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Deforestación - 4 de Junio de 2019 - Nota vista 1388 veces

Un trabajo científico reveló que en Salta no hay posturas radicalizadas

“Las perspectivas sociales que existen en la provincia de Salta sobre deforestación, producción agropecuaria y desarrollo económico en la zona del Chaco salteño son complejas y no reflejan el supuesto enfrentamiento irreconciliable entre grupos estereotipados de ‘productivistas’ y ‘ambientalistas’.

Esta es la principal conclusión de un trabajo científico que hicieron de manera conjunta investigadores de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y del Departamento de Geografía de la Universidad de Texas A&M (Estados Unidos), cuyos resultados se enviaron a publicar a la revista científica “Ecological Economics”.

En el estudio no se encontró entre los entrevistados una postura binaria tipo “producción versus conservación”, en relación con la gestión productiva de la región del Chaco salteño.

Los investigadores concluyeron que “la idea de que existe un debate binario podría ser generada por actores con intereses económicos o institucionales específicos, con alto poder en la toma de decisiones y con acceso directo a los medios masivos de comunicación”, que se beneficiarían, directa o indirectamente, al seguir planteando esto en términos de confrontación y sin llegar a soluciones más consensuadas.

Plantearon que identificar los puntos de acuerdo y de desacuerdo entre los actores con un método riguroso permitiría fomentar y focalizar el debate y servir como insumo para la mesa de trabajo para la revisión del ordenamiento territorial de los bosques nativos (OTBN), que convoca el Gobierno de la Provincia de manera regular.

El objetivo central del estudio fue evaluar hasta qué punto los actores sociales de la provincia consideran que las únicas alternativas que hay en el Chaco son producción, mediante la expansión irrestricta de la frontera agropecuaria, o conservación, como preservación a ultranza de todos los bosques nativos remanentes.

Para obtener información se hicieron 60 encuestas a productores agropecuarios grandes y pequeños, a profesionales de la agronomía y el medio ambiente, a funcionarios y técnicos del Gobierno provincial de las áreas de Ambiente y Producción, a líderes de organizaciones no gubernamentales (ONG) ambientales y sociales, a académicos, a investigadores científicos y a estudiantes universitarios.

En el sondeo se usó la metodología Q, que consiste en pedir a los entrevistados que ordenen, según su grado de acuerdo o desacuerdo, una serie de frases relacionadas directamente con el tema de estudio. Estas eran citas textuales de artículos publicados en medios de prensa, de documentos públicos, de sitios de ONG, de declaraciones realizadas por actores en reuniones o eventos públicos, entre otras fuentes, y representaban casi todos los mensajes que circulan sobre el tema en la sociedad.

Una vez obtenidas las respuestas, estas se procesaron mediante el programa PQMethod 2.20, que, aplicando un método matemático llamado análisis factorial, generó una matriz de correlación entre ellas. Como resultado, se lograron grupos de entrevistados, que ordenaron las frases de manera similar y que, por consiguiente, tienen una visión afín: estos representan las cuatro perspectivas sociales que existen sobre el tema.

La primera es la del ambientalismo crítico, que exige preservar el ambiente y los bosques nativos de la deforestación, pero no se opone a la actividad agropecuaria como generadora de riqueza y empleo.

La segunda es la de justicia ambiental y diálogo inclusivo, que pone el foco en el respeto a las culturas que habitan en el Chaco y a la necesidad de incluir a todos los actores en las decisiones sobre políticas agropecuarias y ambientales.

La tercera, desarrollo local y apoyo a productores locales, se concentra a favor de quienes producen en escalas pequeña o mediana, sobre todo para abastecer el mercado interno.

La cuarta perspectiva es la de producción agropecuaria para la economía global, que promueve una agricultura industrial con foco en las exportaciones, pero considera que hay que respetar el ambiente y no afectar a las comunidades originarias ni a los pequeños productores de la zona.

Se identificaron coincidencias entre todas las perspectivas. El principal punto de encuentro es que “el desarrollo tiene que ser sustentable”.

Todos los grupos consideraron que el Estado es el principal responsable de los conflictos sociales y territoriales que existen en la zona, y sostuvieron que se debe priorizar el mercado interno antes que las exportaciones de productos agrícolas sin valor agregado.

