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10 de Mayo de 2019 - Nota vista 493 veces

Francisco estableció nuevas normas contra los abusos y acosos en la Iglesia

Todas las diócesis del mundo deberán tener un sistema que sea accesible al público para presentar informes sobre las denuncias de potenciales casos de abusos sexuales, los cuales serán examinados por la Iglesia en un plazo de 90 días.

El papa Francisco reveló normas más estrictas que obligan a señalar cualquier sospecha de agresión sexual o acoso por parte de sacerdotes o religiosos.

Entre las novedades previstas se encuentra la obligación para todas las diócesis mundiales de contar, para junio del 2020, con un “mostrador” de quejas de abusos.

El Papa habla de “sistemas estables y fácilmente accesibles al público para presentar informes” sobre las agresiones sexuales cometidas por clérigos y religiosos, el uso de pornografía infantil y el encubrimiento que los obispos han podido hacer de los mismos. Sin embargo, el Papa no especifica en qué consistirán estos “sistemas” para dejar libertad a las diócesis según las condiciones y las culturas locales.

“Lo que se quiere es que las personas que han sufrido abusos puedan recurrir a la Iglesia local con la seguridad de que serán bien recibidas, que estarán protegidas de las represalias y que sus informes serán tratados con la máxima seriedad”, escribió Andrea Tornielli, el director editorial del Dicasterio de la Comunicación, en un artículo para Vatican News y L’Osservatore Romano, los organismos oficiales de comunicación del Vaticano.

“Con este nuevo instrumento jurídico querido por Francisco, la Iglesia Católica da un paso nuevo e incisivo en la prevención y lucha contra los abusos que pone el énfasis en acciones concretas”, subraya Tornielli.

Otra medida que establece el Pontífice es que todos los clérigos, religiosos y religiosas, tendrán la obligación de “informar con prontitud” a la autoridad eclesiástica de todas las denuncias de abusos de las que tengan conocimiento, así como de las omisiones y encubrimiento en la gestión de los casos de abusos. Esta obligación hasta el momento quedaba limitada a la conciencia individual, mientras a partir de ahora será un precepto legal.

El Sumo Pontífice identifica también por primera vez la llamada conducta de encubrimiento, es decir, cuando un obispo o un jerarca eclesiástico ocultan a conciencia un caso de abuso sexual para proteger al criminal y no hacer daño a la imagen de la Iglesia.

El Papa deja por escrito que esta conducta consiste en “acciones u omisiones destinadas a interferir o evadir investigaciones civiles o investigaciones canónicas, administrativas o penales, contra un clérigo o religioso en relación con los delitos” de abuso sexual.

“Los delitos de abuso sexual ofenden a Nuestro Señor, causan daños físicos, psicológicos y espirituales a las víctimas, y perjudican a la comunidad de los fieles.

Para que estos casos, en todas sus formas, no ocurran más, se necesita una continua y profunda conversión de los corazones, acompañada de acciones concretas y eficaces que involucren a todos en la Iglesia, de modo que la santidad personal y el compromiso moral contribuyan a promover la plena credibilidad del anuncio evangélico y la eficacia de la misión de la Iglesia”, subraya Francisco al principio del documento, titulado Vos estis lux mundi (vosotros sois la luz del mundo).

Prohíbe represalias contra los informantes y abre las medidas a las agresiones sexuales a monjas

Francisco quiere velar también por la protección de los que han informado, y prohíbe “los prejuicios, represalias o discriminaciones” contra los que han presentado una queja. Asimismo, el documento se extiende más allá de los abusos contra niños y adultos vulnerables, y abarca cualquier tipo de violencia sexual y acoso mediante el abuso de la autoridad.

Por lo tanto, la obligación de denunciar incluye también la violencia contra las monjas por parte de clérigos, así como el caso de acoso a seminaristas o novicios mayores de edad, consigna La Vanguardia.

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