Carnaval

Por Raúl Peñafort - 9 de Marzo de 2019 - Nota vista 709 veces

El carnaval, ¿diversión o economía?

El carnaval es una celebración que tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma cristiana (que se inicia con el Miércoles de Ceniza) y que tiene fecha variable (entre febrero y marzo según el año). Tradicionalmente comienza un jueves (jueves lardero) y finaliza el martes siguiente (martes de carnaval).

Hay fuentes que aseguran que el origen del Carnaval, tal y como lo conocemos ahora, se remonta a más de 5.000 años y algunos lo sitúan en el Imperio Romano, ya que está relacionado con las Saturnales, festividades realizadas en honor al dios Saturno.

Por ello se dice que el Carnaval es una fiesta de origen pagano; pero a pesar de ese origen que tiene para los católicos es una forma de representar identidad, cultura y tradición de los diferentes pueblos.

Alberto Castillo, nos dejó entre muchas otras, dos canciones que bien pueden relacionarse con el Carnaval, “Por cuatro días locos” y “Siga el baile”, luego más popularizadas por la banda Los Auténticos Decadentes, donde ya no fue necesario preguntarles a nuestros mayores quién era Alberto Castillo.

Y los Carnavales han mutado conforme los tiempos que se viven, incluso hubo un momento en que se habían sacado del calendario los feriados de Carnaval (lunes y martes), hasta que fueron incluidos nuevamente, por esa cuestión del turismo interno y por qué no, internacional.

El famoso y célebre Carnaval de Río se sigue ajustando a que en cuatro días se dirime quien es la Comparsa ganadora y sus figuras; en cambio, Concordia, Gualeguaychú, entre otras localidades de nuestro país lo hacen a lo largo de los fines de semana de enero y febrero.

Haciendo honor al título de la nota, ¿es sólo una diversión o también es economía?

Sin duda que es una diversión. Que se palpa, se transmite desde el Corsódromo/Sambódromo a las tribunas y desde éstas a la manga de desfile. Se puede apreciar que la danza que realizan pasistas y figuras se repite en las tribunas y –particularmente hablando de los Carnavales locales- es hasta una pasión por una u otra comparsa, desde allí que un reconocido conductor se refiera al desfile que es “la batalla de las pasiones” (y le pone Capítulo) por el espíritu que se enciende en cada uno de los seguidores de las cuatro comparsas que compiten por el título de campeona.

Y cada noche de desfile explotan las tribunas alentando a su favorita y que a su vez también es transmitido a quienes nos visitan y al momento de una entrevista, expresan su algarabía por la elegida, a la vez que elogian el colorido de los trajes, lo imponente de sus carros y la elegancia y sensualidad que se trasuntan en el baile.

Pero no todo comienza en la primer noche de desfile; desde mucho antes inician las inscripciones de los integrantes, los coachs comienzan con sus rutinas para “poner” el cuerpo en condiciones físicas, el sonar de las baterías anuncian que se están preparando para las seis noches de “batalla”, los ensayos coreográficos constituyen un atractivo que es seguido por multitudes.

Hoy el Carnaval de Concordia como el de otros lugares (Corrientes, Gualeguaychú y otros tantos) está profesionalizado. Basta con preguntarle a cualquier presidente de las comparsas locales. Cuando termina un Carnaval, festejos mediantes para quien logra coronarse ganadora, se comienza a pensar en el próximo.

Y es de todos (muchos) porque con el Carnaval hay un sinnúmero de actividades y por ende de personas que trabajan; pensar que todo termina en un desfile, es pensar en algo superfluo, es más importante de lo que se piensa.

Así, se pueden mencionar diversas actividades comerciales que se movilizan alrededor de seis noches de desfile en homenaje al Rey Momo. Para armar un traje de una integrante de comparsa se necesita: hierro, alambre, telas (en sus distintas variedades), plumas, pinturas, pegamentos, piedras, strass, lentejuelas, cuero. De modo tal que la industria metalúrgica, textil, marroquinería, etc. trabajan a lo largo de todo el año para esas famosas seis noches. Las costureras también tienen trabajo todo el año, no sólo en la confección de los nuevos trajes sino también en el reciclado de algunos materiales. ¿Y cuántas personas trabajan en esas actividades?

Hay aves que son criadas en cautiverio a fin de explotar precisamente la obtención de plumas, esas aves necesitan alimentos; la mayoría son importadas, de modo que algún despachante de aduanas debe intervenir. Industria alimenticia y organismos oficiales.

