Política

12 de Abril de 2019 - Nota vista 295 veces

El Presidente revisa y pule un paquete de medidas para aliviar la crisis

La semana próxima, se conocerá el paquete de medidas que Mauricio Macri se apresta a presentar, las conversaciones internas en Cambiemos, los contactos con empresarios, las negociaciones con los jefes sindicales y las tratativas con movimientos sociales. Todo a la vez, como si las señales de alerta en medio del desgaste que produce la economía hubiesen llegado de golpe y juntas. No es la primera vez que ocurre.

Y la reacción múltiple incluye tensiones en el propio gabinete, que de todas maneras debe resolver en estas horas la versión pulida del anuncio presidencial. Será un acuerdo amplio de precios, que abarcará a centenares de productos, para amortiguar el impacto de la inflación que en la medición del martes podría superar el 4% mensual.

                                                                                                                                                                      Dante Sica, cuyo lugar en el gabinete fue ratificado con insistencia por voceros del Gobierno. El ministro está comprometido en dos cuestiones sensibles: la definición de parte de las medidas para tratar de contener precios y empujar el consumo.

                                                                                                                                                                    La demanda sobre Sica es propia, pero no original. Lo sabe y vive, casi en el día a día, Nicolás Dujovne. El ministro de Hacienda fue ganando poder en el área económica y fue reafirmado varias veces por el Presidente. Por supuesto, maneja el área más sensible a los resultados. Y está lejos de haber ganado simpatía en el terreno político. Difícil cerrar al mismo tiempo asuntos tan variados como el paquete de medidas que Mauricio Macri se apresta a presentar, las conversaciones internas en Cambiemos, los contactos con empresarios, las negociaciones con los jefes sindicales y las tratativas con movimientos sociales. Todo a la vez, como si las señales de alerta en medio del desgaste que produce la economía hubiesen llegado de golpe y juntas. No es la primera vez que ocurre. Y la reacción múltiple incluye tensiones en el propio gabinete, que de todas maneras debe resolver en estas horas la versión pulida del anuncio presidencial.

El último capítulo de crujidos propios remite a Dante Sica, cuyo lugar en el gabinete fue ratificado con insistencia por voceros del Gobierno. El ministro está comprometido en dos cuestiones sensibles: la definición de parte de las medidas para tratar de contener precios y empujar el consumo, y las negociaciones con los jefes cegetistas para distender el frente sindical o al menos amortiguar una escalada de sectores moyanistas y kirchneristas.

                                                                                                                                                                         Nunca las versiones de salidas son buenas para un funcionario. Y menos cuando, como ahora, aparecen en medio de gestiones relevantes. No es la primera vez el ministro enfrenta cuestionamientos del ala más política. Elisa Carrió, por su lado y los dirigentes radicales, incluso en las últimas citas del oficialismo, aportaron lo suyo frente a la alta y persistente suba de precios. No le apuntan personalmente, dicen. El agregado de peso lo constituyen las miradas críticas de los principales referentes macristas, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta.

Macri habilitó una especie de recreación de la mesa política del oficialismo, que junto a Peña y Frigerio, como funcionarios, integran Vidal, Rodríguez Larreta y los tres gobernadores radicales, Alfredo Cornejo, Gerardo Morales y Gustavo Valdés. La reactivación de este ámbito en el oficialismo fue un modo de descomprimir la interna frente a los reclamos radicales -sobre todo, de los que trabajan con mayor compromiso para ratificar Cambiemos-, aunque habrá que ver si esta vez supera la prueba de una puesta de compromiso.

                                                                                                                                                                      Parte de las medidas que anunciará el presidente involucran a la Anses y a Desarrollo Social. Carolina Stanley es una pieza de peso en estos días de tantas conversaciones en la Casa Rosada. La ministro suma para sustentar el mensaje del Presidente y además, de manera menos visible, sostiene la relación, siempre complicada, con los jefes de los movimientos sociales. Esas líneas, nunca del todo cerradas, se han reactivado sensiblemente en la última semana: hay citas escalonadas con los dirigentes de Ctep, CCC y Barrios de Pie.

Del mismo modo que en el frente social, los contactos son intensos con los principales operadores y referentes cegetistas. Sica fue ocupando el principal lugar en ese intercambio, después de la salida de Jorge Triaca, aunque no es el único interlocutor. El intento fallido de tratamiento del blanqueo laboral, en el Senado, encendió una luz de alerta -además de fastidio en despachos oficiales y legislativos-, después de avances con la CGT en las negociaciones por fondos para las obras sociales y la creación de un organismo que sin demoras permitiría ir bajando el nivel de litigios que enfrenta el sistema sindical de salud.

                                                                                                                                                                      Los mensajes para tratar de distender el panorama sindical no se agotan allí, ni son uniformes. Incluso, algunos generan impacto interno. Vidal cerró acuerdo con los docentes bonaerenses. Por supuesto, eso repercute en otros ámbitos estatales, de la provincia y también nacionales: se negoció con UPCN la recomposición parcial de 2018 y en mayo comenzar la paritaria de este año. En Buenos Aires, hay más de treinta gremios con distinto peso, algunos con proyección amplia -administración central- y otros sectoriales, en algunos casos divididos: desde docentes, el más numeroso, hasta médicos y judiciales. Con tos ellos hay que negociar.

                                                                                                                                                                          Nada se resuelve en un solo acto ni en solitario. La crisis además anuda y tensa decisiones. En medio de todo, parecen sobresalir dos pinceladas gruesas: la necesidad de contener los precios y mover el consumo y el objetivo de prevenir y bajar la conflictividad social. De eso hablan también las tensiones internas, cuando el año electoral va ofreciendo sus primeras estaciones.

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