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CONCORDIA, Entre Ríos   Miercoles, 16 Mayo 2012 22:32
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22-02-2012 | 11:21     Noticia leída: 62 veces

ESPIRITUALIDAD:
«Buenas Tardes..., Familia»
HOY, MIÉRCOLES DE CENIZAS: Este día nos prepara el tiempo de gracia, «La Cuaresma». ¿Qué realidad nos introduce a la Santa Cuaresma?

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«Buenas Tardes..., Familia»

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«Buenas Tardes..., Familia»
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Es ver lo que somos: creado de la tierra, el cuerpo en que Dios injerta el alma inmortal, desde el momento de nuestra concepción.
Muertos en la tierra, continúa nuestra vida en la eternidad. ¿Será feliz? ¿Será desgraciada en el infierno?

La respuesta a estos interrogantes será la que cada uno quiera, de acuerdo como sea nuestra vida; con fidelidad a Dios. Buscándole siempre sin entregarme a los caprichos de este mundo.
Hoy, miércoles de cenizas, en las Parroquias y Templos, el sacerdote ungirá nuestra frente con la cruz de cenizas y nos dirá:
«Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás».
Si esto somos, ¿Por qué tanta vanidad? ¿Por qué tanta libertad en la vida? Fuimos creados por Dios, porque nos amó, entonces... ¡No lo traicionemos!
Este día es ayuno y abstinencia de carne: el ayuno desde los 18 años a los 59 años; la abstinencia de carne desde los 14 años sin límite de edad.
«Buenas Tardes..., Familia» agradece esta colaboración a un maravilloso Ser de Luz, que tuvo la gentileza de acompañarnos con esta reflexión y que eligió el anonimato -que respetamos-.


¡ HOLA PRIMO...!
(Dedicado a Luis Esteban Niez Zakowicz)

Qué temprano fuiste convocado por Dios. Grandes planes tendrá el Señor para vos. A esta horas resulta imposible contener la avalancha de recuerdos que golpean mi corazón: nuestras guerras de soldaditos, en que las tardes nos resultaban muy cortas para tanto despliegue; los partidos de cartas (casita robada incluida), de damas, de ludo, de bolitas; los bailes en cada cumpleaños, en que te destacabas como uno de los mejores del grupo; las tardes fútbol en que tanto te maltratábamos con tus hermanos mayores, pero vos resistías estoicamente porque no querías que te dejáramos de lado.

Eras tan frágil, tan chiquito. Cómo olvidar las carreras de autitos en la carpintería del Tata (nuestro Abuelo, Nicolás Zakowicz), con las pistas de aserrín que nos preparaba el tío Luisito. Y aquellas sandías enormes y jugosas que compartíamos en la mesa de tu Hogar, junto a tu Mamá Ampi (Ángeles Pilar), tu Papá Armando, tus Hermanos Sergio, Armandito, Ange, Ignacio, July y después llegó Josefina.

Sabés, no me olvido de los retos que nos ganábamos por despertar de la siesta a tus Papis. Ah, y el día que te hice hincha de Boca y te regalé la camiseta que antes me había regalado mi Papá a mí. Pero le mejor fue aquella Navidad en que nos regalaron las remeras de los Titanes en el Ring y éramos tan felices luciéndolas. ¿Y «la Banda»?, aquel grupo imaginario que creamos y del que todos los días te echábamos, provocándote tanto daño. Siempre te volvíamos a dar otra oportunidad y vos te quedabas contento. Fueron buenas épocas, Primo.

Con poco nos divertíamos a lo grande, trepando árboles, pinos y hasta a aquel viejo camión abandonado que estaba en el fondo de tu casa, mudo testigo de tantas de nuestras inocentes andanzas y lastimaduras de rodillas. ¿Y la hamaca? ¿Qué fue de aquella hamaca que siempre te hacía pasar tan malos ratos después de almorzar? Y eso que tu Mamá nos advertía que no fuéramos después de comer.

Gracias por tantos hermosos recuerdos que hoy más que nunca atesoro y revivo una y otra vez, rememorándote como eras entonces, un niño, como muestra la foto que elegí para ilustrar esto que te escribo.

Gracias por esos hijos maravillosos que dejaste en el mundo, fruto de tu esmerada labor de Padre, compartida con tu Esposa Mabel, madre igual de ejemplar.
Son increíbles ambos, con Esperanza nos saludamos por teléfono, pero no pudimos seguir hablando: las lágrimas ganaron la partida. Un poco más fortalecido nos comunicamos luego con Mabel y le escribí algo con mucho sentimiento a tu hijo Augusto, con quien seguramente nos encontraremos en Buenos Aires para revisar una vez más, aquellos nuestros recuerdos. Estarás, estás en mi corazón, Primo... Siempre.

Dios nos pide resignación y fortaleza en estas instancias, pero ni siquiera como católicos estamos preparados para estos embates de la vida. Yo todavía no supero la partida terrenal de mi Madre de Luz, Lilian Inés (Lita), y ahora vos. No es sencillo aceptarlo y menos asimilarlo.
Me conforta la idea de saber que muchos Seres Luminosos de nuestro entorno más íntimo hoy te abrigan y te cuidan junto al Señor: mi Mamá, tía Arito (Amanda) y tus Abuelitos maternos y paternos también. Asumo también que no te fuiste, sólo te adelantaste para preparar el camino que un día todos vamos a seguir para regresar a nuestro Padre.
Me viene a la mente aquella Oración de San Agustín que, en estas mismas circunstancias, Mamá compartía que sus seres queridos y hoy también me gustaría que todos quienes te amamos y recordamos, de igual modo, la recuerden. Dice...

No llores si me amas,
Si conocieras el don de Dios
y lo que es el Cielo...
Si pudieras oír el cántico de los Ángeles
y verme en medio de ellos...
Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos
los horizontes, los campos
y los nuevos senderos que atravieso...
Si por un instante pudieras contemplar como yo,
la belleza ante la cual las bellezas palidecen...
Cómo...¿Tú me has visto,
me has amado en el país de las sombras,
y no te resignas a verme y
amarme en el país de las inmutables realidades?
Créeme.
Cuando la muerte venga a romper las ligaduras
como ha roto las que a mí me encadenaban,
cuando llegue un día que Dios ha fijado y conoce,
y tu alma venga a este Cielo
en que te ha precedido la mía,
ese día volverás a verme,
sentirás que te sigo amando,
que te amé, y encontrarás mi corazón
con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme en transfiguración, en éxtasis, feliz,
ya no esperando la muerte,
sino avanzando contigo,
que te llevaré de la mano por
senderos nuevos de Luz...,y de Vida...
Enjuga tu llanto y no llores..., si me amas.

Te amo, Primo. Ahora, brilla junto a Dios y espérame para construir nuevos recuerdos, juntos...Oscar
«Aunque Dios nos lo quite todo, nunca nos dejará sin Él, mientras no lo queramos. Pero hay más; nuestras pérdidas y separaciones no son más que por breve plazo.» (San Francisco de Sales)

Foto: De izquierda a derecha: Luis Esteban Niez Zakowicz, su primo Oscar (quien escribe), su hermano Ignacio; detrás su Abuela Ramona Bonato de Zakowicz (Nona) y su hermana Ángeles Pilar (Ange).
 
 
   
 

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