Interés General

6 de Marzo de 2019 - Nota vista 257 veces

El arquitecto Arata Isozaki gana el Pritzker

El japonés, autor del Palau Sant Jordi en Barcelona y la Casa del Hombre en La Coruña, es una de las figuras clave de la arquitectura de la última parte del siglo XX, con una relevancia que lo sigue manteniendo vigente.

El arquitecto japonés Arata Isozaki ha sido galardonado con el premio Pritzker, considerado el Nobel de la Arquitectura. Con esta decisión, la institución marca un evidente regreso a su originaria razón de ser: un galardón a una trayectoria individual consistente y que haya realizado contribuciones significativas a la humanidad y al entorno construido a través del arte de la arquitectura.

Isozaki ha sido, incuestionablemente, una de las figuras clave de la arquitectura de la última parte del siglo XX, con una relevancia que lo sigue manteniendo vigente. Su carrera ha estado sustentada por una constante voluntad de indagación, dispuesta al cambio y a la realización de nuevas ideas, como un reflejo de un espíritu que ha tratado de entender y construir su tiempo no sólo a través de la comprensión de la arquitectura, sino también de la filosofía, la historia, la teoría y la cultura, y que se ha esforzado por tender puentes y abrir nuevos caminos de encuentro entre Oriente y Occidente, entre el pasado y el presente.

Una actitud que hay que entender como consecuencia de su circunstancia vital y su propia interpretación de ésta: Isozaki nació en 1931 en Ōita, «una remota isla». Ese reconocimiento de pertenencia a una periferia lo ha distanciado de cualquier pensamiento centralista y lo ha alentado siempre a recorrer su propio camino. De igual manera, el sentido de proximidad a las ciudades y lugares devastados por el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki y los estragos de la Segunda Guerra Mundial, generó en él un sentido de vacío, de habitar una zona cero que debía reconstruirse por completo.

«Mi primera experiencia de la arquitectura fue la ausencia de la arquitectura. Mi única opción era construir a partir de las ruinas, ese nivel cero donde no quedaba nada. Me formé en varias técnicas y artes occidentales y las combiné con diversas tradiciones japonesas que apenas sobrevivían. Mediante esto, mi inclinación metodológica tendió a buscar problemas situados en las fronteras de las oposiciones dialécticas: real/irreal, material/virtual, sujeto/otros, tiempo/espacio, este/oeste... Y me atreví a seguir un camino que podía describirse como poco original, híbrido y ecléctico, ya que no me era posible aferrarme a un único estilo para poder solventar esos problemas».

El jurado del Pritzker enfatiza cómo esa actitud le ha llevado a «no copiar meramente el statu quo» sino a esforzarse por lograr una arquitectura «con valor y significado», con visión de futuro, en la que se reinterpreta las sinergias globales y que, por estar en constante evolución, desafía cualquier acotación estilística. A este compromiso con su tiempo cabe vincular también la generosidad que lo distingue y lo ha llevado siempre a apoyar la carrera de arquitectos jóvenes, una cualidad que ha sido igualmente recalcada por el jurado.

Titulado como arquitecto en 1954 por la Universidad de Tokio, comenzó su aprendizaje profesional bajo la tutela de Kenzo Tange. En 1963 abrió su propio despacho, inicialmente construyendo dentro de su ámbito local para comenzar pronto una expansión que le ha llevado a construir ampliamente en todo el mundo. Su proyección internacional adquirió una marcada intensidad durante la década de los 80, momento en que recibe su primer encargo para un edificio fuera de Japón: el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles (1981-1986).

De su prolífica y versátil trayectoria cabe destacar la Casa Nakayama (1964), la Biblioteca de la Prefectura de Ōita (1966), el Museo de Arte Moderno en la Prefectura de Gunma (1974), la Casa Kaijima (1977), el Centro Tsukuba (1983), el Museo de Arte Contemporáneo de Nagi (1994), el Auditorio Nara Centennial (1998), la Academia Central de Bellas Artes de Pekín (2008). Entre sus obras más recientes figuran el Centro de Convenciones de Qatar (2011) y la Torre Allianz en Milán, inaugurada el pasado año.

Contenido Relacionado