APPS de El Heraldo

Servicios

Actualidad

Secciones

CORREO DE LECTORES

Fecha de emisión de correo de lector: 3 de Agosto de 2016

DÍA DEL PESCADOR DEPORTIVO

Escrito por:
Gil Paz
El día 3 de agosto de 1903 se crea el primer club de pesca deportiva el «Club de Pescadores de Buenos Aires». Con el correr del tiempo el 3 de agosto fue adoptado por casi todas las entidades sudamericanas, transformándose en el día del pescador deportivo sudamericano.
Y no podemos festejar este día sin recordar a un excelso y querido pescador, fallecido en 1979 hace 37 años. Se trata de Roberto Zapico Antuña.
Fue profesional de la pesca en todo el país, pero preferentemente en la provincia de Corrientes, Paso de la Patria.
Les cuento. ROBERTO ZAPICO ANTUÑA fue un profesional de la pesca en Paso de la Patria. Escribió dos libros «SPINING PESCA CALIFICADA» y «EL DORADO» En este último relata hábitos, características del dorado y modalidades de su pesca. Intenté conseguirlo, pero no lo logré. También ejerció el periodismo en temas de pesca.
Don Roberto también realizaba excursiones a la Patagonia pues gustaba de pescar truchas. En un reportaje le preguntaron cuál de las dos especies era más combativa al momento de recoger la línea luego del pique. Contestó que respetaba los dos peces y que no emitiría opinión.
En una oportunidad había concurrido con unos amigos a la provincia de Neuquén para pescar truchas en el Río Agrio, famoso -en esa época - por la abundancia de especies. Este es uno de los afluentes del Neuquén que luego de atravesar toda la provincia se une con el Limay, formando el Río Negro.
Generalmente esta modalidad de pesca se efectúa desde la costa y utilizando los waders, que son largas botas que permiten adentrarse unos metros en el agua.
Preparados los reeles y cañas don Roberto y sus amigos ingresaron al río cada uno con sus waders. Él llegó primero y avanzó unos metros hacia el centro del curso. Sus amigos se alejaron ubicándose hacia la derecha.
Luego de varios lances don Roberto acusó un pique. La trucha era enorme. Lleno de gozo habrá pensado que habría fiesta en el campamento y festejarían con champagne, mientras retrocedía lentamente hacia la costa. La piedra con la que tropezó era grande. Perdió el equilibrio e imagino que su última visión al caer habrá sido su caña de pescar recortada en el cielo azul.
Su cadáver, arrastrado por la intensa correntada del Agrio, fue rescatado a muchos metros del campamento. Para terminar aclaro que este es un resumen que leí en un diario en oportunidad de su trágica muerte.
Imagino que los waders actuales serán más flexibles de los que desgraciadamente ocasionaron la muerte de tan excelso pescador.
Por otra parte, y si resultaran ciertas las referencias que he leído sobre él, pienso que le habrá gustado morir como murió.
Por último transcribo un párrafo de Henry Wotton que vale la pena recordar. La pesca es un descanso para la mente, una alegría para el espíritu, una distracción para la tristeza, un calmante para los pensamientos inquietos, un moderador de pasiones, una fuente de satisfacciones que genera hábitos de paz y de paciencia en todo aquel que la profesa y la practica.»
Y yo agrego una frase que me pertenece: una cosa es ir a pescar y otra es ir a sacar pescados.