Opinión

6 de Abril de 2019 - Nota vista 372 veces

Tiempo de cuaresma, tiempo de reflexión

La portada del libro que voy a comentarles, tiene las figuras de Jesús y José en un vitreaux de la iglesia Nuestra Señora de la Merced, en Pergamino provincia de Buenos Aires. Está escrito por Holger Zenklussen, Licenciado en Administración de Empresas y profesor de la Universidad Católica. El libro está tan bien pensado, porque se ocupa de un hecho real, bíblico, de la vida de Jesús adolescente, y que nos hace ver, de este hecho, poco tenido en cuenta, y como podemos recibir un mensaje directo para hoy, y para todos los que tienen mando en todo el mundo.

Veremos primero a Jesús niño, en un pueblito pequeño de Nazaret, en Galilea; en tiempos de los romanos, que dominaban esta población bajo el gobierno de Herodes Antipos haciéndoles permanecer con total sumisión.

Allí José trabajaba para honrosamente ganarse el pan y alimentar a su familia. Jesús como buen hijo comienza a conocer ese trabajo de carpintero y ayuda a su padre. A los 13 años ya empieza a aprender el oficio y conocer las reglas y métodos, sobre todo la honradez. En el taller de Nazaret, pasó 17 años como parte de su misión.

Esto no debe verse como un hecho anecdótico o biográfico, sino como que en ese tiempo, se injerta en el misterio del Plan de Salvación previsto por Dios para los hombres.

Ese es el “tiempo de preparación para poner a la humanidad en marcha hacia el Padre, para inundar la tierra de amor, de verdad y de vida “. Después viene su vida de Jesús Crucificado, Gloriosamente Resucitado y Eternamente unido al Padre y al Espíritu Santo.

A José carpintero le correspondió supervisar la formación de Jesús niño, joven y adulto. José fue el artesano de la vida. Fue un hombre lleno de equilibrio, de virtudes y muy justo. Realizó un fecundo trabajo en familia, con acciones, afectos, ideales, esperanzas, sacrificios y alegrías que son los elementos con que tendremos que trabajar esos materiales.

“Primeramente actuar con orden interior y así invadir el mundo exterior. Este es el principio de la sabiduría y cuidar las leyes del trabajador en armonía. Los jefes deben exigir obediencia, pero no debe ser ciega, sino inteligente y clara, entre lo pedido y lo logrado. Todo debe realizarse con esfuerzo para construir un mundo mejor con fuerza y energía que solo la verdad proporciona. Un espíritu de servicio debe marcar el clima de convivencia“. “El hombre se instruye y cuando aprende su oficio o profesión, es cuando aprende no a ganar su vida, sino a vivirla, a ser alguien“. P.H. Simón.

La noción de excelencia encierra

toda una filosofía de la vida

José como artesano nos motiva a pensar el deseo de progreso, pasión por la justicia y por las nobles intenciones, la transparencia por los ideales y la perfección como seres humanos, tener paciencia y buena voluntad.

José fue el maestro de Jesús en el plano humano, en su proceso de crecimiento en gracia y sabiduría ante los hombres. A los 13 años ya tenía responsabilidades de su trabajo y cumplía ayudando a su padre con alegría, capacitándose en sus conocimientos.

Aprendió los hábitos de trabajo y los métodos para no perder energía y lograr, terminaciones adecuadas de las tareas sin un desgaste razonable de nosotros mismos.

Recordemos, la frase de Drydem, poeta inglés del siglo XVII “Primero nosotros fabricamos hábitos, después ellos nos fabrican a nosotros“.

El tiempo es la materia prima de todas las cosas, es nuestro recurso fundamental, es la oportunidad maravillosa para llegar a construirnos. La reflexión sobre el tiempo no es apurarnos, la clave será, a no asignar a las cosas más tiempo del que merecen. Es distribuir el tiempo con equilibrio, en tener un tiempo para la reflexión, así estaremos adquiriendo sabiduría, para continuar nuestra marcha hacia la perfección.

“La obediencia es la fuerza más grande de la unidad en el amor”. Jesús obedeció y al mismo tiempo ejerció la libertad para su crecimiento y de esa forma nosotros nos enriquecemos y logramos el bien común. Cuando su padre muere, el queda al frente de su taller de Nazaret, hasta que llega el tiempo, de llevar por el mundo su enseñanza como maestro, como su Padre Celestial le ha ordenado.

El autor quiso demostrar que hoy como ayer todo emprendimiento como toda empresa, se debe mover con eficacia cuando se piensa en ser realista y marcar virtudes y defectos. Luchar sin violencia con inteligencia por el bien común. Continúa el autor expresando: “Busquemos equilibrio entre los trabajadores y los que dan trabajo en una renovación cristiana recordando cada hombre es ante todo hijo de Dios y como tal tiene su destino eterno.

Finalmente, reflexionemos y busquemos cultura humana y técnica para toda la sociedad en paz y justicia, tal como lo fue el modelo aquel, del taller de Nazaret de un aprendiz como Jesús, y un jefe como fue José. Que sirva de ejemplo recordarlos, llenos de armonía y comprensión como deberíamos vivirlo hoy. Cada uno vivirlo cristianamente, desde el lugar que le toque vivir ya sea, desde un taller, una empresa, industria, dentro de los canones de la moral, por el bien de toda una sociedad más justa y remarcando el ejemplo que nos brindó Jesús que murió para redimirnos a todos.

Teresita Miñones de García

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