Otros deportes

TURF - 14 de Septiembre de 2020 - Nota vista 663 veces

Jockey concordiense ganó la Carrera de las Estrellas en el Hipódromo de Palermo

El concordiense, Gabriel Bonasola ganó su primer gran premio del hipismo argentino. Y lo hizo en las tradicionales “Carreras de las Estrellas”. En el hipódromo de Palermo, se corrió la 30° edición de las “Carreras de las Estrellas”, una de las jornadas más esperadas del calendario en el turf argentino, con los mejores caballos de cada categoría. Esta vez, un joven que se ganaba la vida a bordo de un carrito acarreando arena en Concordia, ahora es un hombre que triunfa en la pista.

 La tercera carrera que se llevó a cabo en el centro hípico de Buenos Aires, tuvo a un concordiense como protagonista. Gabriel es un jockey de sólo 20 años y que, con tan solo 3 carreras en las pistas, se alzó con su primer festejo en un Grupo 1. Fue el ganador de las “Carreras de las Estrellas” en el tradicional hipódromo de Palermo.

 La jornada de los burreros se realizó sin espectadores y con la prohibición de ingresar para quienes no sean jockeys, entrenadores, peones y personal esencial de la empresa, desde el regreso de la competencia el 28 de agosto.

 El joven jockey concordiense, montando a “Infartame”, la potranca que no había estado en el nivel que su preparador esperaba en las dos primeras carreras, se desquitó en esta oportunidad.

 “La mía venía muy bien, pero la de adelante no se paraba. Cuando en los 200 metros la tuve cerca, ahí sentí más confianza”, relató eufóricamente Gabriel y agregó que “desde que se anotó y sabía que iba a correrla a “Infartame” yo soñé la carrera un montón de veces, no podía dormir algunos días”. Reconoció que “estaba ansioso esperando poder ganar mi primer gran premio”, confesó el entrerriano surgido en la escuela de aprendices de San Isidro, de donde se graduó hace dos años.

Gabriel Bonasola era tan solo un niño cuando ya demostraba su pasión por los burros. Siendo muy pequeño, cuentan que se levantaba muy temprano en la mañana y se dirigía con un viejo caballito que era su fiel compañero y lo iba a variar a un terreno lindante a su casa en la zona del barrio Isthilar.

Con un carrito acarreaba arena y hacía changas en general para ayudar a su familia que vivía en una casilla muy precaria pero donde abundaba la humildad. De muy jovencito Gabriel se fue a la escuela de jockey a Buenos Aires, donde se convirtió en un exitoso profesional. Actualmente, con sus ganancias como jinete profesional, colabora con sus padres y sus hermanos para que ellos disfruten de una vivienda digna en el barrio que lo vio crecer. Fuente: Diario La Nación

  • expand_moreComentarios