Interés General

Mar del Plata - 11 de Marzo de 2019 - Nota vista 652 veces

Hicieron una colecta y le cumplieron el sueño a un mozo: podrá hacerse su casa

Socios de un club se movilizaron cuando supieron que el mozo había comentado a algunos de ellos que se había animado a avanzar con un plan de vivienda que le ofrecieron desde una cooperativa.

Si habrá caminado esos pasillos de madera y más de una vez sobre la arena caliente que se extiende desde la barra de la confitería hasta la primera línea de sombrillas. Miguel Villagra vio nacer, crecer, hacerse padres y hasta abuelos a casi todos los que le acaban de dar la alegría más grande e inesperada desde que trabaja en club de Mar del Plata. Desde hace poco más de un mes este histórico mozo del sector de sombra del emblemático balneario de Playa Grande puede sentirse dueño del lote donde construirá su primera casa gracias a una colecta organizada por los propios socios y clientes a los que atiende desde hace casi 40 años.

La sorpresa la recibió cuando, como cada día de cada una de las últimas 39 temporadas, cargaba su bandeja con bebidas y comidas para responder a los pedidos. Justo cuando celebraba su cumpleaños 61 recibió este regalo que celebró y les agradeció en nombre de sus tres hijos y de sus dos nietos.

Villagra es uno de los tres empleados más antiguos de este espacio de gastronomía en el parador del centenario club, con instalaciones de playa próximas a la Escollera Norte. Cambiaron las concesiones, pero él siempre siguió.

“Queríamos ser parte”, afirmó un pequeño grupo de socios que inició la colecta, según refleja el diario La Capital en la crónica que resume esta historia. Se movilizaron cuando supieron que Villagra había comentado a algunos de ellos que se había animado a avanzar con un plan de vivienda que le ofrecieron desde una cooperativa.

Interesados en ayudarlo, preocupados porque no querían que pudiera ser víctima de alguna propuesta más atractiva que seria, la ayuda tomó su primera forma con la certificación de aquella oferta que entusiasmaba al mozo. Confirmada la viabilidad, entonces comenzó la caminata por la arena y las mesas del bar para sumar más voluntades a esta aventura: poner todos un poco de dinero para que Villagra tuviera casa propia.

Esto comenzó a principios de año y la cadena de apoyos, más que numerosa, permitió que el 7 de febrero pasado Villagra pudiera tener la certeza de que el terreno para su vivienda estaría pago por sus clientes de verano.

“Si nosotros soñamos todo el año con nuestras vacaciones y él sueña con una casa, teníamos que hacer algo por él”, dicen los socios a La Capital, donde además citan una serie de testimonios de quienes allí ven a Villagra como algo más que el encargado de atender los pedidos de las carpas y sombrillas. Dicen que los escucha, les aporta datos de la ciudad, juega con los más pequeños y siempre está atento para asistir a los más mayores. “Es buenísimo, siempre tiene una sonrisa, nunca lo vi de mal humor”, afirma en la misma nota Ana del Carril, una de las socias.

Las familias tradicionales de la Capital, que a principios del siglo pasado se instalaron aquí cada verano por tres meses o tal vez más, dieron forma y encontraron su lugar en esta institución que acaba de cumplir 106 años. Pasan las generaciones, pero aquellos apellidos de entonces más otros que se sumaron en el recorrido disfrutan de un espacio donde comparten mucho más que sol y playa.

Solo el gerente y el barman del parador superan en antigüedad a Villagra, que trabaja allí durante la temporada completa. Por ahora vive con su familia en lo de su cuñado y siempre había manifestado su deseo de tener a los suyos bajo un techo propio. Y de tanto pedirlo, se le empieza a cumplir.

El compromiso de este grupo de socios está asumido y sellado, pero la posibilidad de aportar a la causa sigue abierta. Por lo pronto el dinero ya está depositado en la cuenta de la cooperativa que desarrolla este plan de viviendas sociales. Miguel todavía no despierta de este sueño cumplido. Se lo dijo a La Capital sobre esta hermosa campaña de sus clientes: “Jamás imaginé que iban a llegar tan lejos”.

Contenido Relacionado