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carta de lectores |
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26-02-2010 |
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NO HAY RESERVAS PROTEGIDAS EN CONCORDIA
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La definición reserva natural de reserva ecológica es por antonomasia un área protegida de importancia para la ida silvestre, flora y fauna, o con rasgos geológicos de especial interés que es protegida y manejada por el hombre, con fines de conservación y de proveer oportunidades de investigación y de educación.
Con esta verdad indiscutible de por medio no alcanza a comprender por qué unas semanas atrás cuando fue capturado un yacaré todos los medios que se hicieron eco del caso informaron que había sido derivado a la «reserva ecológica» Enrimir (las comillas son mías).
Nada más equivocado que darle estatus de reserva a un lugar que es un simple contenedor de animales exóticos prisioneros de por vida en minúsculas jaulas cuya área es millones de veces inferior al que ocupan esos animales en su lugar de origen, amén de que, según estadísticas de organismos oficiales, fueron masacrados o murieron en el traslado clandestino e ilegal entre diez y quince individuos de la especie para que uno solo de esos ejemplares llegue a su destino final de cautiverio.
Por la misma razón tampoco entiendo cuando algún integrante de una institución decana del proteccionismo le informa a un medio local que «se construirá un refugio pasando la 015, al lado de la reserva (¿) yo honestamente no conozco ninguna reserva en Concordia, (salvo Avayubá que está vedada al público) y los lugares que encierran animales pretendiendo lograr ese reconocimiento están cuestionados legalmente y con voluminosos expedientes colmados de informes negativos al respecto, o en otro caso con reconocimiento de los propios administradores que en la última inundación murieron animales al no poder manejar esa situación que debió haber sido prevista hasta comentaron que sacrificaron un ejemplar por no saber qué destino darle sin que significara un potencial peligro para la población.
En los dos lugares que conozco con pretensiones de «reserva» se han realizado encuentros sociales con música y comparsa incluida en algún caso, el fin de año pasado trabajadores locales agrupados por su profesión efectuaron su despedida de año en el encierro de animales de la 015, obviamente con música y comparsas.
Imagínese quien esto lea lo que significó para los animales enjaulados, la tortura sonora a que fueron sometidos sus oídos que perciben sonidos inaccesibles a los humanos.
Con estas consideraciones y habría mucho más para contar, ¿quién puede imaginar visitas escolares a esas cárceles catalogándolas de educativas? ¿O promocionadas en TV, medios gráficos y radios como centros ecológicos y de conservación de especies?. Tras esas visitas solo queda el haber tenido cerca un animal disminuido en sus capacidades físicas y con escasas posibilidades de conservación de la especie (como ostentosamente declaman sus dueños) ¿o puede acaso un elefante encadenado aparearse con su pareja? (si es que la tiene y en el mejor de los casos si un gran felino naciera en cautiverio, ¿qué futuro le espera como parte del reino animal?. ¿Aprenderá a cazar para procurarse su sustento y si así fuera en que lugar de Concordia encontrará su presa?
A muchas preguntas sin respuesta nos derivan estos seudo emprendimientos conservacionistas que poquísimo o nada tienen de educativos y sobre todo que están muy distantes de la definición de reservas. Por eso y con el inmenso respeto que merecen los educadores opino que tampoco debieran llevarse grupos escolares de visita a tales sitios que pueden ser de distracción, pero nunca serán de educación, y solo tendrán como resultado de la visita la confusión en las mentes de los chicos que por estos tiempos están demostrando tener un mejor concepto del respeto por nuestro mundo y sus habitantes sean de reino que sean.
Por OPIVAH (Organización Proteccionista Integra de la vida Animal y del Hábitat)
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Horacio Froy
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