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Fecha de emisión de correo de lector: 2 de Diciembre de 2019

LA ALIANZA DE LOS PODERES FÁCTICOS, DEL ODIO Y LA RELIGIÓN COMO FACTORES DESTITUYENTES EN AMÉRCA LATINA

Escrito por:
Ricardo Monetta

El horrendo golpe de Estado que tuvo lugar en Bolivia, con una virulencia rayana en la crueldad que nos retrotrae a los golpes de la década de 1970. Los elementos vinculantes como la de los socios históricos en el quiebre de los procesos ejercidos por gobiernos de extracción popular y nacional representan no a una alianza nueva, ya que viene del fondo de la Historia de este continente terriblemente desigual.

El componente del odio, decía Buda, “es como tomar un vaso de veneno y esperar que el otro se muera”. O sea que se vuelve contra sí mismo. Y el odio religioso no está exento de esa contaminación espiritual. Los que malversan la religión, cualquiera de ellas, o sus instituciones representativas, si hubieran sido contemporáneos de Jesús, lo hubieran crucificado no una, sino mil veces. Parafraseando a Neruda podríamos agregar: “Enarbolando a Cristo con su cruz, los garrotazos fueron argumentos, tan poderosos, que los indios vivos, se convirtieron en cristianos muertos”...

El cinismo es que los derrocamientos populares se hacen invocando siempre los mismos argumentos por aquellos que luego los pisotearán. Ya sea el tan manoseado “Republicanismo”, la “Democracia en peligro”, “Libertad de Prensa”, supuesta corrupción, etc.

Derrocan esos gobiernos invocando defectos reales a veces, imaginarios los muchos, pero en realidad bien ocultan, es que lo hacen porque las virtudes de esos gobiernos “afectan” los privilegios de una casta, que no es política, sino social-religiosa, que no les permite tener el control de la distribución de la riqueza, nacionalizando lo que los poderes fácticos habían privatizado o controlados los medios de producción.

Las alianzas de los establishment nacionales con el imperio de turno, viene desde hace más de cinco siglos. Son Malinche, la indígena pareja de Hernán Cortez en México, víctima y traidora, muriendo de viruela, enfermedad traída por los conquistadores, que tiene su versión contraria en Tupac Amaru, rebelándose contra los españoles quienes en nombre de la “civilización”, lo sometieron a suplicio, junto a su esposa y sus hijos y sus partidarios en la plaza de Wacaypata, en el Cuzco. Le cortaron la lengua, ataron sus brazos y piernas a cuatro caballos, para descuartizarlo, pero el cuerpo no se partió. Lo que siguió es demasiado truculento que excede esta columna. Vale como ejemplo. Así como en nombre de la Cruz y la Espada, los conquistadores se apoderaron de estas tierras, los supuestamente cívicos de Santa Cruz en Bolivia, organizan hordas motorizadas en 4x4 con garrote en la mano para escarmentar a esos indios que llaman despectivamente “collas”. Es que el odio racial es el lenguaje tradicional de las clases acomodadas tradicionales. Los Cívicos de Santa Cruz de la Sierra, son los primos actuales de la Liga Patriótica Argentina, los jóvenes de la oligarquía  que en la semana trágica de Enero de 1918 salían a “cazar” obreros y judíos. Estos “niños bien” al grito de “muerte a los extranjeros maximalistas”, muerte a los judíos, celebraban orgías sangrientas y torturaban refinada y sádicamente a los transeúntes. Los hechos más brutales con el odio como elemento vital a flor de piel, nos tiene en la memoria por parte de los cruzados civilizadores, el bombardeo de la Plaza de Mayo, único caso de una fuerza militar bombardeando a su propio pueblo, con un saldo de 355 muertos civiles, mujeres y niños, que llevaban bajo el ala de los aviones la frase “Cristo Vence”, (no creo que Jesús, ateniéndonos a su filosofía de paz y amor, lo hubiera aprobado). Esto tiene similitud, retomando Bolivia, cuando Fernando Camacho el oligarca de Santa Cruz, líder de los Cívicos, ingresó al Palacio del Quemado, con la Biblia porque consideró que la misma debía orientar a los gobernantes. Cinismo y absurdo total. Y muy suelto de cuerpo exclamó:

“Nunca más la Pachamama volverá al Palacio de Gobierno”. Sus seguidores proclamaban “Ahora atamos a Satanás”, anexando todos los demonios del cotillón de la brujería, diciendo “Satanás fuera de Bolivia, ahora Jesús gobierna Bolivia”, haciendo retroceder la Historia como si fuese una Guerra Santa. Pero toda esta puesta en escena cruel y nefasta es para ocultar el verdadero interés del golpe de Estado; adueñarse nuevamente de las riquezas mineras y de hidrocarburos de Bolivia.

Parecería ser que Camacho es Torquemada, de la Inquisición Española y las brujas de Salem son nuevamente condenadas en las figuras de las inocentes “collas”, que habían podido emerger de un submundo capitalista y gozar por unos años de un estilo de vida que jamás habían logrado. Y es así como la historia se repite miserablemente y que lo que cambia  son los nombres de los personajes, así como Malinche se viste con el uniforme de los policías de Cortés, el Ejército Boliviano replica los métodos de la Conquista.

Obviamente que detrás de las figuras medievales están grandes intereses de las corporaciones internacionales que auspician y utilizan a Organismos Internacionales como la OEA, falsificando informes que alentaron la insurrección boliviana.

Hay que rescatar que el padre Eduardo de la Serna de “Opción por los pobres” reflexionó:

“Cuando miro algunas cosas y la actitud o reacción de la Iglesia, más de una vez me surge la pregunta crítica por cierto: ¡¿Qué estoy haciendo acá yo?! ¡¿Cómo puedo seguir estando?!”

El triunfo de la educación conservadora en nuestro país, esa de civilización y barbarie, la del neoliberalismo en general, ha llevado a que incluso sectores populares se apoderen de los mismos prejuicios y odios que bajan de lo más alto de la pirámide social y que encuentran campo fértil en franjas importantes de las clases medias, para hacer lo que decía Jauretche: “Quieren estar cerca de los que están lejos y lejos de los que están cerca”.

Al odio siempre lo escrituran como parte de “sus” propiedades los sectores poderosos, de ahí lo distribuyen con su aparato cultural a toda la sociedad. Aparece disimulado en la lucha de clase y se muestra a cara descubierta con el racismo, la diferencia de género y la discriminación.

Este gobierno que se va, fue inspirador del odio y la venganza. Para ello, ejerció la intromisión escandalosa en los poderes republicanos, rebajando a las instituciones a meras oficinas de cumplimiento efectivo de las órdenes que bajaban del Ejecutivo. Esto desconociendo que el “Poder absoluto es como un cuchillo de doble filo, que puede herir al adversario, pero también lesionar a quien lo ejerce”... Solo es cuestión de tiempo.