS DEL “CORONAVIRUS” (Segunda Parte)

Escrito por:
Ricardo Monetta

El Estado Nacional viene de un largo período de retroceso, debilitamiento, y desmoralización, provocado por las políticas de los gobiernos de derecha, y por la idea neoliberal globalizadora que prima en gran parte de Latinoamérica.- Lamentablemente en los sectores nacionales y populares esta ideología antiestatal, parece haber hecho mella, habiéndose aceptado casi como un dato de la realidad, la debilidad del aparato estatal y su presunta impotencia para intervenir en las grandes cuestiones nacionales, su falta de autoridad ante los sectores sociales y el desprestigio promovido por el poder económico y los ideólogos neoliberales que a través de los medios hegemónicos de comunicación le hicieron ganar la “batalla cultural” con el discurso de la posverdad.-

Sin embargo, ante la pandemia que nos acecha, es el Estado nacional, el único actor capaz de organizar y motorizar a la sociedad para evitar que se produzca una tragedia de grandes proporciones.- Ya tuvimos las primeras señales de ciertos comportamientos antisociales arraigados en la sociedad argentina: subas de precios especulativas en los productos necesarios para la autodefensa mínima personal frente al contagio, suba escandalosa por parte de comerciantes y empresarios de productos alimenticios, rechazos a cumplir las indicaciones de la cuarentena, y sectores sociales de élite sobrerepresentados en los medios de comunicación, invocando cierta libertad a ejercer derechos individuales.-Sabemos que existen múltiples pasos fronterizos donde los controles son mas laxos e insuficientes para controlar a aquellos que con una profunda insensibilidad social evaden esos controles.-Esto forma parte del proceso de descomposición social, que ha venido experimentando nuestra sociedad.- Y a esto se le suma la falta de inversión y al desfinanciamiento en áreas de la salud pública en la administración anterior como la degradación del Ministerio de Salud a una simple Secretaría, para desviar los presupuestos con fines inconfesables. El actual gobierno tuvo que luchar contra la falta de equipamiento en todas las estructuras hospitalarias, con falta de médicos y personal de salud, con depósitos clandestinos de insumos médicos y vacunas a punto de vencer en una escalofriante realidad sanitaria, que hace estremecer a mas de uno si la crisis del coronavirus hubiese estallado en manos del gobiero anterior!! De solo pensarlo, seríamos protagonistas de un genocidio microbiano.

Pero por suerte nada de esto es irreversible.-Se requiere por supuesto, de tres ingredientes fundamentales: Convicción política absoluta por parte del poder político, conocimientos específicos sobre qué y cómo hacer la reconstrucción del sistema de salud y recursos financieros para desarrollar las tareas correspondientes.-

Quizá esta grave crisis, en la que se acumula el grave cuadro recesivo dejado por el macrismo, la contracción de la actividad económica provocada por la pandemia y las malas perspectivas económica del escenario internacional, sea la ocasión para realizar la inflexión hacia la restitución social del valor de lo público y dar los pasos requeridos para la reconstrucción del Estado.

Uno de los legados mas nefastos dejado para nuestro país por la dictadura cívico-militar, ha sido la confusión entre autoridad y autoritarismo.- Es una confusión muy presente en el campo de la sociedad, y explotada en forma extraordinaria por los intereses creados: el rechazo por el autoritarismo ha devenido por la incapacidad de algunos gobiernos democráticos para ejercer la autoridad.- Cuando se ha querido ejercer en el sentido de tomar medidas significativas en forma autónoma, se ha contestado con una respuesta furibunda de los poderes “fácticos”, como por ej. en 1966 fué destituido por esos poderes, en alianza con el Poder religioso, uno de los presidentes mas honestos que tuvo la Argentina: Arturo H. Illía, que se atrevió a enfrentar al FMI, y derogó la concesión de los contratos petroleros de Frondizi, y promulgó la Ley de Medicamentos, en contra de los Laboratorios Internacionales.- Y fueron esos poderes fácticos mas la cúpula del integrista Juan C. Onganía, que inauguró una serie de golpes de Estado que culminarían en 1976, en esa oscura y tenebrosa página de la historia argentina.-

En toda América Latina, cada gobierno que asumió en favor de las mayorías populares, fué estigmatizado como “autoritario”.- Era una manera de desligitimar en las conciencias, lo que se había obtenido en las urnas.- El mayor problema no es que las minorías sociales detenten esta supuesta ideología “anti-poder público”, sino que los sectores mayoritarios la acepte, como ocurre en nuestra “diletante” clase media.-

Una crisis como la presente, requiere con urgencia la restauración del poder del Estado, y el abandono completo de la inhibición de actuar contra los poderes, que simulando una supuesta representatividad nacional, sólo lo que hacen es luchar por retener sus impúdicos privilegios.-