Salud

22 de Abril de 2019 - Nota vista 552 veces

Una innovadora terapia génica, cura a los ‘‘niños burbuja’’ sin efectos adversos

Una terapia génica desarrollada en el Hospital Infantil St. Jude y la Universidad de California-San Francisco (EE.UU.) ha curado a 8 bebés nacidos con inmunodeficiencia combinada grave ligada al X (SCID-X1), los llamados ‘‘niños burbuja’’.

El tratamiento ha logrado que, por vez primera, estos niños produzcan células inmunitarias funcionales, incluidas las células T, las células B y las células asesinas naturales (NK). Los niños han experimentado mejoras sustanciales en la función de su sistema inmunológico y han crecido con normalidad hasta dos años después del tratamiento. El nuevo enfoque, además, parece más seguro y más efectivo que las estrategias de terapia génica probadas previamente para X-SCID. Los resultados se publican en “The New England Journal of Medicine”.

                                                                                                                                                                      «Estos pacientes son pequeños todavía, pero responden ya a las vacunas y tienen sistemas inmunitarios capaces de producir todas las células inmunitarias que necesitan para protegerse de las infecciones mientras viven una vida normal, sin necesidad de vivir en una burbuja. Esta es la primera vez que se demuestra en pacientes con SCID-X1», subraya Ewelina Mamcarz, del Departamento de Trasplantes de Médula Ósea y Terapia Celular del citado hospital. La terapia experimental fue desarrollada por Brian Sorrentino, autor principal que desgraciadamente falleció antes de ver publicados sus resultados.

Ensayo clínico

Los niños forman parte de un ensayo clínico, actualmente en marcha, diseñado para tratar a bebés recién diagnosticados con SCID-X1, el tipo más común de SCID. Se trata un trastorno genético poco frecuente y potencialmente mortal y recibe el nombre de enfermedad del ‘‘niño burbuja’’ debido a las medidas que hay que adoptar para proteger a los pacientes que nacen con poca o ninguna protección inmunológica. Sin tratamiento, los pacientes generalmente tienen una vida muy corta.

                                                                                                                                                                  Los bebés con X-SCID, causados por mutaciones en el gen IL2RG, son muy susceptibles a infecciones graves. Si no se trata, la enfermedad es fatal, generalmente dentro del primer o segundo año de vida. Habitualmente se tratan con trasplantes de células madre formadoras de sangre, idealmente de un hermano genéticamente compatible. Sin embargo, menos del 20% de los bebés con la enfermedad tiene un donante genéticamente compatible. Los que no tienen un hermano compatible suelen recibir trasplantes de un padre u otro donante, que salva sus vidas, pero a menudo solo restauran parcialmente la inmunidad. En estos casos se requiere un tratamiento de por vida, pero no están exentos de problemas médicos complejos, incluidas infecciones.

                                                                                                                                                                    «Un diagnóstico de inmunodeficiencia grave ligada a X puede ser traumático para las familias», afirma Anthony S. Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los NIH (NIAID), entidad que ha promovido este estudio. «Estos nuevos y emocionantes resultados sugieren que la terapia génica puede ser una opción de tratamiento eficaz para los bebés con esta afección muy grave, especialmente aquellos que carecen del donante óptimo para una célula de trasplante. Este avance les ofrece la esperanza de desarrollar un sistema inmunológico completamente funcional y la oportunidad de vivir una vida plena y saludable».

Para restaurar la función inmunológica de las personas con X-SCID, los científicos han desarrollado una terapia génica experimental que consiste en insertar una copia normal del gen IL2RG en las propias células formadoras de sangre del paciente. El ensayo de Fase 1/2 incluyó a ocho bebés de 2 a 14 meses de edad que fueron diagnosticados recientemente con X-SCID y carecían de un donante hermano genéticamente compatible. El NIH está evaluando esta terapia génica en niños mayores y adultos jóvenes con X-SCID que previamente habían recibido trasplantes de células madre.

                                                                                                                                                                       Dentro de los tres meses de tratamiento, las células inmunes corregidas por el gen estaban presentes en la sangre de todos los pacientes menos uno, que requirió una segunda dosis de terapia génica. Las células inmunitarias incluían células T y células NK, que ayudan a combatir las infecciones. También estuvieron presentes células B productoras de anticuerpos, una primera para los niños con SCID-X1 tratados con terapia génica.

                                                                                                                                                                       Además, los pacientes con infecciones previas a la terapia génica se han recuperado. Todos se están desarrollando y creciendo normalmente. Ninguno ha padecido una infección potencialmente mortal desde que recibió la terapia génica, una indicación de la efectividad del tratamiento y tampoco ha habido casos leucemia, un efecto secundario de la terapia génica previa para SCID-X1.

                                                                                                                                                                     «Aunque se necesita un seguimiento adicional para evaluar los efectos tardíos del tratamiento, estos resultados sugieren que la mayoría de los pacientes tratados con esta terapia génica desarrollarán una respuesta inmunitaria completa y duradera sin efectos secundarios», sostiene Cowan.

La innovadora terapia génica se basa en el virus de inmunodeficiencia humana, un lentivirus que puede infectar células que no se están dividiendo.

Los investigadores han rediseñado el lentivirus para transportar la copia normal de IL2RG a las células madre de la sangre de los pacientes y para que se autoactiven. Además de la dosificación dirigida de busulfán -un fármaco para el cáncer-, difiere de los esfuerzos anteriores de reemplazo de genes en varias formas clave: el vector incluye aisladores para bloquear la activación de genes adyacentes donde se inserta IL2RG en el ADN de los pacientes con el objetivo de evitar que la terapia génica cause leucemia activando un oncogén en las células madre de la sangre del paciente y, además, la producción de vectores y el tratamiento de terapia génica se racionalizaron utilizando una línea celular estable y un productor de crioconservación, pasos importantes para ampliar el acceso al tratamiento y comercializar la producción.

«Este estudio marca la primera vez que se utiliza un vector de lentivirus y un busulfán específico de baja dosis como tratamiento primario para los recién diagnosticados con SCID-X1», sostiene Mamcarz. «Esperamos que esta terapia sirva como modelo para desarrollar una terapia génica para tratar otros trastornos de la sangre devastadores», concluye el coautor Stephen Gottschalk.


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