Opinión

30 de Marzo de 2019 - Nota vista 1649 veces

Un faro de luz en Concordia

Se preguntarán, ¿Dónde está ese faro, si en Concordia, no hay un faro que ilumine embarcaciones, porque no hay mar?

Sí lo hay, pero es un faro de luz espiritual, que nos da luz y bendiciones y se encuentra en Villa Zorraquín, en el Convento de las hermanas Carmelitas Descalzas.

Me pareció propicio en este mes de homenajes a las mujeres, tenerlas en cuenta, que existen y que allí están, no se las ven, pero ellas están. Están haciendo el bien entregadas en cuerpo y alma, todo por amor y por gloria del Padre, y orando por la salvación de las almas y el bienestar de la gente de Concordia y del mundo entero. Felices, porque encontraron su lugar en donde convivir en silencio orando con sus votos de humildad. Ellas eligieron este lugar y gozan alegrando al Señor, al que se han entregado por vocación plenamente y libremente. Las hermanitas son tres de Concordia y otras de otras ciudades, son en total 13 almas buenas.

La Orden de las Carmelitas, es una Orden Religiosa fundada hace muchos años por Santa Teresa de Jesús, Doctora de la iglesia, que tienen como fin, orar por las necesidades del mundo, de los enfermos de cuerpo y de los enfermos del alma.

Un poco de historia

En el siglo XI y XII se despertó en Europa el deseo de ir a Tierra Santa, que estaba en poder de los árabes. Así nacieron los Cruzados. Con el tiempo decidieron algunos quedarse allí, y la gente los llamó “Hermanos de la Virgen María del Monte Carmelo” y así quedó el nombre de Virgen del Carmelo.

Con el tiempo pasaron a Europa a todos los países y fueron 1400. Posteriormente se formó la rama femenina que fueron creciendo y se las llamó Carmelitas. En Bs. As. concretamente se formó un Monasterio.

Nuestra historia

Siendo priora Carmen de San Elías, la señorita Elena Fonseca, le fue a pedir enviaran un grupo de hermanas, para formar una comunidad en Concordia. El párroco padre Juan Schroeder se ocupó de la construcción del convento, al lado de la iglesia Pompeya. El 29 de setiembre de 1956 llegaron 5 hermanas fundadoras Carmelitas, y vivieron en una pequeña casita. Dos años más tarde se terminó el Monasterio.

Posteriormente la señorita María Dolores Fonseca donó los terrenos en Villa Zorraquín y la Institución Adveniat, ayudó a la construcción del Monasterio. En 1985 se trasladaron donde hoy permanecen y se inauguró la capilla.

Las vocaciones fueron creciendo y 7 hermanas fueron enviadas a Santiago del Estero, donde se aumentaron y realizan una gran obra en el Impenetrable. Las llevó Monseñor Héctor Cardelli, obispó diocesano.

Actualmente en Concordia tenemos como ya les comenté 13 hermanas dedicadas a la vida contemplativa y a la oración prodigándose por su entera voluntad a vivir para alabar a Dios y ayudar espiritualmente a la comunidad de Concordia.

Este año ya van a cumplir 62 años viviendo en nuestra ciudad y viven de la caridad ya que tienen votos de pobreza y agradecen a gente anónima que colabora de corazón con ellas.

Trabajan; tienen su huerta, hacen artesanías varias y en cerámica muy bonitas piezas, realizan sus hábitos y de los sacerdotes, y por sobre todo ellas hacen las hostias para todas las parroquias, y muchas obras más, todo en silencio y con alegría.

En lo particular, fui maestra de una de ellas y el día que se recibió de profesora de danzas me dijo: ”Mi vocación es ser monjita”. Ya ven ustedes de la danza, que es un arte, pasó por su vocación solo a la adoración a Dios el arte del amor, y vive feliz en la congregación en donde también tienen sus momentos de recreación, compartidos y con sano esparcimiento humano.

Es mi deseo, alguna joven que lea este artículo y sienta ese llamado de vocación se sume a esta congregación, donde se vive en amor y paz.

En este mundo que vivimos tan contaminado de disturbios y problemas, ellas en cambio ofrecen su vida a Dios en un lugar diferente. Todos los días tienen misa a las 7 y 30 h y los domingos a las 8 h.

En la pequeña capilla escucharan voces celestiales, no son ángeles son ellas, estas mujeres que alejadas del mundo, cantan con el alma alabando a Dios y ayudando con sus oraciones por un mundo mejor y por las conversiones de los pecadores.

Benditas sean y Dios las conserve y las aumente para su mayor gloria.

Y como les dije al principio de esta nota, este lugar es un faro de luz espiritual, donde se respira pureza, contemplación y voluntades unidas para el bien común. Que Dios las bendiga y que su luz nos llene de paz y fe en Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Teresita Miñones de García.                                        

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