Las cuatro miradas plantearon que las inversiones agrícolas que se hacen en el Chaco salteño implican un nivel de riesgo financiero alto y que la ley de bosques no tiene en cuenta de manera suficiente la pobreza en las zonas con bosques nativos.

Una forma de allanar las discusiones

El investigador líder manifestó su esperanza en que esto deviniera en política pública.

Lucas Seghezzo, doctor en Medio Ambiente, investigador independiente del Conicet y profesor adjunto de Sociología Ambiental en la carrera Ingeniería en Recursos Naturales y Medio Ambiente de la UNSa, fue quien lideró esta investigación. Su pertenencia institucional es el Inenco y hace varios meses trabaja en la Universidad de Texas A&M, en el marco de una licencia por año sabático.

Al hablar con El Tribuno, explicó que este estudio busca, en el ámbito de las políticas públicas, contribuir con el proceso de revisión del OTBN, que se hace en Salta en el marco de la ley de bosques, y del mapa que, en rojo, amarillo y verde, marca las zonas de acuerdo con el valor de conservación.

Seghezzo y otros investigadores del INTA participaron de la mesa de negociación interinstitucional, pero, después de más de cinco años, no encontraron avances claros.

El investigador observó que uno de los puntos centrales de este debate es que se lo plantea como un enfrentamiento entre productores y ambientalistas: “Todos los debates se discuten en ese plano: por un lado, los productores que quieren aumentar la frontera agropecuaria y, por otro lado, los ambientalistas, como algunas organizaciones internacionales, que quieren proteger todo”.

Consideró que, de esta manera es difícil llegar a un acuerdo, ya que “se ha hecho una especie de grieta en este tema”.

En ese contexto, surgió el proyecto de investigación. “Nuestro objetivo era ver si esa famosa dicotomía entre producción y conservación es real o si es algo que algunos actores poderosos de ambos lados usan para validar sus posturas y secuestrar el debate en términos bipolares”, señaló.

Al determinar las perspectivas sociales que tienen los actores en Salta sobre este tema, encontraron que no es cierto que hay dos posturas enfrentadas: “Esa es una cuestión estereotipada, que no suma al debate y, además, no es verdad. Hay gente que es productivista a ultranza y conservacionista a ultranza, pero no representa a las perspectivas sociales de la población de Salta. Son casos más bien aislados”.

Seghezzo advirtió que el tipo de preguntas que hicieron a los entrevistados los llevó a priorizar sus preferencias, a pensar mucho y a no descartar ninguna opción de plano: “Tuvieron que clasificar todas las preguntas en una estructura y eso hizo que las opiniones sean lo que piensan y no algo que dan para afuera o para justificar una postura tomada de antemano”.

Comentó que casi no hubo respuestas radicalizadas. “Cuando uno charla con los productores, con las ONG o con la gente de las comunidades, es raro encontrar a alguien que sea tan extremo que no acepta de ninguna manera ninguna actividad productiva o ninguna actividad conservacionista. Eso yo no lo vi nunca”, aseguró. Evaluó que el estudio complejiza la visión que la gente tiene sobre el problema, pero la hace más realista porque se basa en estudios empíricos y facilita el debate para que los enfrentamientos no sean tan marcados.

Seghezzo anunció que pondrá el trabajo a disposición de la mesa de trabajo del OTBN: “Sueño con que este tipo de estudios faciliten los debates sobre el tema y los hagan un poco más ajustados a la realidad local y, en el mediano plazo, con que esto sirva para proteger los bosques de Salta, sin dejar de lado la producción agropecuaria, pero cumpliendo con todas las normas, sin hacer desmontes ilegales, sin desmontar en zonas protegidas”.

¿Una vía posible?

En el estudio se indagó sobre los sistemas silvopastoriles, que permiten producir ganado sin desmontar.

Seghezzo advirtió que, si bien en los medios de comunicación estos sistemas se plantean como inviables, tuvieron mucha aceptación en las perspectivas sociales: “Nadie está en contra de estos sistemas. Lo que quieren es que se hagan bien”.

“Sabemos que hay sistemas intermedios, que pueden ser útiles y cumplir con un objetivo productivo, pero también preservar el bosque”, analizó.

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