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29-07-2010 | 14:24
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Espléndido festejo de jubilados y pensionados
Para festejar el «Día del Amigo», celebrado en fecha reciente, la Asociación Concordiense de Jubilados y Pensionados de las Cajas Nacionales con sede en Andrade 300, llevó a cabo una muy concurrida y agradable reunión el pasado domingo 25 del corriente.

Se contó con la presencia de asociados de dicho Centro como también de otros que desarrollan actividades en la órbita de PAMI Concordia. En forma muy amena transcurrió la tarde entre desfiles de modas, chocolate, sorteos, sorpresas, bingo y. ..muy buena onda, como pregonaba la invitación.
Dando realce al evento la señora María Rosario Echeverría, docente nacional jubilada, se refirió a la ocasión pronunciando estas palabras.

«Como el dulce de leche, el colectivo, la birome y la identificación de las personas mediante las huellas dactilares, el «Día Internacional del Amigo» es también un «invento» argentino. Fue idea del doctor Enrique Ernesto Febbraro, odontólogo, profesor de Filosofía y Psicología y además, eximio pianista. Tuvo dos hijos y cuatro nietos; vivió en la porteña y tanguera zona de San Cristóbal junto a su tercera esposa, Olga Rafaela Pellegrini. Explicó Febbraro al respecto: «Soy dos veces viudo, mis compañeras anteriores se enfermaron y murieron jóvenes; muy amargo fue esto para mí».
Está considerado uno de los primeros locutores de Radio «Argentina», trabajó en la sección Crítica Bibliográfica de ese diario «Crítica» junto a Miguel Félix de Lamadrid. Fundó dos seccionales del Rotary Club y ocho Clubes de Leones publicó libros de Filosofía, de Psicología y de poemas. Fue declarado «Ciudadano Ilustre de la ciudad y de la provincia de Buenos Aires» y candidato dos veces a recibir el premio Nobel de la Paz. Además, fue un gran tanguero. En su juventud, en sus tiempos de estudiante universitario, tuvo su propia orquesta típica, integrada de modo especial por sus colegas en el paso por las aulas de la Facultad.

A este hombre excepcional, que falleció el 7 de noviembre de 2008, en Buenos Aires, a los 84 años, se le ha oído decir: «Digo amigo y no amistad porque el amigo es alguien concreto, de carne y hueso. Creo que los amigos verdaderos difícilmente sean más de cinco, como los dedos de la mano. . .». Durante años Febbraro deshojó calendarios buscando en qué jornada celebrar el «Día del Amigo». Y señaló esto: «Hasta que, cuando la NASA anunció la llegada del hombre a la luna, pensé que sería un gesto de amistad de la humanidad hacia el universo».

Una semana antes del histórico paso, Febbraro y varios colaboradores pusieron manos a la obra y enviaron mil tarjetas a personas que él había conocido en sus viajes por el mundo. Respecto a este punto dijo él: «Allí, en distintos idiomas, proponía designar el 20 de julio como «Día Internacional del Amigo» y quién estuviera de acuerdo debía responder».
A vuelta de correo llegaron 700 cartas.

El acuerdo estaba entonces sellado. Se firmó luego la «Comisión permanente Pro Día Internacional del Amigo», que él recordaba contó con 500 mil adherentes en ese momento. Al parecer es en América latina y en Australia donde más se recuerda la fecha. Reflexionó Febbraro: «El argentino es muy amiguero pero ser amigo no es ser compinche». «Los compinches siempre son cómplices para travesuras y entre amigos los valores básicos son la honestidad, la lealtad. ..¿Si la amistad está en crisis? ¡Qué pregunta! decía él: Pienso que sí. Es que se han subvertido valores morales; por ejemplo; el cumplimiento de la palabra dada, que antes era sagrado. Los amigos son nuestro otro yo. Y no sé cuánto de eso es fácil encontrar hoy en día. .. «No debemos confundir frecuentadores o conocidos con amigos».

Según Febbraro los Sacramentos de la Amistad son: simpatía, ternura, respeto, reciprocidad, lealtad,comprensión, desinterés, solidaridad, perseverancia y alegría. Definió al Amigo sosteniendo: «Para mí un amigo es: Mi maestro, Mi discípulo, Mi condiscípulo. El me enseña, yo le enseño. Ambos aprendemos. Y así, juntos, vamos recorriendo el camino de la vida: creciendo, creciendo, creciendo. Porque sólo el que te ama te ayuda a crecer. Y remarcaba: «Un pueblo de amigos es una Nación imbatible».

Quiero destacar que tuve el placer de gozar de la amistad de Enrique Ernesto Febbraro, a quien llegué a admirar. Lo conocí a través de amigos concordienses comunes, esto es, míos y de él. Nos escribimos repetidas veces. Me obsequió varias de sus publicaciones, inclusive, fotografías de su juventud. Su habitual despedida siempre era ésta: «Un abracito y espero que no desaparezcas», palabras cálidas y hermosas que «lo pintaban» en su todo como ser humano, de una calidad sobresaliente. Como también lo eran pensamientos que a menudo traía a su memoria, como ser: «El único símbolo de superioridad que conozco es la bondad», perteneciente al genial Luis van Beethoven. O bien: recordando a Atahualpa Yupanqui que dijo:

«Un amigo es uno mismo en la piel de otro». Y asimismo: «Las personas no son ridículas más que cuando quieren ser o parecer lo que no son», dicho por Giácomo Leopardi, un gran pensador italiano. Y también esto: «El dinero es como el estiércol: no es bueno a no ser que se esparza», sostenido por el distinguidísimo francés sir Francis Bacon.

Insistía en la necesidad de diferenciar entre un amigo y un conocido nada más y para ello usaba mucho este trozo del poema «Reir llorando» del escritor y poeta mejicano Juan de Dios Peza sentenciándonos:
«El carnaval del mundo engaña tanto que la vida son tristes mascaradas, aquí aprendemos a reir con llanto y también a llorar a carcajadas».

Imposible me resultó referirme al «Día Internacional del amigo», instaurado por Febbraro el 20 de julio de 1969 y recordado por el «Arbol de la amistad» plantado en Concordia, en la plaza «25 de Mayo» el 20 de julio de 1989, sin abordar un tanto su vida y su sentir, sin olvidar que fue también él quien instauró el 27 de octubre de 1994 el «Día nacional de la alegría», porque decía no recordar que ese día 27 de octubre haya sucedido en algún año una tragedia o cosa fea similar en nuestra Patria».

Hasta aquí lo expresado por la señora María Rosario Echeverría en esa gratísima reunión de jubilados y pensionados nacionales el pasado domingo 25.

 
 
 
 
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