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Fecha de emisión de correo de lector: 2 de Noviembre de 2019

CHILE: «TODOS LOS FUEGOS; EL FUEGO»   

Escrito por:
Ricardo Monetta

En la Argentina, como en muchas otras partes del continente, nos acostumbramos a equiparar crisis económica con crisis política, en el sentido general de que las primeras desencadenan las segundas. Por eso la propia noción de crisis nos remite a gráficos y números complejos que los economistas se encargan de hacer que nadie entienda lo que está pasando, hablando y confundiendo los índices de inflación, corridas bancarias, desempleo, pobreza etc. Ahora bien,  no es lo que precisamente está pasando en Chile,

sino porque la crisis no es de orden estrictamente económica, sino estrictamente política e ideológica. Y eso debe ser tenido en cuenta a partir de las variables  macro económicas que posicionan a Chile, no por nada, como el país más desarrollado de la región gracias al modelo precisamente que hoy se impugna: crecimiento promedio de 3,7% en las últimas tres décadas, incremento del PBI per cápita de U$ 4.000 a U$ 28.000 dólares en la última década, inflación anual casi inapreciable, caída del coeficiente de Gini, etc.

Ahora bien si en nuestro imaginario colectivo son las crisis económicas  las que desatan las crisis políticas, ¿en qué medida una crisis política desata sino es a través de una crisis económica? Pues bien esto es, a través de una crisis de legitimidad de la totalidad del sistema. Y estas son las más terribles porque no se solucionan con un nuevo plan económico, o con una reforma puntual, sino con una reestructuración total del sistema como paso previo para reformular otro sistema: y a eso es lo que se llama en lenguaje político Revolución.

Pero lo que existe hoy en Chile, ¿es una revolución? No en sentido estricto. Por ahora hay insurgencia y rebelión. La Revolución sería el paso siguiente, en que las grietas del sistema interpelado se ensanchan de tal manera, que toda la estructura  termina por caer. ¿Será este el caso de Chile? ¿O será extinguido el fuego, no de las barricadas, sino del proceso pre- revolucionario?

En realidad lo que está sucediendo es a nivel de la superestructura política, cultural e ideológica, pero que tiende a un salto cualitativo hacia la estructura económica como fin último. En Chile ha madurado un pensamiento social de izquierda durante años, que domina el sistema cultural, en las universidades, escuelas, medios de comunicación y quehaceres culturales sociales.

Por eso hay que saber advertir la composición sociocultural de los manifestantes chilenos, podrá visualizarse que no estamos frente a una revolución proletaria, ni mucho menos. Es el estudiantado de clase media, media alta e incluso alta, incluso obreros calificados, los que protagonizan la revuelta. Y esta revuelta no es el fruto de una crisis del modelo, sino de la distribución de la riqueza que no es lo mismo. Por eso es necesario comprender que si bien el PBI, es de casi U$ 28.000 dólares per cápita; no quiere decir que cada chileno tiene esa participación, ya que el 75% de ese PBI se lo quedan pocas familias del poder económico, incluyendo la presidencial. Por eso las crisis chilena es una crisis de legitimidad, que sumado a un contexto internacional político bien preciso, en contra de las políticas  de un neoliberalismo que empieza a dar muestras de decadencia política, solo sostenido por el gran capital financiero.

Chile es solo un episodio más de los grandes cambios que se avecinan en la geopolítica internacional. Hasta el juicio a Donald Trump puede hacer variar el curso de los acontecimientos. Pero eso ya es otra historia.