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Fecha de emisión de correo de lector: 30 de Noviembre de 2019

EL MATE “BEBIDA DEL ENCUENTRO AMISTOSO”

Escrito por:
Pablo Sánchez

Hola muchachos “¿cuándo nos vamos a juntar para tomar unos matecitos...” no hace falta decir para que, en si mismo el mate es motivo de encuentro.

Después vendrá la charla, los recuerdos, los chistes, que se compartirán. Esta invitación siempre anticipa saludos, afectos, abrazos, porque solo se toma entre conocidos, amigos, porque no se puede tomar un mate con el que estamos enemistados o enojados.

El mate es el sacramento pagano de la amistad. “no te olvides Jorge de llevar la yerba y vos Alejandra hacete unas tortas fritas o por lo menos alguien lleve bizcochitos”, o sea que el dueño de casa , el que invita pone la pava y el agua caliente.

Al ir llegando los amigos, comienza el ritual: con las sillas se forma una rueda alrededor de una mesita donde estarán el termo y el mate que con su bebida tan particular y sabrosa presidirá el encuentro. Mientras tanto el dueño de casa calienta el agua, no falta quien opine “ché que no se te hierva, mirá que se quema la yerba y se lava enseguida”, y comenzar el momento de la “comunión” es decir cebar el mate no falta quien pregunta ¿le pusiste burrito o cedrón?” o quien recuerda “mirá que a mi me gusta amargo”. Y así ese pequeño recipiente comienza a pasar de mano en mano, cebado por el dueño de casa y poco a poco va creando un clima de amistad.

Alguien dijo que “El mundo se detiene alrededor del mate, tanto con buena charla como con buen silencio”. Es que el mate permite charlar contarnos nuestras cosas, la de nuestros hijos o nietos, comentar, nuestros sueños o proyectar algo juntos, pero también da lugar al silencio, ese que acompaña al que nos cuenta su tristeza, su frustración o que simplemente “no está con ánimo de hablar, pero tampoco de estar solo y cada mate se transforma en un apretón de manos que lo fortalece y acompaña.

Es que matear se ha convertido en una linda costumbre compartida en familia o entre amigos en el hogar, en los paseos, en una reunión escolar, entre jóvenes o mayores, es tan importante que ni el celular pudo desterrarlo. Aunque debemos reconocer que el termo permitió que el mate vaya a casi todos lados con nosotros, cosa que con la pava no se podía hacer, había que permanecer cerca del fuego, para calentar el agua al enfriarse. Aunque si lo pensamos bien no sería cómodo andar por las calles o plazas cebando mate con la pava, incluso sería gracioso , además cuando el agua se termina habría que llevarla como si fuera una cartera.

La imagen mas popular que vemos es la de un gaucho tomando mate, sentado al lado de un fogón, con la fiel pava negra, quemada por el fuego. Si bien algún historiador sostiene que “..los primeros custodios y usuarios de la yerba mate fueron los guaraníes” Ellos utilizaban sus hojas como bebida, objeto de culto y moneda de cambio en sus trueques con otros pueblos. La llamaban Caá, que en guaraní significa Yerba, planta, selva y la consideraban regalo de los dioses.

Los argentinos tomamos alrededor de 100 litros de mate por año. Y desde comienzo de nuestra historia se lo disfrutaba en reuniones; los ricos para hacerlo mas selecto le agregaban canela, leche o clavo de olor y labraban sus mates con plata, porque cuando mas ostentoso era más refinado se consideraba.

Pero en realidad el mate más sencillo, ese que usamos a diario tiene valor en su significado “es motivo de encuentro, de compartir la amistad”.

No se puede compartir un mate con el ceño fruncido o enojado, porque el acerca las manos, encuentra las miradas una con otras y crea un clima de afecto y se transforma en comunión fraterna.

 Hoy es Día Nacional del Mate, y ¿cómo celebrarlo?, sí, juntarnos en una buena mateada, sea dulce o amargo, con yuyos o sin nada, lo que no puede faltar es un abrazo o buen apretón de mano signo de amistad , de paz, y que alguien lleve unas ricas tortas fritas o aunque sea unos bizcochitos.