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6 de Junio de 2019 - Nota vista 661 veces

El tratamiento del cáncer de páncreas entra en una nueva era

Aproximadamente entre un 6-8% de los pacientes con cáncer de páncreas son portadores de esta mutación y se pueden beneficiar de este tratamiento.

Debido a su elevada mortalidad y a la ausencia de nuevos fármacos que sustituyan a la tradicional quimioterapia, cualquier nueva incorporación en el tratamiento del cáncer de páncreas se recibe con entusiasmo. Lo último, de momento, y lo más esperanzador es el uso de biomarcadores de este tumor para atacarlo. El fármaco que lo ha logrado es olaparib que, de acuerdo con los datos del estudio POLO, presentados en la Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), que concluye en Chicago, y publicados en los resultados en la revista « The New England Journal of Medicine», ha logrado retrasar significativamente la progresión de cáncer de páncreas metastásico en pacientes con mutaciones del gen BRCA.

«Estamos esperando con impaciencia los datos a largo plazo de éste y otros estudios para comprender el impacto total de estos resultados», señala Suzanne Cole, de ASCO. «Es alentador ver que olaparib está retrasando constantemente la progresión de la metástasis cáncer de páncreas en pacientes con una mutación en el gen BRCA. Estamos -subrayó- en la cúspide de una nueva era de tratamiento para el cáncer de páncreas, donde por primera vez podemos diseñar una terapia basada en un biomarcador y tener una mutación BRCA abre más opciones de tratamiento».

El cáncer de páncreas es uno de los tumores más letales. En España se registran unos 4000 casos anuales y su incidencia está en aumento desde los años 50; además, solo el 5 % de los pacientes logra sobrevivir. La mayoría fallece por esta enfermedad debido a que los tumores se diagnostican tarde, cuando ya no son curables. La posición del páncreas en el organismo, por detrás del estómago y colon y en íntimo contacto con importantes estructuras abdominales como el duodeno, la vía biliar, las arterias y venas intestinales, la aorta, etc., hace que el tumor invada otros órganos y se extienda con rapidez.

La falta de mejoría en la supervivencia y el aumento en su incidencia en los últimos años han hecho que las predicciones sitúen el cáncer de páncreas como responsable de la segunda causa de muerte por cáncer en Estados Unidos en el año 2030. En Europa se espera que ya a partir del 2018 haya más muertes por cáncer de páncreas que por cáncer de mama.

A pesar de los esfuerzos dedicados a la investigación en el cáncer de páncreas, existen pocos tratamientos activos para tratar a los enfermos, y hasta el momento ninguno disponía de un biomarcador que nos indicara la población que más se podía beneficiar de cada uno de los tratamientos.

De ahí la relevancia de este primer ensayo con olaparib, que, como señaló su autora, Hedy L. Kindler, de la Universidad de Medicina de Chicago, que en este ensayo se administró a un determinado subgrupo de pacientes con cáncer de páncreas, «el objetivo a largo plazo es demostrar su utilidad en otros pacientes con cáncer de páncreas para ampliar el grupo de pacientes que se puedan beneficiar del olaparib, más allá de las mutaciones de BRCA1 y 2».

Además se han presentado otros 4 estudios en la sesión plenaria de ASCO que tendrán una gran importancia para los pacientes con cáncer de páncreas.

«POLO es el primer estudio aleatorizado para establecer un enfoque basado en biomarcadores en el tratamiento de metástasis cáncer de páncreas, y abre la puerta a una nueva era de atención personalizada para este cáncer difícil de tratar», destacó durante su presentación Kindler.

«Aproximadamente uno de cada cinco pacientes respondieron a olaparib durante una mediana de dos años, lo que es verdaderamente notable para el cáncer de páncreas metastásico. Es posible que, en estos casos -pacientes con cáncer de páncreas metastásico impulsado por BRCA-, estemos viendo un cambio en la trayectoria de la enfermedad».

                                                                                                                                                                         Para Josep Tabernero, del Vall d’Hebron Institut d’Oncologia (VHIO), hospital que ha intervenido en el estudio, estamos ante el primer estudio de medicina personalizada en cáncer de páncreas. Aproximadamente entre un 6-8% de los pacientes con cáncer de páncreas son portadores de esta mutación y se pueden beneficiar de este tratamiento.

                                                                                                                                                                         En conclusión, señaló Tabernero, estos resultados ofrecen una nueva opción de tratamiento para este grupo de pacientes con cáncer de páncreas.


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