A las integrantes de comparsas hay que maquillarlas: la industria farmacéutica y hasta en algunos casos maquilladoras profesionales se hacen cargo de la tarea.

Hablemos del rubro carros, se necesita: hierro, madera, telgopor, goma espuma, papel, cables, artefactos de iluminación, pinturas, diluyentes, pegamentos, etc. Y para realizar el trabajo diversas máquinas: soldadoras, compresores, serruchos, martillos, tenazas, pinzas, amoladoras, pinceles, etc. Así que de ese modo además de las industrias mencionadas anteriormente le agrego: maderera, químicos.

Además están los artistas plásticos/artesanos que realizan su trabajo en el modelado de algunas de las figuras que se exhiben en los carros. Hay trabajo para los diseñadores gráficos en la realización de gigantografías que exhiben algunos de ellos y para lo cual utilizan material vinilo o lonas microperforadas. Se siguen sumando personas y materiales para seis noches.

Cabe agregar que quienes realizan algunas de las actividades mencionadas precedentemente (electricistas, soldadores, artistas plásticos, talladores, diseñadores gráficos, etc.) egresan de escuelas especializadas, de modo que detrás de ellos existe todo un andamiaje escolástico que aporta el Estado e incluso el privado para su formación profesional, traducido en personal docente y no docente que conforman los establecimientos educativos.

Y están los artistas: compositores, músicos y quienes le brindan el soporte necesario, como los sonidistas y los clásicos “plomos”. Los músicos necesitan instrumentos; los instrumentos los correspondientes amplificadores, micrófonos.

Otra parte de la comparsa es la batería: necesita instrumentos en sus diversos tipos: repiques, bombos, tamborines, “chapas”, caixas, timbales, surdos. Para que esta haga su repertorio necesita de personas que actúen como directores.

Y ahora si vayamos a una noche de desfile de carnaval: Allí trabajan personas desde muchas horas antes de su realización: armado de tribunas (aunque el Carnaval local ya debería tener la infraestructura necesaria, pero ese es otro tema); las empresas que se dedican a la venta de bebidas (alcohólicas y gaseosas); baños químicos, fotógrafos, filmadores, iluminadores, sonidistas, conductores del espectáculo, seguridad pública y privada. Para mantener la bebida a su temperatura ideal se necesitan refrigeradores, freezer, recipientes en los que se expenden la bebida. Al finalizar la noche de desfile hay baile: bandas musicales, DJ, lanzaespuma.

El esfuerzo que requiere el pasaje por la manga de desfile puede acarrear alguna descompensación en la salud de los participantes, para su atención inmediata trabajan médicos, enfermeros, camilleros, choferes de ambulancia (en caso de ser necesario su traslado a un centro asistencial).

El mismo Corsódromo exhibe publicidad dinámica y estática, de modo que se requiere la presencia de promotoras; las empresas patrocinantes realizan un despliegue que demanda inversión en folletería, souvenirs, etc.

En la “periferia” están aquellas personas a una escala mucho menor que también hacen su negocio, como lo son los vendedores de choripán, hamburguesas, etc. Ellos necesitan su materia prima que se la proporcionan las panaderías, carnicerías, verdulerías, venta de leña.

Para los desfiles de carnaval, no todos somos locales, hay turistas que se movilizan en colectivos, autos u otro medio de transporte; necesitan alojamiento (hoteles, cabañas); alimentación (restaurant, cafeterías); hay mayor consumo de combustible; trabajan recepcionistas, mucamas, mozos, taxistas, remiseros. Los turistas querrán llevarse un recuerdo de las casas de artesanías. Todas ellas requieren de empleados, sin llegar a mencionar los eslabones de otras actividades que sustentan a las ya mencionadas.

Y dejo para lo último la faz oficial. Todas estas actividades deben pagar sus impuestos/tasas/cánon (habrá alguien que diga que muchas evaden, no es el punto de discusión), de modo que eso también contribuye al progreso de un Estado. El Estado mismo exhibe a través de stand y gigantografías sus logros y proyecciones futuras.

En el caso particular de nuestro Carnaval existe un Ente que se encarga de su organización, movilizando un sinnúmero de personas que se encargan de realizar los controles necesarios del desempeño de cada comparsa y sus integrantes y por supuesto de su atención, selección de los jurados, venta de entradas (anticipadas y en boletería), etc.

Ahora creo que se está en condiciones de decir que no son seis noches de desfile, sino una actividad donde TODOS ganan y quienes participan desfilando en la manga, ofrecen un espectáculo digno de admirarse, por todo ello, ¡VIVA EL CARNAVAL!

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