Cultura

11 de Mayo de 2019 - Nota vista 701 veces

Maya Plisétskaya, ya es historia

La famosa y célebre bailarina, que nació en Moscú, vivió para bailar y bailar fue su vida.

Llegó a ser consagrada, reconocida, y considerada como una de las mejores bailarinas de todos los tiempos. Su fama la logró, como todos los grandes, con mucho sacrificio y por su gran talento.

Fue admirada y tomada como ejemplo, su vida como ejemplo a seguir, por su constancia y tenacidad. Ella decía: ''EI baile debe llevarse al corazón, conmoverte, y así podrás trasmitir y conmover al público, para que verdaderamente pueda sentirse conmovido con tu danzar.''

Su trayectoria fue brillante, llena de éxitos, fruto de sus enormes sacrificios. Debió sobreponerse desde muy pequeña ver fusilar a su padre, y que su madre y hermano fueran deportados. Quedó huérfana al cuidado de sus tías . Comenzó a estudiar danza en el Teatro Bolshoi a los 7 años, donde se le burlaban por ser “la hija del enemigo del pueblo”. Su perfeccionamiento técnico fue tal, que logró convertirse en primera bailarina del Bolshoi.

Su madre fue actriz del cine mudo y ella salió justamente bailarina y actriz, pues podía demostrar una impecable técnica, pero con una gran expresividad. Estuvo 50 años en Rusia y recién pudo salir para actuar al mundo en 1959 como estrella, en todas las grandes compañías de ballet.

Sus saltos parecían romper la ley de gravedad y su gracia adecuada a cada interpretación. Tenía cabellos rojizos, ojos verdes, muy alta y brazos largos. Llegó a lograr en “El lago de los cisnes“ los dos papeles principales y diferentes ser la buena y la mala del ballet, tanto como Odette o en Odilia. Casi en todas las compañías del mundo se realiza por dos bailarinas y ella realizaba a la perfección los dos personajes.

Aquí va una anécdota

que nos llega de cerca

Cuando Maya vino a la Argentina por última vez para actuar, el Teatro Colón tenían agotadas las entradas, y la gente estaba ansiosa por verla. Ella por contrato, fue primero al Teatro Vera, de Corrientes, Capital y allí sufrió un accidente en la columna y solo pudo salir a saludar 15 veces y pedir disculpas por no poder bailar. Los médicos publicaron su radiografía explicando en los diarios porteños el problema que había contraído, y que no podría bailar. El Colón y sus directivos debían cumplir con sus abonados y con todo el público y dar la función igual, pero con alguien que la suplantara. Allí comenzó el problema, pues nadie de las primeras bailarinas, sabía los dos personajes así tan de repente y se preguntó a todas. Surgió que una bailarina del cuerpo de baile del elenco Estable dijo yo lo sé, la probaron y ella hizo la suplencia de nada menos que de la famosa Maya que lo realizó muy destacadamente y fue merecedora de ser ascendida a primera bailarina. ¿Quién era ella y por qué lo sabía? Esta bailarina era Gabriela Pucci que vino a Concordia a bailar dicho personaje del ''Lago de los cisnes'' en el Teatro Odeón, junto con mi Ballet Estable, que dirigió la coreografía y puesta en escena el coreógrafo del Teatro Colón Néstor Roygt el día 10 de octubre de 1977 en función de gala.

Volviendo a Maya bailó 60 años y este ballet era su clave en su vida, lo interpretó 800 veces. Además bailó todos los ballets de repertorios clásicos, neoclásicos destacándose en “Carmen” y “Muerte del cisne”. Todos los coreógrafos destacados del siglo XX le dedicaron sus obras. Fue una mujer que interpretó tantos diferentes personajes, pero, en su vida real, llevó una vida estable. Casada con el célebre compositor ruso Rodion Shchedrm.

Escribió el libro de su vida, que le llamó “Yo, Maya Plisétskaya” y se lo se dedicó a su marido. Duró tres años en escribirlo y encierra todos sus recuerdos, fotos, comentarios, anécdotas dignos de leerlos, por su forma tan exquisitamente escrito, con lujo de detalles, de su tiempo, el pasado de Rusia y en todos sus viajes por el mundo, que lo hacen digno de leerlo.


Teresita Miñones de García

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