Opinión

LAS ANTIGUAS FARMACIAS DE CONCORDIA DESDE 1859 - 16 de Marzo de 2019 - Nota vista 1485 veces

Farmacia Inglesa

Por Darío H. Garayalde para El Heraldo
Esta foto se publicó en El Heraldo con motivo de cumplir 75 años de existencia la Farmacia Inglesa

La “Farmacia Inglesa” fue fundada por don Pedro Telayna el 1º de agosto de 1929. El Sr. Telayna iniciaba su actividad en un emprendimiento en un ramo que conocía con solvencia por haber trabajado en la farmacia “La Estrella” con sus hermanos, pero al desprenderse de ella su hermano Aurelio para dedicarse a sus propiedades rurales, debió buscar otros horizontes decidiendo entonces instalarse por su cuenta en la calle Entre Ríos y Carriego en un local ubicado en lo que fue un lote fundacional que llevaba el nº 11 adjudicado a Pablo Toñanes en 1833, pero con título de propiedad desde 1838 de dos solares entre Urquiza y Entre Ríos ambas esquinas sobre calle Gualeguay-chú (luego Carriego) (*)

Esta farmacia, como las de todos los Telayna, se transformaría en una esquina tradicional de la ciudad, donde los clientes encontraban respuesta a sus dolencias, la atención y preparación de sus recetas en un ambiente de cordialidad y eficiente servicio. Posteriormente Pedro Telayna, que era soltero, invitó a su sobrino Jorge a sumarse a su emprendimiento y este aceptó con gusto.

Pedro Telayna era un hombre de un singular buen humor, y había cultivado gracias a esta virtud y a su ingenio natural decenas de amigos con los que socializaba mientras atendía la farmacia.

Era un hombre muy ingenioso y producto de su inteligencia como también de su experiencia en la preparación de recetas, había desarrollado productos que patentó, entre ellos un dentífrico muy vendido en ese tiempo, cremas dérmicas y para maquillaje y fijadores para el cabello. Al ingresar Jorge, sumó a la Farmacia Inglesa su propia experiencia en la preparación de recetas como también trajo sus propios amigos que pasaron a ser clientes de la farmacia los que se sumaron a los habituales contertulios.

Algunos años después, don Pedro Telayna fallece dejándole en herencia la farmacia a su sobrino Jorge, que tanto lo había acompañado en la atención de la clientela y también en esas agradables y extensas tertulias que los distinguieron.

Jorge Telayna le dio un empuje diferente a la farmacia, animado por su juventud y sus propios conocimientos del ramo.

Su trato cordial y apropiadas maneras acrecentaron la clientela debiendo recurrir a los servicios de un conocido suyo, Héctor H. Challier quien lo acompañó siempre en la atención de la farmacia y posteriormente se sumó Alfredo Oñate a la atención de la misma.

A Jorge le gustaba recordar que en esa nueva etapa de la farmacia que emprendía, ya sin la presencia de su tío Pedro, la primera cuenta corriente que le tocó abrir fue la de su tía doña Camila de Luque de Liebermann. Ella quiso ser la primera en ingresar a la farmacia y hacerle la primera compra a su sobrino y abrir una cuenta.

Jorge tuvo una gran vocación por la farmacia, igual que toda esa estimada familia pero además, cultivó con igual pasión su interés por el teatro. Muchos de sus amigos compartían esa afición y habían creado junto al Dr. Manuel Cortina el teatro vocacional “La Carreta”, con un nombre tomado de la obra del salteño Enrique Amorim.

En la foto algunos de sus amigos y colaboradores en “La Carreta” como (de derecha a izquierda) Dr. Manuel Cortina, Diego Rama y los señores Mega, De Mauricio y Pípolo.

Jorge y sus amigos marcaron toda una época tanto en el ámbito farmacéutico como el teatral.

Jorge fue siempre un espíritu inquieto y desarrolló también su otra gran pasión que fue la pesca y a tal fin, tenía con su futuro suegro, don Juan Compá un rancho en la costa del río, en un sitio llamado “lo de Pasarella” que en ese tiempo era un sitio muy frecuentado por aficionados a la pesca deportiva y al que, naturalmente se sumaban sus amigos.

Sin embargo Jorge fallecería siendo un hombre joven aún y proseguiría al frente de la “Farmacia Inglesa” su esposa, Marta Compá de Telayna. En 1982 a raíz de los sucesos militares por la recuperación de las Islas Malvinas, Marta resolvió cambiarle el nombre a la farmacia, la que pasó a llamarse Farmacia “2 de Abril”.

Junto a Marta colaboró su hija Jorgelina acompañando a su madre a llevar adelante la farmacia, en tiempos comerciales muy difíciles. Siendo joven aún, fallece Marta haciéndose cargo entonces a partir de fines de 1997 y principios de 1998 Jorgelina apoyada por su regente Dr. Juan José Orge y sus antiguos empleados Challier y Oñate, este último más bien encargado de tareas contables, aunque si era necesario también en la atención del público, a lo que se sumaban dos empleadas para la atención del mostrador y la misma Jorgelina, heredera no solo de la farmacia sino de toda una tradición, ya que ella sería la última en ejercer esa honrosa profesión como última representante de esos boticarios de raza.

(*) Primeros Asentamientos en la Villa de la Concordia. Roberto Arena 1832-1869 Editores del Litoral

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