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8 de Junio de 2019 - Nota vista 1897 veces

Historia de Granaderos

Movimientos previos

NUESTRO ESCUADRÓN ABASTECIMIENTO, con su dotación de Oficiales, Suboficiales, y Soldados, estaba compuesto por tres Secciones, BLINDADA, con tres tanques Sherman, dos carriers, y tres semiorugas; TRACCIÓN MECÁNICA, al que pertenecían todos los camiones, colectivos, y jeep del regimiento, con su dotación de mecánicos; Y SERVICIOS, que lo comprendían todos los efectivos que estaban en el manejo general del Regimiento, como carniceros, cocineros, carpinteros, electricistas, deposito único de gala, sastrerías, zapaterías, mayoría, proveeduría, jardineros, armeros, y otros oficios para mantenerlo en marcha y funcionando el Regimiento. Es decir, teníamos unas tareas especiales por las cuales no realizábamos guardia diaria en el regimiento, pero sí, y por ese motivo realizábamos el refuerzo de guardia, desde las 21 horas, hasta las 6 de la mañana, cuando regresábamos a nuestras tareas naturales. ‘

En ese deber me encontraba la noche del día 15 de junio de 1955, realizando el refuerzo de guardia, mientras unos nos encontrábamos descansando en los bancos de la guardia, otros ya se encontraban apostados por el Jefe de guardia en los diferentes sectores a cubrir del Regimiento, hasta ese momento, la guardia no se diferenciaba, en nada de las anteriores.

Esa noche me enviaron para cubrir el puesto del portón que daba a la Avenida Cabildo, lugar de entrada y salida de los vehículos blindados del Regimiento, los tanques, carriers, y semiorugas.

Casi al termino de mi guardia me pareció escuchar entre una nebulosa, pasos y voces que se aproximaban, ya que debido al cansancio, me encontraba entre dormido.

Por lo que grite claro y fuerte ¡alto!, pero evidentemente lo realice tarde y mal, por lo que el Jefe de Guardia que venía acompañado con su escolta, y efectivos de relevo me observa la desatención, y realiza el cambio de imaginaria.

Al llegar a la guardia luego de dejar el equipo y armamento, comienza el baile con carreras, y cuerpo a tierra, además, cumplir como recargo las tareas de barrer, y servir mate cocido. Pero a pesar del castigo, yo me consideraba afortunado porque no me mandaron al calabozo, seguramente por que ya algo estaba pasando, pues fue la primera vez, que nos ordenaron, al hacer la guardia, “colocar el proyectil en la recamara, el arma sin seguro, y con orden de disparar sin gritar, quien va.”

Al finalizar el refuerzo de guardia, nos mandaron al escuadrón a todo el grupo. En él, luego de hacer los trabajos corrientes y tomar el desayuno, nos enviaron a nuestro destino.

Ese día circulaban todo tipo de rumores, y versiones, por lo que le dije a mi camarada Fació, “esto parece la jabonería de Vietez”, pero nunca se me ocurrió pensar, que sería el día más largo e intensamente vivido de mi existencia. En unas horas fue impuesto el acuartelamiento, se dispuso la pronta salida de un escuadrón a reforzar la guardia habitual que manteníamos en Casa de Gobierno. Y llegó la orden de presentarnos en el escuadrón para alistarnos de acuerdo al PLAN CONINTES (Conmoción Interior del Estado), previo paso por la armería para retirar armamento y proyectiles.

El Principal Bourden me pidió que llevara la documentación a la Mayoría, y cuando caminaba con esos destinos, pude percibir la tensión que manifestaban todos con los que me cruzaba.

Cuando llegué al Escuadrón ya estaban formados, retire mi bolsa de rancho, junto con los cubiertos, completé mi uniforme marrón terroso, y tomé mi lugar como primer enlace para llevar los partes entre distintos puestos a nuestros oficiales.

En ese instante, se escucha claramente el estallido de las bombas, tableteo de ametralladoras, y disparos de fusiles, extendiéndose a continuación un silencio absoluto, total, la ciudad quedo silenciosa, azorada, ante ese primer ataque a Casa de Gobierno.

Ese primer ataque fue rechazado, la violenta respuesta de los Granaderos no les permitió avanzar a las cuatro compañías de Infantes de Marina, que atacaban desde la Plaza Colón y la Recova de Leandro Alem, en consecuencia quedaron en sus posiciones, pero luego atacaron emboscados al primer relevo enviado desde el Regimiento, y como consecuencia de ese ataque fallecieron en esa acción ocho Granaderos.

La defensa de la Casa de Gobierno fue valerosa y febril, ya que también eran ametrallados desde el Ministerio de Marina, y La Secretaría de Asuntos Técnicos, y el ataque aéreo .

En ese momento nosotros estábamos en el Escuadrón, formados con el Plan CONINTES, cuando llega el Teniente 1º Leonardo D’ Amico, y le pide al Teniente Jorge Franco, le proporcione 10 voluntarios para completar la dotación de los semiorugas, todos levantamos la mano, el Teniente 1° D’Amico me aparta y sigue con Evaristo Nuñez, Romeo Fació, Reinaldo Reiner, Domingo Franulich, Luis Figueroa y Pedro Adelmo. Luego de la elección, se nos acerca y nos indica nuestra consigna, dándonos el tiempo de cinco minutos para presentarnos en la Sección Blindada. Llegamos en rápida carrera, sin aire, y cansados, pero expectantes por la incertidumbre de lo que ocurriría de allí en más.

Marchamos al darnos la orden de salida a las 13:55 para reforzar los efectivos de Casa de Gobierno que se defendían heroicamente ante tropas ampliamente superiores, y hacer retroceder a los rebeldes, rompiendo el cerco de la Infantería, seguidos de camiones con efectivos con más ametralladoras y proyectiles para reforzar el interior de la sede gubernamental.

Así cumplimos, al llegar, desplazar a los Infantes, haciéndolos retroceder hasta el Ministerio de Marina, mientras fuimos atacados de entrada con fuego de ametralladoras desde la Secretaría de Asuntos Tónicos, (hoy SIDE). Al final quedamos apostados entre la parte de atrás de Casa de Gobierno, en calle Paseo Colón, y Plaza Colón, haciendo frente a todas las circunstancias bajo la metralla del Ministerio de Marina, hasta que la obligamos a sacar bandera de rendición. Y tratamos de capiar el ataque constante con ametralladoras de los aviones, cañonazos y todos las bombas.

Diego Ignacio Bermúdez

Granadero Clase 34

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