Salud

13 de Marzo de 2019 - Nota vista 423 veces

Una exploración del ojo puede detectar precozmente el Alzhéimer

¿Podría un oftalmólogo diagnosticar la enfermedad de Alzhéimer antes de que aparezcan los primeros síntomas? Según un estudio de la Universidad de Duke (EE.UU.) es posible que la pérdida de vasos sanguíneos en la retina podría ser una señal de esta devastadora enfermedad.

Su trabajo, realizado en más de 200 personas en el Duke Eye Center, asegura que en el futuro es posible que un sencillo y rápido examen de la vista podría permitir que los oftalmólogos puedan detectar esta patología. La clave, explican en la revista «Ophthalmology Retina», radica en la pérdida de vasos sanguíneos en la retina, que podría ser señal de Alzhéimer.

Debido a que la retina es una extensión del cerebro y comparte muchas similitudes con él, los investigadores creen que el deterioro de la retina puede reflejar los cambios que ocurren en los vasos sanguíneos del cerebro, lo que ofrece una ventana al proceso de la enfermedad.

Para su estudio, los investigadores utilizaron una tecnología no invasiva llamada angiografía por tomografía de coherencia óptica (OCTA). Las máquinas OCTA usan ondas de luz que revelan el flujo de sangre en cada capa de la retina. Con esta técnica compararon las retinas en 70 ojos de 39 pacientes de Alzhéimer con 72 ojos de 37 personas con deterioro cognitivo leve, así como 254 ojos de 133 personas cognitivamente sanas. Y encontraron que el grupo de Alzhéimer tenía pérdida de pequeños vasos sanguíneos de la retina en la parte posterior del ojo y que, una capa específica de la retina, era más delgada en comparación con las personas con deterioro cognitivo leve y las personas sanas.

En las personas con cerebros saludables, los vasos sanguíneos microscópicos forman una densa red en la parte posterior del ojo, dentro de la retina, tal y como comprobaron en los 133 participantes del estudio que formaban parte del grupo de control. Sin embargo, los investigadores vieron que, en los ojos de 39 personas con Alzhéimer, esa red era menos densa e, incluso, escasa en algunas localizaciones. Y, tras controlar factores como la edad, el sexo y el nivel de educación, señala Sharon Fekrat, autora principal del estudio, las diferencias en la densidad fueron estadísticamente significativas.

Diagnosticar la enfermedad de Alzhéimer es un reto. Algunas técnicas pueden detectar signos de la enfermedad, pero no son prácticas para detectar a millones de personas: los escáneres cerebrales son caros y tienen riesgos. En cambio, la enfermedad a menudo se diagnostica mediante pruebas de memoria u observación de cambios de comportamiento. En el momento en que se notan estos cambios, la patología está avanzada.

Y, aunque actualmente no existe cura, el diagnóstico temprano permitiría a los investigadores estudiar nuevos medicamentos antes, ya que los tratamientos futuros pueden ser más efectivos cuando se administran temprano. El diagnóstico precoz también daría tiempo a los pacientes y sus familias para planificar el futuro.

«Gracias a una tecnología no invasiva relativamente nueva somos capaces de evaluar los vasos sanguíneos que no se pueden apreciar durante un examen ocular regular -explica Fekrat-. La tecnología obtiene imágenes de alta resolución de los vasos sanguíneos muy pequeños dentro de la retina en tan solo unos minutos». En su opinión, es posible que dichos cambios en la densidad de los vasos sanguíneos en la retina puedan reflejar lo que está sucediendo en los diminutos vasos sanguíneos en el cerebro, quizás antes de que podamos detectar cualquier cambio cognitivo».

Los resultados de su trabajo muestran diferencias entre las retinas de aquellos con enfermedad de Alzhéimer en comparación con personas sanas y con personas con deterioro cognitivo leve, a menudo un precursor de la enfermedad de Alzhéimer. Se calcula que, un periodo muy breve de tiempo y si no conseguimos revertir esta tendencia, el Alzhéimer se convertirá en la primera causa de mortalidad en nuestro país. En los últimos 10 años la mortalidad por esta enfermedad ha aumentado más de un 61% (un 63,7% en mujeres y un 55,8% en hombres). @abc_salud                                                                         

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