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25 de Mayo 2020 - 23 de Mayo de 2020 - Nota vista 1020 veces

El ayer y el hoy, un mismo espíritu de lucha patriótica, pero diferente

Aquellos patriotas del 1810 se unieron, para lograr una patria libre y soberana. El hoy es una patria unida, para luchar por un invasor, invisible, pero en los dos tiempos de historia, se requiere, sacrificio más sacrificio, para salir adelante.

Como dijo Madre Teresa: “todo es posible, no vivamos con fotos amarillentas, no nos detengamos solo recordando hechos históricos, vivamos con fe, y acción, ayudándonos unos a otros, con fuerza y convicción, cada uno en su lugar donde le toca vivir. Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña. Detrás de cada logro, hay un desafío”. Esta mujer fue reconocida por la paz, que se brindó ayudando, todo con amor, por el hermano y por Cristo; por eso la elegí como ejemplo de amar al prójimo, para estos tiempos que estamos viviendo de cuidarse y cuidar al otro por los contagios.

En este 25 de mayo, no tenemos delantales blancos de niños cantándole a la Patria, pero sí tenemos delantales blancos de médicos y enfermeras de pie, ayudando a los enfermos.No tenemos el ejército desfilando con sus trajes históricos, y con su banda tocando músicas patrióticas, porque sí, están ayudando a preparar comidas para los merenderos. No tenemos misas ni Tedeum, porque sí, los sacerdotes están ayudando en cada parroquia a entregar raciones de comidas y ropas a los necesitados y alentando a sus feligreses en misas virtuales y alimentando sus espíritus.

Así también, lo hacen distintas instituciones religiosas, laicas barriales, y de distintos clubes deportivos, contando con el apoyo Municipal.

Este año tampoco hay discursos, porque los hechos valen más que mil palabras. La acción está latente, y se percibe entre todos los ciudadanos de nuestra querida Concordia, siempre solidaria; por eso las plazas están vacías, pero el pueblo en cuarentena están cuidándose en sus casas en familia, y otros cuidándonos. Pero todo esto no nos ocurre solo a nosotros, sino a todo nuestro inmenso país, que a ponchazos, quiere salir adelante, como en tiempos históricos lo hicieron nuestros gauchos de Güemes, o las tropas de San Martín que pidieron 4000 ponchos y les dieron 500 y pasaron fríos y penurias y triunfaron, o Urquiza con sus gauchos y tantos otros momentos que nos llena de orgullo ser Argentinos, que desde aquel cabildo de 1810, hicieron nuestra patria naciente, que los homenajeamos y los tenemos bien presentes. Hoy es distinto, es el planeta tierra que está afectado. Es por eso que deseo terminar con un ser humano que fue ejemplo de lucha por la paz, que dio 29 vueltas al mundo en más de 1.200.000 km llevando su presencia, su ejemplo a todos los rincones de este mundo en sus 25 años como Papa.

Su secreto era, y fue, “su Unión con Cristo,” su carisma de Santidad y perseverancia. El comprendió y ayudó a toda la humanidad, a cada país que visitó, llevó su fe, su ejemplo, su paz, y en Asís se reunió con todas las religiones, en un acto ecuménico inolvidable, para rezar juntos por el mundo. Como se imaginarán me estoy refiriendo a Juan Pablo II nuestro Santo, de nuestro tiempo. El vino a Argentina en momentos de nuestro conflicto de las Malvinas y rezó, delante de nuestra patrona, madre del cielo la Virgen de Luján, y le dijo "Todo tuyo” demostrando su amor mariano -

Volvió a la Argentina y recorrió muchas ciudades, y nosotros lo tuvimos en Paraná. Allí se dedicó a hablar a los inmigrantes y a que mantuvieran sus raíces, y cuidar el don más grande, la unión de las familias.

A 100 años de su nacimiento de este ser excepcional, me pareció el más indicado referente, porque le decían "el mensajero de la paz”, que es justamente lo que más necesitamos, en estos momentos. Pedir Salud, para todo el mundo, en lo físico, y en lo espiritual y que nos otorgue fortaleza y fe con la ayuda de Dios Padre, en este 25 de mayo diferente que nos acontece.

Teresita Miñones de García.

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