APPS de El Heraldo

Servicios

Actualidad

Secciones

CORREO DE LECTORES

Fecha de emisión de correo de lector: 11 de Enero de 2020

EL REGRESO DE DELFOR Y LA REVISTA DISLOCADA SUSANA GIMÉNEZ O LA HONESTIDAD BRUTAL

Escrito por:
Ricardo Monetta

Viajando en el tiempo, hace algunas décadas, existía un programa humorístico, en una radio porteña que cultivaba un humor desopilante por lo absurdo. En la Argentina de estos días hay muchas muestras de «sinceridad brutal», que bien podrían inscribirse en ese renglón, excepto porque también un componente cultural ideológico que lo hace estigmatizante. 

Porque los dichos de la «diva» Susana Giménez, (¡Divas eran Nélida Roca, Nélida Lobato, o Marilyn Monroe, no estos bípedos implumes!) de los dichos de SU acerca de los pobres y el trabajo, apuntan a perpetuar el sentido común en que el modo de vida neoliberal consigue su arraigo en la sociedad, aún entre las propias «víctimas» del neoliberalismo ha llevado a cabo, o de las maniobras de sabotaje a las tentativas de aumentar los derechos y la calidad de vida de las mayorías. A Susana le molesta que se insista con los pobres, como si fuera lo único que importa. Hay que preocuparse por los argentinos tienen que pagar el dólar más caro para viajar a Punta del Este... Y prosigue: «el populismo habla tanto de los pobres para sacarle la plata a los ricos»... «En vez de tanto hablar de ellos hay que mandarlos al campo y enseñarles a sembrar»...Resulta que su vida dentro de un «termo», le impidió saber que del campo fueron expulsados por falta de trabajo centenares de miles de «rurales» a consecuencia del neoliberalismo de Menem y Macri con la destrucción, y el avance en millones de hectáreas para la soja altamente tecnificado para que cinco grupos empresarios se lleven la ganancia a los paraísos fiscales, destruyendo bosques, la biodiversidad, e incluso se niegan a pagar derechos de exportación que se cobran en 112 países del mundo. Para Susana los ricos si son ricos, es porque hicieron la plata trabajando y porque son más «vivos», mientras los que sufren la pobreza se lo merecen no les gusta sacrificarse»... ¿Que dirán los centenares de miles de trabajadores con sus empresas quebradas, que quedaron afuera del sistema, por las políticas de Mauricio, que produjo el proceso de desindustrialización más grande en la historia del país?

Notable compendio, estas expresiones de Su, donde cada vez que opinó, se vislumbró un atisbo del gorilismo al que siempre quiso pertenecer, como por ejemplo «El que mata, tiene que morir»... No es Susana la única que piensa así. Es que el espacio muy autolimitado que tiene en su mente, no comprende es que el «mundo» en que ella vive es parte de otro mundo que consume lo que ella vende, y miran su programa.

Por eso no sé si vale la pena desentrañar los motivos psicológicos y culturales por los cuales se da ese encapsulamiento mental consistente. Y ya no puede renunciar a él, si es que la racionalidad habite en un ser tan primitivo como el huevo de dinosaurio «vivo» que la asombró alguna vez. Ya no va a renunciar, ni cuestionarse, porque implicaría renunciar a su identidad, su ser «yo» mismo y sus razones para estar en el mundo. Lo mismo para sus aduladores, que serían como astronautas que se les cortaría el cordón umbilical que los conectaba con la cápsula espacial de su «honestidad brutal».

Que podemos hacer para que la necedad «susanística» se contagie, sobre aquellos sectores que se ufanan de «yo no sé nada de política», como para sacarse la responsabilidad de pensar con juicio crítico acerca de por qué pasa lo que nos pasa.

Por supuesto que el mayor poder lo tienen los medios de información concentrados que conocen el negocio de «entretener» para mejor desinformar.

Queda como experiencia, el saber que el «gorilismo susanístico», perdurará más allá de su mera existencia. Siempre la decadencia está a la vuelta de la vida. La opción valedera es ofrecer una buena alternativa desde el punto de vista del espectáculo visual, en esa nueva religión de la modernidad que es la televisón, cuyos sacerdotes periodistas tienen bien internalizado el «metier de domesticar las mentes.