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Fecha de emisión de correo de lector: 2 de Noviembre de 2019

Renovar la esperanza, es renovar la vida

Escrito por:
Pablo Sánchez

Estos pensamientos que hoy quiero compartir con ustedes, aunque parezca, no responden a un criterio partidario, sólo al deseo de aportar algo al bien de nuestro pueblo. Porque hemos pasado tiempos difíciles, que aún seguirán porque no es fácil seguir peregrinando por esta vida cantando, mirando el cielo, confiando en Dios, a veces el desasosiego, la desconfianza nos desanima, nos entristece. Es que a veces la realidad nos abruma, nos supera: ¿cuánto hace que no hablamos más que de economía?, ¿cuánto hace que nuestra única preocupación es cómo vivir el día y cómo seguir? ¿cuánto hace que vivimos pendiente de los informativos, de lo que piensan otros, de la inseguridad, de la violencia, en todas sus formas? ¿cuánto hace que venimos discutiendo ideas, confrontando?, ¿con cuántos vecinos o amigos incluso nos hemos alejado, peleado?. Creo que es hora de que comencemos a vivir un tiempo nuevo, es tiempo de renovar la esperanza, que por ahí la tenemos descuidada, es tiempo de renovar la vida. Nuestra vida personal y social.

Para esto es necesario valorar más las cosas que nos unen, dejando de lado las que nos separaron. Serenarnos interiormente, para volver a hablar sin sobresaltos con los demás, volver a mirarnos, a respetarnos, en las ideas, en la actitudes. Todo lo demás pasa, quizás los mayores tengamos más claro este pensamiento. Pero quedamos nosotros; la familia, los vecinos, los amigos del club, los compañeros de trabajo, que a veces llegamos a mirarnos como rivales. Debemos sepultar ese tiempo, debemos volver a disfrutar de una vida comunitaria más tranquila, más comprensiva, para comenzar a construir una sociedad más humana, una patria más solidaria, un pueblo más feliz, donde todos nos respetemos y valoremos y por qué no, volvernos a llamarnos y sentirnos compatriotas, hermanos unidos por una misma bandera, cantando juntos el mismo Himno Nacional que aprendimos desde muy niños.

Volvamos a respirar un aire nuevo, aunque para eso, debemos volver a alimentar nuestro espíritu, volviendo a hablar cada uno con su Dios, poniendo en Él la confianza, caminar, disfrutar de un día de sol en familia, en nuestras plazas, de las bellezas naturales que tenemos, asistir a algunos de los espectáculos, muchos de ellos gratuitos que se brindan en cada ciudad, en cada pueblo. A quien le gusta leer, buscar esas lecturas que nos dejan mensajes positivos, que nos alimentan espiritualmente.

Escuchar y ver según sea radio o televisión, aquellos programas que nos divierten, que nos entretienen, que pasan buena música y nos alegran, aunque sea por un momento la vida.

Esto no quiere decir olvidar la realidad, sino, fortificar nuestra esperanza, alimentar nuestra fe, aumentar nuestra alegría, para poder seguir avanzando con una sonrisa, todos juntos, sin dejar a nadie en el camino, sin dar vuelta la cara a nadie, piense como piense.

Renovar la esperanza, es renovar la vida y es una misión que todos debemos cumplir nada más y nada menos que para ser felices.