Salud

20 de Abril de 2019 - Nota vista 1192 veces

Gruta de Lourdes y Fundación Razzari trabajaron en conjunto en El Soberbio

Como hace más de 20 años, el padre Daniel Petelin y el grupo que colabora con Gruta de Lourdes, viajaron a la localidad misionera de El Soberbio, ubicada en la cabecera del departamento Guaraní, a orillas del río Uruguay, teniendo frontera con la pequeña villa brasileña de Porto Soberbo, Rio Grande do Sul. En esta oportunidad, además de misionar y llevar ayuda como alimentos y ropa, entre otras cosas, fueron acompañados de médicos oftalmólogos, integrantes de la Fundación Razzari para atender a las personas que no pueden asistir por propios medios a una consulta de esta índole.

“Este proyecto, comenzó hace algunos meses a través del doctor Lorenzo Torres, quien fue director del hospital de San Salvador, donde tiene sede la Fundación Razzari, para traer gente de Misiones con diferentes patologías oftalmológicas, la mayoría con cataratas y que había que operarlas”, cuenta el medico oftalmólogo pediatra Darío Busto, uno de los integrantes del viaje a Misiones.

“Luego de unos meses, llegaron aproximadamente 10 pacientes, proveniente de El Soberbio, de los cuales seis se volvieron operados, cinco eran adultos y un menor de 16 años”, relata el doctor Busto. “Todos se operaron en San Salvador”, aclara.

“Le propuse al doctor Razzari poder viajar y ver cuántas personas podían ser ayudadas en esa zona”, cuenta Busto “y a través del ex director del hospital de San Salvador, Torres, quien ayuda a la Gruta de Lourdes, tuvimos conexión con el padre Petelín y comenzamos a organizarnos”, extiende el profesional.

“Durante estos 20 años de trabajo, se ha mejorado la calidad de vida de la gente que habita en El Soberbio; antes se morían de hambre y de gripe; hoy, ya se ha construido una escuela, algunas viviendas, los chicos y los animales están todos vacunados, se ha avanzado mucho”, explica el oftalmólogo sobre el trabajo de Petelín y el equipo de Gruta de Lourdes en esa localidad misionera.

Busto, fue acompañado por un residente, Juan Ignacio Moran y ambos se encontraron, en El Soberbio, con el grupo de Gruta de Lourdes. “Ahí, arrancamos hacia el primer poblado, selva adentro, a unos 20 kilómetros de la ruta”, cuenta el médico. “Ahí, estuvimos con los pacientes que habían sido operado de catarata en San Salvador, a quienes le hicimos un control y estaban todos bien”, agrega Busto. “Después, viajamos unos 30 kilómetros más y llegamos al lugar donde está construido el colegio primario y el jardín de infantes, donde pasamos la noche”, extiende su relato el profesional. “Al otro día, hicimos tres lugares más, separados a más de 100 o 150 kilómetros, donde se puede ingresar solo con camionetas de gran porte y ahí vimos a unos 60 pacientes en total, la gran mayoría chicos”, describe Busto. “No sacamos tantos casos de resolución quirúrgica como pensamos, solo tres o cuatro con cataratas, pero si muchos con problemas de miopía y astigmatismo de quienes ya trajimos la receta y en el próximo viaje vamos a llevarle los lentes, gracias a las donaciones que recibimos de algunas ópticas de la ciudad”, expresa el doctor.

Busto destacó que “esto fue una aproximación, la verdad que todos los aparatos que llevamos no pudimos utilizarlos, solamente pudimos pasar dos equipos a las camionetas que si podían pasar por los lugares, nuestro vehículo era imposible meterlo en ese lugar, imagínate que a una de las poblaciones que llegamos, hacía 43 años que nadie iba a visitarlos, la camioneta de adelante se perdía entre los árboles, era un lugar muy espeso y de mucho barro, la necesidad es muy grande”. “Tenemos pensado volver a seguir con los chequeos, la idea es encontrar a más gente con necesidades quirúrgicas para que en un futuro, si se dan las condiciones, podamos operar a una de esas aldeas”, suma a su relato el oftalmólogo pediátrico y agrega “movilizarse para ellos es muy traumático, así que vamos a ir nosotros”. “Trataremos de movilizarnos todos los profesionales, preparar en un algún lugar como puede ser el colegio, un quirófano portátil y operar a toda esta gente y obviamente quedarnos para hacer los controles post quirúrgicos”, detalla Busto.

Para finalizar, el profesional de nuestra ciudad, enfatizó que “fue una experiencia increíble, la gente es muy agradecida, nos dieron una charla muy emotiva; allá no tienen la posibilidad de ver un oftalmólogo, para movilizarse en la selva tienen que caminar horas para poder llegar a una ruta, menos van a llegar a la ciudad”.

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