Salud

28 de Febrero de 2019 - Nota vista 611 veces

Cuanto más profundo es el sueño, mejor para el cerebro

La profundidad del sueño puede afectar a la capacidad de nuestro cerebro para limpiar de manera eficiente los desechos y las proteínas tóxicas e influir en el riesgo de deterioro cognitivo

@abc_salud 

A veces un sueño reparador se refiere más a la calidad del sueño que a las horas. En las últimas semanas se ha hablado mucho de las horas que debemos dormir para prevenir el riesgo cardiaco o el alzheimer, pero ahora una investigación que se publica en « Science Advances» llama la atención sobre la calidad del useño. Su estudio concluye que no todo el sueño es igual a la hora de limpiar el cerebro.

La nueva investigación muestra cómo la profundidad del sueño puede afectar a la capacidad de nuestro cerebro para limpiar de manera eficiente los desechos y las proteínas tóxicas. La información podría ser una explicación a los vínculos existentes entre vínculos entre el envejecimiento, la falta de sueño y el mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer debido a que el sueño, a menudo, se vuelve cada vez más liviano y con más interrupciones a medida que envejecemos.

«El sueño es fundamental para que funcione correctamente el sistema de limpieza del cerebro. Este estudio muestra que, cuanto más profundo es el sueño, mejor», señala el autor principal del estudio, Maiken Nedergaard, de la Universidad de Rochester (EE.UU.).

El estudio muestra que la actividad cardiaca y cardiopulmonar lenta y constante, asociada con el sueño profundo no REM, es la más óptima para la función del sistema glifático -el proceso único del cerebro que limpia los desechos-. Los hallazgos también pueden explicar por qué algunas formas de anestesia pueden llevar a deterioro cognitivo en las personas mayores.

Se sabe que a medida que envejecemos se hace más difícil lograr constantemente el sueño no REM profundo

Nedergaard y sus colegas describieron el sistema glifático en 2012. Antes de ese momento, no se entendía cómo el cerebro, que mantiene su propio ecosistema cerrado, eliminaba los desechos. El estudio reveló un sistema de tuberías que se acumula en los vasos sanguíneos y bombea el líquido cefalorraquídeo (LCR) a través del tejido cerebral para eliminar los desechos. Un trabajo posterior demostró que este sistema funciona principalmente mientras dormimos.

Debido a que la acumulación de proteínas tóxicas como la beta amiloide y la tau en el cerebro se asocian con la enfermedad de Alzheimer, los investigadores han especulado que el deterioro del sistema glifático por la interrupción del sueño podría ser un factor determinante de la enfermedad. Esto se ajusta a los estudios recientes que muestran una asociación entre la privación del sueño y un mayor riesgo de Alzheimer.

En este trabajo realizado en ratones, los científicos emplearon seis regímenes anestésicos diferentes. Mientras los animales estaban bajo anestesia, rastrearon la actividad eléctrica cerebral, la actividad cardiovascular y el flujo de limpieza del LCR a través del cerebro.

El estudio plantea varias cuestiones clínicas importantes. Además, refuerza el vínculo entre el sueño, el envejecimiento y la enfermedad de Alzheimer. Se sabe que a medida que envejecemos se hace más difícil lograr constantemente el sueño no REM profundo, y el análisis respalda la importancia del sueño profundo para la función adecuada del sistema glifático.

Posible terapia

También demuestra que el sistema glifático puede manipularse mejorando el sueño, un hallazgo que puede apuntar a posibles enfoques clínicos, como la terapia del sueño u otros métodos para mejorar la calidad del sueño, para las poblaciones en riesgo.

Otra valiosa información que aporta el estudio es que, debido a que varios de los compuestos utilizados eran análogos a los anestésicos utilizados en entornos clínicos, también arroja luz sobre las dificultades cognitivas que los pacientes mayores suelen experimentar después de la cirugía y sugiere clases de medicamentos que podrían usarse para evitar este fenómeno.

«El deterioro cognitivo después de anestesia y cirugía es un problema importante», reconoce el coautor del estudio Tuomas Lilius, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca). «Un porcentaje significativo de ancianos que se someten a cirugía experimentan un periodo postoperatorio de delirio o tienen un deterioro cognitivo nuevo o empeorado al momento del alta».


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