Salud

Por Josefina Ben - 23 de Marzo de 2019 - Nota vista 764 veces

Leishmaniasis

Nuevamente vamos a dedicar este espacio para hablar de LEISHMANIASIS porque me ha pasado, en el consultorio, que hay propietarios que aún no saben de qué hablamos; y porque es una enfermedad que está avanzando en la ciudad y debemos saber qué podemos hacer todos y cada uno para proteger a las mascotas y a la sociedad.

Se considera una enfermedad reemergente (son las consideradas supuestamente controladas, en descenso o casi desaparecidas, y que vuelven a constituir una amenaza) y un problema creciente de Salud Pública en el mundo, pues debido a las condiciones ambientales, se ha producido un aumento en la cantidad de afectados.

MÁS VALE PREVENIR...

¿Qué sabemos de leishmaniasis??

La leishmaniasis es una enfermedad grave, mortal y transmisible de perros a humanos a través de un insecto llamado Lutzomyia longipalpis.

Es causada por un parásito (protozoo microscópico) denominado Leishmania. Dicho parásito únicamente se puede propagar a través del mosquito.

Las hembras de estos mosquitos tienen la capacidad de ser portadoras del parásito, en realidad lo que hacen es “transformar” el parásito de la Leishmania para que sea infectable.

En el perro esta enfermedad adquiere especial importancia, dado que el mismo posee una susceptibilidad muy grande que provoca una rápida diseminación en la población canina de un área y lo convierte en el principal reservorio urbano. Por este motivo tiene un papel muy importante la población de perros callejeros o de vida semi-libre sin ningún control sanitario porque funcionan como propagadores de enfermedades (no sólo leishmaniasis; también parásitos internos, externos, enfermedades de transmisión sexual, etc., además de aumentar la población de perros callejeros, las mordidas, accidentes, etc).

El otro eslabón indispensable en la cadena de transmisión, son los insectos (flebótomos) que han encontrado las condiciones ideales para su multiplicación y difusión, ya que carecen de la gran cantidad de predadores selváticos y encuentra una población de vertebrados domésticos mucho más numerosa.

Signos

En el animal se observan lesiones en piel, nódulos, costras, heridas en hocico, miembros y orejas, crecimiento exagerado de uña y además va desmejorando su condición física (está más flaco, más deprimido), puede tener problemas para caminar y diarreas.

Todos estos signos, que pueden aparecer juntos o aislados y hasta a veces estar ocultos, son comunes a muchas enfermedades, lo que hace que el diagnóstico sea difícil.

Diagnóstico

Dada la cantidad de signos inespecíficos, el diagnóstico clínico es complicado. Hay tests llamados de Screening que sirven para una aproximación diagnóstica. Luego, cada caso será evaluado para una confirmación con otro método.

Prevención

Lo más importante es aplicar estrategias sanitarias adecuadas dirigidas a reducir la población de flebótomos (insectos) y evitar la picadura a humanos y animales.

El flebótomo se encuentra frecuentemente donde hay excremento animal, en ambientes desordenados, con tierra húmeda y sombra. No necesitan agua acumulada para reproducirse. Es por eso que los cuidados para la prevención no son iguales que para el Dengue.

Son insectos de hábitos preferentemente vespertinos. La mayor actividad de vuelo de machos y hembras se produce a partir de las 6 o 7 de la tarde (también pueden volar y picar en otros horarios).

Generalmente, son susceptibles a la mayor parte de los insecticidas y repelentes comerciales que no sean en base a citronella.

Para controlar la población de flebótomos, es fundamental el manejo ambiental. Esto implica mantener los patios, jardines o terrenos de las casas libres de malezas, hojas, escombros y material orgánico que pueda descomponerse (plantas, cáscaras de frutas, etc.).

Para evitar la picadura:

*Colocarle a las mascotas pipetas que contengan Permetrina (50%) más Imidacloprid (10%). Protege hasta tres semanas.

*Ponerles collares que contengan Deltametrina al 4%. La protección estimada es de 5 meses.

*Rociar las cuchas y otros lugares donde duerman los animales, fundamentalmente con Deltametrina y Cypermetrina.

* Usar telas mosquiteras. Recomendado especialmente en el caso de perros pequeños (menores de 12 semanas de edad), para los cuales no se indica el uso de pipetas ni collares. Las telas mosquiteras pueden ser tratadas con productos repelentes para aumentar su eficacia.

Estos métodos tienen que ser utilizados en perros sanos y afectados (o sea a todos los perros de la zona donde hay presencia del insecto vector). El conjunto de estas medidas ayudan a disminuir la probabilidad de ser picados.

Cada uno de estos métodos, además, tiene sus alcances y limitaciones y tienen que ser usados de acuerdo a esas características.

Es importante el control de la natalidad de los perros, no solo porque facilitan la diseminación de esta y otras enfermedades, sino porque también existe la probabilidad de transmitir la leishmaniasis por vía placentaria.

Desde hace un tiempo, está disponible en el mercado una VACUNA. Se aplica a partir de los 6 meses de vida del animal y es necesario antes un test que compruebe que el perro no padece la enfermedad.

Teniendo en cuenta que la leishmaniasis es, hoy por hoy, una enfermedad incurable y con alta afectación, es imperativo combatirla con todos los instrumentos de que disponemos. Cuantas más medidas se adopten para reducir el riesgo de infección y frenar el desarrollo de la enfermedad, más se reducirá el contagio y la propagación, pudiendo llegar a controlar el alcance cuantitativo y cualitativo de la misma.

Se concluye una vez más en que el compromiso de la sociedad con la tenencia responsable de los animales y el rol de los veterinarios como agentes de salud, son factores primordiales para llevar adelante un manejo racional y eficaz contra esta enfermedad. La responsabilidad que lleva implícita la decisión de tratar un animal enfermo crónico debe ser una decisión consciente.

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