Opinión

13 de Abril de 2019 - Nota vista 326 veces

¿Qué es el Complejo de Edipo?

El complejo de Edipo es una construcción teórica elaborada por el creador del psicoanálisis, Sigmund Freud, para dar cuenta del desarrollo psicosexual del ser humano. Es un término que generó mucha controversia en su época, cuestionado, criticado y que se ha visto desvirtuado por el sentido común y las malas interpretaciones sobre un concepto tan importante en psicoanálisis.

Claro, es una apuesta fuerte postular que un niño quiera matar a su padre y casarse con su madre, pero todo cobra sentido al tratarse de procesos inconscientes, y dentro de un marco teórico consistente. La idea aquí es pensarlo en el plano de lo observable y lo descriptivo, y dar cuenta de su utilidad a la hora de pensar el desarrollo del niño y cómo acompañar el proceso desde el lugar de padres.

Entonces, el complejo de Edipo tiene lugar en la teoría de las etapas psicosexuales del desarrollo para describir los sentimientos de deseo de un niño por su progenitor del sexo opuesto, y los celos y la ira hacia el progenitor de su mismo sexo. Es una etapa en la que el niño siente que está compitiendo con su padre por la posesión de su madre, mientras que una chica siente que está compitiendo con su madre por el afecto de su padre. Este fenómeno, con sus matices y diferencias, es bastante común de observarse en niños y niñas.

Freud pone este nombre al complejo a raíz del personaje de Sófocles de la mitología griega, que mata al rey, que es su padre, y se casa con su madre. En la leyenda, Edipo es abandonado al nacer y no sabe quiénes son sus padres. Es sólo después de matar a su padre y de casarse con su madre, que descubre su verdadera identidad.

El propósito de Freud, entonces, es dar cuenta de una sexualidad infantil, no genital, que será esencial para el proceso de individuación, ser uno mismo, y para alejarnos de relaciones amorosas dentro del marco familiar, esto es, la prohibición del incesto. También describe una fuerza o energía vital denominada libido que nos conduce en la búsqueda del placer, no necesariamente sexual, y a evitar el displacer, que ya está presente desde la más tierna infancia y orienta al bebé, y luego al niño, al descubrimiento del propio cuerpo y el del otro (madre, padre, hermanos, etc.) El complejo de Edipo es una etapa madurativa necesaria que ocurre entre los 3 a 6 años de edad e interviene en la construcción del mundo propio, la subjetividad, y en todas las relaciones interpersonales. Se observa que los niños quieren sentirse importantes, ser el objeto de amor, acaparar a sus padres, tenerlos para sí. Este triángulo padre-madre-niño necesita romperse para que los hijos salgan de él, puedan crecer, entender que la madre y el padre son imposibles como objeto de amor y que la orientación libidinal debe buscar otros horizontes para su expansión saludable.

En esta fase del Edipo aparecen las clásicas preguntas sobre la diferencia de los sexos, el nacimiento de los bebés, etc., que dejan atónitos a muchos papás. 

Es necesario que los padres, como figuras significativas y formadoras de nuestros hijos, reflexionemos sobre cada pensamiento o enseñanza a trasmitir, diciendo siempre la verdad, llamando a las cosas por su nombre y adecuando las respuestas de acuerdo a la edad de los niños. Dejar de lado condicionamientos rígidos, mitos, prejuicios, ayuda a generar valores basados en el cuidado personal, la autoafirmación, la independencia, la empatía y la libertad.

El adulto deberá afrontar el complejo de Edipo con una actitud que favorezca el proceso, considerando esta etapa como algo normal y pasajero en su desarrollo, sin burlarse de las conductas y actitudes de los niños, ya que para ellos es un tema muy serio que genera sentimientos muy fuertes, ya sea de amor, enojo, culpa y miedo a perder el amor de sus seres más queridos. Tampoco hay que entrar en el juego ni apoyar sus expresiones, aclarando siempre que no hay chances que un niño o niña pueda casarse con sus padres, y que cuando sean mayores deberán encontrar su pareja fuera de la familia. Al mismo tiempo, es importante reservar momentos de intimidad en la pareja y enseñarles a los hijos a respetarlos.

La superación del Edipo es condición necesaria para la estima personal. El niño deja de ansiar lo imposible, es decir, el amor del padre o de la madre, y dirige su atención hacia sí mismo y hacia los demás.

Luego del pasaje por el complejo de Edipo, el niño o niña ya se reconoce como un ser autónomo, diferenciado del otro, con identidad de género, y capacidades cognoscitivas preparadas para iniciar el proceso de aprendizaje. Sale del Edipo y entra en la llamada Etapa de latencia, y en esta nueva etapa la energía libidinal se desplaza hacia otros objetivos. Este proceso, conocido con el nombre de sublimación, y que se define como la canalización de la energía sexual o libido en actividades que impulsan el desarrollo intelectual y social, será necesario para que el niño se ocupe de las labores escolares y se integre a nuevos grupos, desarrollando habilidades de sociabilidad e internalizando códigos culturales, específicos de cada grupo.



Escrito y confeccionado por el Psicólogo Gastón Fernández Montani, de la LINEA 102 “Teléfono del Niño”, de la Dirección de Políticas del Centro de Fortalecimiento Social de la Municipalidad de Concordia.

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