Ecología

Columna Forestal - 2 de Marzo de 2019 - Nota vista 772 veces

Sobre áboles nativos y exóticos

Por: Ing. Ftal. Dr. Martín Sánchez AcostA EEA INTA Concordia

Mucho se habla sobre árboles Nativos y Exóticos, pero no siempre se tiene una real idea de cuando un árbol, o cualquier vegetal es natural de la región o proviene de otra, y se ha naturalizado donde la encontramos.

Usualmente se asocia a lo “exótico” como algo malo, como un intruso no deseable, y como que sólo lo nativo es lo bueno, y es lo que hay que plantar. Podemos decir que seguramente es bueno propender a conservar lo que es nativo, pero lo exótico hay que tener en cuenta la finalidad y su real impacto para determinar si es tan indeseable o no. En lo forestal cuando uno se refiere a lo productivo de madera industrial, son muy pocos los árboles nativos que pueden ser dedicados a este fin, y usualmente los crecimientos son lentos, por lo que hay que esperar muchos años para poder cortarlos, lo que hace que económicamente sean inviables. Se tiene algunas excepciones como el caso de la araucaria de Misiones, o pino Paraná (Araucaria angustifolia) de las que existen plantaciones comerciales, y algunos algarrobos (Prosopis) que se están comenzando a multiplicar (el INTA Concordia trabaja en su mejoramiento y multiplicación).

CUÁLES SON NATIVOS: Se dice que un árbol nativo o autóctono es aquel originario de la región donde ha crecido y evolucionado en armonía con suelos, clima, fauna y otros miembros de la comunidad vegetal (el caso más extremo son los “endémicos”, que es cuando sólo se los encuentra en ese sólo sitio). Pero cuando se habla de región hay que delimitar muy bien a qué dimensión y paisaje se refiere, pues es muy común confundir un árbol “argentino” con uno nativo… ya que por crecer naturalmente en algún sitio de nuestro país, no va a significar que sean árboles nativos de nuestra región (es frecuente escuchar que hay que plantar “árboles nativos” refiriendo a especies nativas de otras provincias, como el caso de los lapachos rosados (Tabebuia sp.) o del jacarandá (Jacaranda mimosifolia), muy bonitos por cierto, pero que son nativos en el norte argentino, pero para nuestra zona son tan exóticos, como otros traídos de otro continente.

Ya a nivel local también vale considerar el sitio y paisaje, pues los árboles que crecen en la selva en galería, como el seibo (Erythrina cristagalli), es un exótico cuando lo plantamos en el centro de la provincia, en la zona del espinal. También se suele confundir a los árboles “naturalizados” con nativos, es decir que se han acomodado a un ambiente, y se comportan como un autóctono, aunque proceden de otra región, como es el caso del ombú (Pthytolaca dioica) que si bien se lo tiene como de la zona pampeana, es nativo del NE Argentino, aunque también queda por discutir si es un árbol, o no (será motivo de otro artículo).

LOS EXÓTICOS: Si no sabemos diferenciar bien los que no son nativos, no podremos discernir cuáles son exóticos para nuestro sitio, dentro de los árboles que crecen en nuestro país, aunque no cabrá dudas cuando se trata de especies traídas de otros continentes, o países lejanos, como el caso de los pinos elliotti y taeda de Norte América (Pinus elliotti, P. taeda) y los eucaliptos (Eucalyptus grandis), oriundos de Australia ( aunque se han encontrado restos fósiles de eucaliptos en la Patagonia). ¿Los exóticos son realmente nocivos? Sin duda que cualquier especie extraña al lugar tendrá algún impacto, pero el tema es medir ese impacto. Para el caso de las plantaciones forestales comerciales, existen estándares de certificaciones ambientales, que indican cómo realizar plantaciones bajo manejo sustentable. Y para el caso de árboles ornamentales en ciudades y parques, vale más considerar el impacto, será más por su porte que el de ser exótico o no, pues la gran mayoría de las plantas decorativas no son nativas de donde se encuentran. Algo a tener en cuenta es si son hospederos de plagas o enfermedades que afecten a otros.

El caso más problemático es cuando una exótica se transforma en invasora, reproduciéndose sin control, como el caso de la introducida “acacia negra” (Gleditsia triancanthos) árbol europeo con chauchas largas y retorcidas, que se observan en cercanías de arroyos y caminos (como en el puente Alvear de Concordia), y de la que se ha dictado una ley en la provincia para su control, de la cual nos ocuparemos en una futura entrega.

sanchezacosta.martin@inta.gob.ar www.inta.gob.ar/concordia

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