Policiales

27 de Febrero de 2019 - Nota vista 744 veces

La Corte Suprema ordenó juzgar a cinco policías por armar causas a inocentes

El modus operandi era aterrador. Primero elegían a alguna persona vulnerable: pobre, marginal, con retraso mental. Una vez ubicado el objetivo, le ofrecían una changa: pintar una pared o descargar un camión, por ejemplo.


La víctima era llevada a algún lugar público y abandonada con cualquier excusa, al cuidado de un bolso. El plan se remataba con la inmediata llegada de la Policía, el secuestro de drogas o armas dentro de los bolsos "plantados" y la irrupción de las cámaras de televisión para registrar el "exitoso procedimiento".

Así, exactamente así, Policías de la Federal armaron casi un centenar operativos idénticos entre fines de los 90 y principios de los 2000. Una comisión especial de fiscales creada por la Procuración para investigar operativos fraguados y comandada por Daniel Rafecas llegó a contabilizar 75 procedimientos armados que perjudicaron a 123 personas. Parece increíble, pero así pasó.


Y no fue cuestión de un grupo aislado de oficiales y suboficiales. Esos operativos fraguados fueron concretados por policías de 14 divisiones y 12 comisarías porteñas diferentes.


Anulación 

Una de las áreas que más inocentes incriminó fue Seguridad Ferroviaria y será sobre cinco policías de esa División que ahora, veinte años después, volverá a concentrarse la Justicia.

En un fallo fechado el 19 de febrero pasado los jueces Elena Highton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti- integrantes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación- anularon una sentencia absolutoria contra cinco policías de Seguridad Ferroviaria acusados de detener a cinco inocentes en tres procedimientos diferentes.

Lo que hizo la Corte fue dejar sin efecto la resolución de la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal que había confirmado parcialmente el sobreseimiento por prescripción de la acción penal. En esta resolución, las juezas Liliana Catucci y Ana María Figueroa, confirmaron que la acción penal estaba prescripta por cuanto no existieron "secuelas de juicio" que interrumpieran el curso de la prescripción penal. Por su parte, en el voto en minoría, el juez Gustavo Hornos había considerado ?en el mismo sentido que la Corte lo hizo ahora- que el curso de la prescripción se encontraba interrumpida por los actos procesales cumplidos


Nuevo juicio

En la misma resolución la Corte ordenó hacer un nuevo juicio contra ellos. "Se declara procedente el recurso extraordinario y se deja sin efecto la sentencia apelada. Vuelvan los autos al tribunal de origen con el fin de que, por quien corresponda, se dicte un nuevo pronunciamiento con arreglo al presente", dijeron los jueces.


Será el tercer juicio oral y público contra los mismos policías por las mismas causas. El primero, a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal N° 16, terminó en junio del 2006 con una absolución de los policías "por el beneficio de la duda" y fue anulado por la misma Corte, por arbitrario, en 2009.

El segundo debate oral, ocurrido en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 23, se hizo en diciembre de 2012 y se cerró con un sobreseimiento por prescripción, decisión que ahora revirtió el máximo tribunal del país.


Los casos en debate ocurrieron entre diciembre de 1997 y agosto de 1998, tuvieron como víctimas a dos chicos de la calle, un obrero que buscaba trabajo en la Bolsa de San Cayetano, un electricista y un albañil. Todos terminaron absueltos porque pudieron probar que los habían engañado.


Los casos

El 5 de setiembre de 1997, Segundo Víctor Sandoval Morales y Luis Fernando Cuberos Gutiérrez (uno albañil y el otro electricista, ambos desocupados) fueron detenidos en el hall de la terminal del Ferrocarril San Martín, en Retiro. Se les secuestró un bolso con billetes falsos, revólveres, granadas y un croquis de la estación.

Quedaron presos por tenencia de armas y explosivos pero después fueron sobreseídos. Declararon que habían llegado a Retiro junto con un hombre que los había contratado para una changa en la plaza de Cobo y Curapaligüe, en Flores. Allí los subió a un taxi, los llevó hasta Retiro, les dijo que lo esperaran y desapareció dejándoles el bolso con las armas. El taxista, testigo de las detenciones, confirmó la versión de los detenidos.

En el segundo caso ocurrió el 14 de enero de 1998 en la Estación de Constitución. Allí se detuvo al obrero Roque Molfese, que tenía un bolso con 52 gramos de marihuana y 10 gramos de cocaína.

Molfese llegó a juicio y fue absuelto. El fiscal Raúl Perotti pidió que se investigara a los policías. Se acreditó que el obrero había llegado a Constitución con un hombre que lo había contactado en la iglesia de San Cayetano, donde había ido a conseguir trabajo. Este le pidió que le cuidara el bolso mientras iba a sacar dos pasajes de tren.

Inmediatamente aparecieron los policías. En el juicio oral contra Molfese se comprobó que la cocaína estaba rebajada al 1 por ciento.

El tercer caso es del 27 de agosto de 1998. Ese día dos policías detuvieron en la estación de ómnibus de Retiro a dos adolescentes, de 17 y 19 años, y les secuestraron un bolso con 23 envases de desodorantes cuyas tapas contenían droga.

Al declarar, los dos chicos (vendedores ambulantes) coincidieron en sus versiones: mientras jugaban un picado en la plaza Constitución un hombre los llamó y les ofreció 20 pesos por ayudarlo a retirar unas cajas de Retiro. Los tres tomaron un colectivo y al llegar a la terminal de ómnibus el hombre les dejó el bolso y se fue. Entonces, una vez más, llegó la Policía.

"En principio nos encontramos ante lo que se presenta como una de las más aberrantes formas de depravación en la acción de la fuerza policial, esto es: seleccionar a ciudadanos que presentan alto grado de vulnerabilidad y colocarlos en situación de ser victimizados mediante el armado de un cuadro delictivo con la finalidad de endilgarles una falsa incriminación", dijo el tribunal que a fines de 2000 cuando absolvió a los dos jóvenes. (Clarín)

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